12 mayo,2025 5:22 am

Tiene 27 años luchando contra el fuego y con la incertidumbre de si regresará a su casa

José Alfredo Martínez Sánchez, brigadista de la Conafor, cuenta que hace dos años en Taxco estuvo a punto de ser atrapado por las llamas. Es un trabajo de alto riesgo principalmente por la lumbre pero también por intoxicación con humo, las altas temperaturas, y la fauna y la flora nociva, explica. Ya es técnico especializado e instructor

Chilpancingo, Guerrero, 12 de mayo de 2025. Desde hace 27 años Alfredo tiene la certeza de salir de su casa para combatir incendios, pero no sabe si va a regresar.

Hace dos años en Taxco estuvo a punto de ser atrapado por el fuego. Su brigada hizo un contrafuego, pero el viento cambió de dirección y provocó que las llamas brincaran en su contra. Alfredo iba en descenso y el fuego iba escalando a gran velocidad. En segundos alcanzó a regresar a una zona segura 15 metros cuesta arriba. La libró de milagro.

José Alfredo Martínez Sánchez inició como combatiente de incendios en una brigada temporal del gobierno del estado en 1997. Al siguiente año ingresó al equipo de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

Tiene entrenamiento como técnico especializado y es instructor de cursos básicos y expertos. Actualmente es coordinador operativo estatal de la Conafor y pertenece a la Brigada 81 de Chilpancingo. En su carrera ha combatido incendios en otras entidades como Baja California.

“Como todo niño quise ser bombero, pero las circunstancias a lo mejor no te llevan, en mi caso soy bombero forestal, por así decirlo”, dice a El Sur entrevistado en su campamento.

Es un trabajo de alto riesgo donde el fuego es el factor principal, le sigue la intoxicación que puede causar el humo, las altas temperaturas, así como la fauna y la flora nociva.

Todos los incendios, asegura, son de riesgo. La temporada más crítica que recuerda fue cuando inició en 1998. Ese año murieron 78 combatientes, también llamados “hermanos de fuego” a nivel nacional.

A nivel estatal han muerto pocos combatientes o ciudadanos a causa de estos siniestros.

En el 2019 una niña murió en un ejido de Axaxacualco, municipio de Eduardo Neri, cuando andaba cortando palma y un incendio la atrapó.

En el 2021 murió un bombero de Tixtla en un incendio entre ese municipio y Petaquillas.

Y apenas el 14 de abril último murió el brigadista Eleazar Toleño Pajarito de 34 años.

Era mediodía cuando, junto a una brigada local contratada por Conafor, combatía el fuego en un terreno accidentado en la localidad de Xitopontla del municipio de Ahuacuotzingo.

Eleazar rodó y cayó en las llamas. Su cuerpo fue rescatado y después sepultado en su natal Agua Zarca de ese municipio de La Montaña.

La temporada 2025

En la presente temporada de incendios forestales, asegura, se registró una baja de 80 por ciento de los siniestros en comparación con 2024.

Hasta el viernes 9 de mayo, había 201 incendios con 57 mil 935 hectáreas siniestradas, atendidos por 11 mil 130 combatientes.

El coordinador operativo de brigadas de Conafor en Guerrero achacó la disminución a que desde enero iniciaron campañas de concientización, capacitaciones de personal de Protección Civil, estudiantes, integrantes del programa Sembrando Vida y ejidatarios en las ocho regiones. Y a que campesinos calendarizaron la quema de tlacolol siguiendo la Norma Oficial 015 que regula el uso del fuego.

También favoreció la disminución que en este año no hubo olas de calor como en 2024. Las que hubo fueron de corta duración.

En 2025 la región más crítica es la zona Norte; los incendios han afectado principalmente los ejidos de los municipios de Taxco y de Huitzuco.

La mayor superficie afectada está en Tierra Caliente, donde no se puede entrar por la inseguridad

Una zona donde de plano no hay posibilidad de acceder y donde este año se siguió registrando la mayor parte de los incendios es la Tierra Caliente, donde se ubica la sierra Tecuani.

En los ejidos de los municipios de Tierra Caliente como San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Coyuca de Catalán y Tlalchapa los incendios son moniroeados vía satélite debido a “cuestiones de inseguridad”.

“Hay incendios que no podemos atender por situación de riesgos. La mayoría son en municipios de Tierra Caliente. Allá tenemos aún ese reto de fortalecer la prevención para disminuir el número de incendios ya que la mayoría son los de mayor superficie afectada debido a que no pudimos atenderlos.

“Por cuestiones de conflicto social, digámoslo así, no podemos meter brigadas oficiales, porque tienen conflicto ahí. Es la única zona de la Tierra Caliente… y algunas otras partes”, dijo el combatiente.

En gran parte del territorio de esa región hay un control férreo de la organización criminal La Familia Michoacana.

Orgulloso

–¿Qué significan personalmente todos estos años de trabajo?, se le plantea.

–Es un trabajo que te llena de orgullo, es muy noble, aparte del pan que llevo a la mesa día a día. Das lo mejor de ti para la protección del medio ambiente y los recursos naturales que son el futuro de la humanidad, aunque muchos no lo ven así. Es lo que le vamos a dejar a los hijos, a los nietos.

“Trabajamos arduamente sin parar, no tenemos festejos del día del niño, no hay festejo del 10 de mayo. Los incendios no dan tregua y tenemos que atenderlos sí o sí.

“En todos los incendios el personal combatiente arriesga su vida.

“La gente tiene que crear conciencia de que no sólo afecta la fauna, la flora, los bosques o el medio ambiente, sino que personas arriesgando su vida en cualquier incendio, todos representan riesgos”, dice.

Hay días en que José Alfredo se levanta a las 3 de la madrugada, prepara su lonche, y se dirige hacia donde está el incendio.

La estrategia y efectividad es atacar a un incendio lo más temprano posible. En vehículo viaja de 2 a 4 horas, y otras 3 a 5 horas de camino a pie para llegar hasta donde está el reporte.

“Ya le invertiste 8 horas. En ocasiones los vehículos llegan al pie del siniestro, pero hay algunos que están muy retirados y hay que caminar mucho”.

Los combatientes tienen que regresar a casa. Lo hacen a las 10 o 11 de la noche siempre y cuando se haya controlado un incendio, si no se tienen que quedar cerca del lugar para seguir combatiendo al siguiente día.

“Esta vez la zona Norte que nos pegó mucho en los incendios, Taxco y Huitzuco, llevábamos de una semana a dos combatiendo”.

El lema que tienen los combatientes, cuenta José Alfredo Martínez, es que saben cuándo salen de sus hogares, pero no saben si van a regresar por el riesgo que hay en combate.

“Hace dos años en Taxco por poco me atrapa el incendio, me generó algún miedo. Antes no les tenía miedo, les tenía respeto, ahora como que tengo ese trauma porque me andaba quemando. Tengo que analizar profundamente la estrategia y la táctica para atender el incendio.

“Un contrafuego se nos salió de control, en un cambio de viento. Llevábamos un contrafuego, hubo un cambio de viento, nos brincó el contrafuego.

“Yo iba bajando y el incendio subiendo, lo bueno que a una distancia de 15 metros cuesta arriba estaba una zona segura y alcancé a llegar en segundos, cuando el incendio salió el frente, alcancé a librarla de milagro”.

En ese momento, dice, le llegó a la mente la familia.

“Valoras más tu vida, a tu familia, aquí se sacrifica a la familia, no siempre estás, por ejemplo, ahora tengo que salir a la Costa Grande porque hay cinco incendios que atender y no vamos al Día de las Madres aquí”.

Texto: Luis Daniel Nava