12 julio,2025 9:49 am

Todo está puesto para que el capital lucre con el turismo y la vivienda: investigador de la UNAM

No se protege a los residentes o al medio ambiente, “se da total libertad al libre mercado”, advierte Luis Alberto Salinas Arreortua, experto en políticas de vivienda, biopolítica y gentrificación. Se habla de “turismo alternativo”, dice, pero “cuando uno ve quiénes son los propietarios, encuentra a los grandes capitales”. Se requieren leyes de turismo o vivienda que eviten la apropiación del espacio público y regulen a las plataformas digitales y los alquileres

El Sur / Ciudad de México, 12 de julio de 2025. Las reglas del juego están puestas para que los grandes capitales lucren con el turismo y la vivienda y, mientras eso siga así, cualquier sitio turístico y codiciado será propicio para invertir y, por tanto, modificar la vida de los residentes, perjudicar el medio ambiente y generar procesos de gentrificación. Aplica lo mismo para Ciudad de México, Acapulco, la Riviera Maya o Puerto Vallarta.

La advertencia es de Luis Alberto Salinas Arreortua, investigador en el Instituto de Geografía de la UNAM, especializado en políticas de vivienda, biopolítica y procesos de gentrificación, temas en los que fue pionero en México y que ha abordado desde hace 15 años.

En conversación con El Sur, habla de las consecuencias de la gentrificación y de cómo éstas caminan de la mano del turismo, fenómeno que se ha acentuado en las últimas dos décadas.

–¿Se puede aspirar a un turismo ideal o adecuado en zonas como Acapulco o Ciudad de México?

–Más que hablar de un turismo adecuado, este ha sido un sector importante para la reproducción de capital y para el crecimiento económico de los empresarios que están invirtiendo en ello. Se da total libertad al libre mercado y no hay una regulación que proteja a los residentes o al medio ambiente.

Salinas comenta que el turismo es una actividad económica muy amplia e importante. En México, es de los tres sectores más dinámicos de la economía, junto con el petróleo y las remesas. Pero resalta que el tema sensible, o al que se debería prestar atención, es que prácticamente toda la oferta turística se deja al libre mercado.

Explica: “El turismo se ha visto como una actividad económica en la que se busca generar todas las condiciones para incentivar la inversión de capital y que esto genere o produzca equipamiento e infraestructura para incentivar el turismo”.

En la medida en que no existan regulaciones de, por ejemplo, la explotación de recursos naturales y la gestión de las infraestructuras por parte del sector privado, surgen los problemas, pues básicamente esta actividad económica solamente es para beneficio de quienes invierten.

No todo el mundo tiene la misma posibilidad de moverse para conocer otros sitios, para hacer turismo: “Hay cierta movilidad privilegiada, de sectores sociales nacionales o extranjeros, pero finalmente se busca que llegue población de ingresos medios y altos”.

Los problemas que surgen son de índole distinta: restricción de la movilidad, impactos ambientales, desplazamiento de habitantes. Cambia el día a día de la población residente.

Señala que “muchas de las transformaciones de espacios para el turismo se dan por construcción de infraestructura como hotelería, parques temáticos, grandes proyectos inmobiliarios todo incluido.

“Esta serie de situaciones cambia las dinámicas propias de los residentes, campesinos, agricultores, gente que se dedicaba a actividades vinculadas al campo, que hoy ya están trabajando en este sector terciario. Son dinámicas complejas en ese sentido”.

Acapulco, destino turístico venido a menos

En ciudades costeras como Acapulco o Huatulco la vocación turística se ha enfocado en el llamado turismo sol y playa: visitantes o turistas masivos, apunta Salinas.

“Se han construido discursos que hablan de un turismo alternativo que sea más amigable con residentes y medio ambiente. Pero cuando uno ve quiénes son los propietarios de los distintos espacios que llaman turismo alternativo, encuentra a los grandes capitales”, argumenta.

Para los habitantes de Ciudad de México, por ejemplo, el sitio de sol y playa más cercano es Acapulco, a unas cuatro horas en carretera. Es destino turístico o van ahí cualquier fin de semana.

Pero esto es una presión muy fuerte para Acapulco, advierte el especialista: “Me refiero a servicios básicos como el consumo de agua. En ciertos espacios hay muchos conflictos viales. Son problemáticas que no están previstas para una ciudad de las dimensiones de Acapulco, que recibe tantos turistas.

“La zona se ha transformado bastante por lo mismo. Muchos espacios construidos han afectado al medio ambiente. Se ha venido a menos. Hay otras zonas que hoy en día son más concurridas para el turismo que Acapulco. Se ha fomentado bastante a otros sitios turísticos, en particular la Riviera Maya, desde Cancún hasta la laguna de Bacalar, que es el principal destino turístico en México”.

Ahí, agrega el autor de más de 50 publicaciones académicas, el Tren Maya es una infraestructura o un equipamiento turístico: “No tiene que ver nada con una cuestión cultural. Es sencillamente continuar con esta actividad turística en la península”.

La vivienda, vista como mercancía y no necesidad

Del 9 al 11 de julio, Salinas participó en un coloquio internacional sobre conflictos urbanos en Lisboa, Portugal. Días antes concluyó una estancia de investigación en Sevilla, España, con colegas que trabajan temas que se trataron luego en el coloquio, como alojamiento para estancias cortas o vacacionales, plataformas digitales y gentrificación; particularmente Airbnb, a partir de dos aspectos: extranjeros y normativas.

