26 mayo,2025 7:15 am

Toluca, al fin campeón; se impone 2-0 al América

La espera de 15 años y dos días termina y la undécima estrella ya luce en el escudo de los Diablos Rojos, que vencen 2-0 (mismo global) al América en un pletórico Estadio Nemesio Diez

Ciudad de México, 26 de mayo de 2025. Después 15 años y 2 días, el balón volvió a rodar a favor del Toluca.

La espera terminó y la undécima estrella ya luce en el escudo de los Diablos Rojos, que vencieron 2-0 (mismo global) al América en un pletórico Estadio Nemesio Diez para convertirse en campeones del Clausura 2025.

El gol de Luan García y un penal acertado por Alexis Vega le dieron forma al triunfo escarlata.

Equipo y afición por fin se quitaron la mochila de frustraciones que cargaron por tres lustros.

El grito que estalló en el infierno toluqueño tras el silbatazo final fue de desahogo, porque atrás quedó la peor sequía de títulos oficiales del Toluca. Luego de 5 mil 481 días, las vitrinas del Museo Salón de la Fama se abren para albergar un nuevo trofeo.

Solo este Toluca, imbatible en su cancha, el de Antonio Mohamed, quien ganó su cuarto título de Liga MX con equipos distintos, podía frustrar la hazaña de un histórico tetracampeonato del América, hubiera sido el primero en Torneos Cortos.

El legado de las Águilas tricampeonas de André Jardine ya nadie lo borra, pero ayer se quitaron la corona ante el resurgimiento del Diablo.

Solo este Toluca, el que impuso un récord de goles, 41, para un torneo de 17 jornadas podía acabar con esos 22 años y 5 meses sin que el club escarlata ganara un partido de Final en el Nemesio Diez.

Su gran mérito fue sobreponerse a un primer tiempo en el que se vio superado por el rival. Entre el nerviosismo y el miedo al error, los azulcremas lucieron mejor, con más posesión de balón.

Jardine, siempre estudioso de la táctica rival, volvió a una línea de cinco. En su carril derecho, con Israel Reyes y Kevin Álvarez, anuló a Vega y las incursiones de Jesús Gallardo.

Y por esa misma banda se gestó la acción más importante de América y que le habría dado otro rumbo al encuentro, porque Reyes, desde la zaga central, llegó hasta el área para meter un derechazo que reventó el poste, al 26’, luego de tejer una gran acción desde campo propio con Kevin y Álvaro Fidalgo.

La tensión de la Final quedó evidenciada al 54’, cuando las bancas se vaciaron por una bronca iniciado entre Fidalgo y Marcel Ruiz.

El papel de héroe estaba reservado para Luan, un defensa central. El brasileño anotó de cabeza en un tiro de esquina, ante la complaciente marca de Jonathan Dos Santos, en el 60’. Si el balón no entraba se habría sancionado una falta previa de Sebastián Cáceres sobre Paulinho.

Como en otros momentos del torneo y de la Liguilla, los Diablos encontraron respuestas en la táctica fija cuando su funcionamiento no era el mejor.

Jardine echó mano de toda la ofensiva que tenía en la banca, pero fue Toluca quien aprovechó una descolgada.

Robert Morales, quien entró de cambio por Paulinho, le ganó en el pique a un Cáceres que barrió por detrás. Aunque primero pareció tocar el balón, antes de hacer contacto con el delantero paraguayo, César Ramos sancionó penal y el VAR lo ratificó.

Vega hizo efectivo el cobro, desatando la locura en el infierno, al 81’.

Así, los Diablos frenaron a las Águilas y son los nuevos monarcas del futbol mexicano.

Fallan los goleadores

Diablos Rojos y Águilas extrañaron la mejor versión de sus delanteros.

Ni el escarlata Paulinho ni el azulcrema Henry Martín lograron pesar en la Final, y todo por los problemas físicos que aquejaron.

El capitán del América no logró involucrarse en el juego de su equipo durante los 48 minutos que estuvo en la cancha, porque al inicio del segundo tiempo una lesión le impidió continuar.

Dejó su lugar para Rodrigo Aguirre y caminó cabizbajo hacia el banquillo, donde fue consolado por sus compañeros. Ahí mismo le colocaron hielo en la pierna izquierda.

En tanto, el portugués del Toluca volvió a la titularidad tras perderse el juego de ida por sobrecarga muscular, pero lo hizo visiblemente disminuido. Así se le notó en cada pique en que no pudo superar a los zagueros americanistas, o en la lentitud de sus movimientos que le impidieron hallar posición de remate en varias jugadas.

Corría el minuto 70’ cuando se tiró al césped y pidió el cambio. Solo que su relevo, el paraguayo Robert Morales, fue uno de los héroes inesperados al provocar el penal que sentenció el triunfo escarlata.

Aunque fue menos determinante que en otros partidos, Alexis Vega logró coronar un torneo de ensueño, al firmar el penal que le dio forma al 2-0.

Aunque los referentes en la delantera del Toluca no tuvieron su mejor juego, los Diablos lograron dividendos con su defensa y su banca; mientras que América no encontró variantes.

Un error muy costoso

Cuando dos planteamientos defensivos chocan en una Final, el resultado es un partido insípido y en el que los errores marcan la diferencia.

Ni Antonio Mohamed con Toluca ni André Jardine con América quisieron romper lanzas en gran parte por la disputa por el título.

Ninguno abandonó su línea de 5 defensores con la que provocaron bostezos en la ida y con la que ayer volvieron para priorizar no dejar espacios atrás.

Ambos contaban con poderosas armas ofensivas para cambiar el rumbo del encuentro desde mucho antes, pero prefirieron darle más peso a su medio campo y a su última línea, para imponer una estrategia reactiva y llevar la definición a esa delgada línea entre el acierto y el error.

Por momentos parecía que ambos estaban cómodos con que no pasara nada, hasta que llegó esa equivocación que tanto buscaban.

Una desconcentración durante un tiro de esquina permitió que Luan García rematara en el área para cambiar por completo el panorama para las Águilas.

Después de ese tanto, uno de los equipos que apostaba a no perder ahora comenzó a preocuparse por atacar, pero fue demasiado tarde.

A Jardine de nada le sirvió mandar al campo a todo su arsenal ofensivo, las entradas de Brian Rodríguez o Diego Valdés no marcaron diferencia ante la poca capacidad de elaboración.

Tampoco sirvió que los azulcremas terminaran defendiendo solo con dos hombres, porque para ese momento ya era una loza muy pesada.

El Turco devuelve la alegría al cuadro mexiquense

Antonio Mohamed regresó al futbol mexicano, vio el material humano que tenía para trabajar, lo apuntaló y en medio año fue campeón.

Por ello en cuanto César Ramos silbó el final del partido el Turco entró en júbilo, se abrazó con su cuerpo técnico mientras el entrenador del América, André Jardine se abría paso entre la multitud para felicitarlo.