El académico de la UNAM comenzó a estudiar esos temas a partir de lo que ya sucedía en la colonia Condesa de Cdmx, en 2009, para su tesis de doctorado.

“Gentrificación es un proceso de transformación urbana y de transformación espacial –expone–. Se involucran, por lo menos, transformaciones físicas en el espacio, llegada de población de mayores ingresos y desplazamiento de población de menores ingresos.

“Además, hay apropiación del espacio público o del espacio transformado. Ya no es la misma gente con las mismas condiciones sociales quienes están ocupando y apropiando”.

Retoma la protesta del pasado 4 de julio en Ciudad de México en la que decenas de personas se manifestaron contra la gentrificación en ciertas zonas de la capital y rechazaron lo que consideran una apropiación del espacio público por parte de personas extranjeras, sobre todo provenientes de Estados Unidos.

Durante la marcha, algunos jóvenes causaron destrozos en negocios y corearon “¡Fuera gringos!”, entre otras consignas.

“El 4 de julio, y no fue casualidad, pues es día festivo para Estados Unidos, se dio lo que llaman la primera marcha antigentrificación. Hay mucha gente joven involucrada y también adultos mayores que están ahí por problemas concretos reales: los han desplazado o les han aumentado las rentas. Conocen amigos o familias (en esa situación). Se tienen que ir de áreas centrales. No sólo de la Roma o la Condesa, sino de más colonias como la Doctores, Obrera, Juárez y de otras de la alcaldía Cuauhtémoc e incluso de Coyoacán.

“Aquí entra el tema de la vivienda, que se ha entendido más como una mercancía que por su valor de uso –remarca–. Se ha entendido que hay que adquirir una vivienda para lucrar, para obtener ingresos y no como un asunto social”.

La gentrificación existe, con o sin extranjeros

“Es legítimo lo sucedido en esta manifestación, pero hay que tener cuidado y observarlo con cierta cautela. Desde hace algunos años hay un discurso de extrema derecha que está vinculando políticas antimigratorias justo con la gentrificación. Pueden existir manifestaciones en contra de inmigrantes diciendo que están quitando los empleos.

“Estos discursos de extrema derecha son antimigrantes. Por eso menciono que hay que tener cuidado porque México es un país xenófobo, racista, sobre todo con los migrantes centroamericanos.

“Los migrantes privilegiados, que son del primer mundo, los de Europa y los que tienen dinero, a ellos siempre se les ha acogido bien”.

Indica que en espacios turísticos como Mazatlán, Puerto Vallarta, Huatulco o la Riviera Maya la información está en inglés porque se busca atraer a ese tipo de turismo. Y, después de la pandemia, se empezó a culpar a los extranjeros, de manera particular a los estadunidenses, de gentrificar zonas de México.

“La gentrificación no es un proceso que esté vinculado a extranjeros –enfatiza–; aunque no hubiera migración en México, la gentrificación continuaría. Si no hay una regulación de los alquileres o de los precios de los alquileres, la gentrificación continuará.

No son las personas, son las reglas del juego

Salinas Arreortua se remonta a octubre de 2022, cuando Claudia Sheinbaum, entonces jefa de gobierno de la capital, anunció un convenio con la UNESCO y Airbnb para promover a Ciudad de México como “capital del turismo creativo y destino para nómadas digitales”.

Desde ahí, ubica el doctor en Geografía por la UNAM, “comienza una escalada muy importante de esa plataforma digital. Hoy en día Airbnb es vista como un intermediario que ha aumentado los precios de los alquileres y, por tanto, que puede estar vinculada a procesos de gentrificación. Hablamos de 2020, pero desde antes ya existía.

“La gentrificación sí es llegada de población de mayores ingresos, pero no es que el extranjero sea el gentrificador que va por todos lados transformando o desalojando a la gente”.

El fondo del asunto es el de las normativas: “La ley de turismo o la ley de vivienda pueden regular cuestiones sobre las plataformas digitales o los alquileres. Si éstas fueran mucho más estrictas, más exigentes, eso podría de alguna forma minorar este tipo de problemas”.

Salinas va más allá: los dueños de los inmuebles y servicios “son multipropietarios, es decir, hablamos de fondos de inversión, de grandes empresas inmobiliarias, de gestores que cotizan en la bolsa (…) son los que alquilan para quien tenga la capacidad económica: puede ser un mexicano o un extranjero.

“El tema pasa por estos propietarios que lucran con la vivienda y pasa por el mismo gobierno, que les ha permitido generar ingresos con ello”.

–Acapulco también pasa por ese proceso de gentrificación.

–Eso sucede en distintas ciudades, grandes o medianas o incluso en los llamados pueblos mágicos. En determinados contextos donde hay colonias con distintas cualidades urbanas. El capital inmobiliario va a ir a donde sea más atractivo. Cuando hay un espacio cotizado por su localización, por su infraestructura y equipamiento, el capital inmobiliario lo va a requerir. Va a invertir, independientemente de quién viva ahí.

El capitalista inmobiliario, añade Salinas Arreortua, “llega y compra un predio de 10 departamentos y hará con él lo que quiera, lo modificará a su antojo. Esos departamentos que en ocasiones llegan a ser de 80, 100, 120 metros cuadrados, los divide y ahora tiene 20 departamentos y los alquileres pueden mantenerse al mismo precio o elevarse.

“Es decir, las reglas del juego están puestas para que se lucre con la vivienda y, en tanto esto sea así, cualquier sitio que esté codiciado o que presente distintas cualidades urbanas, va a ser propicio para invertir y generar procesos de gentrificación”.

Guillermo Rivera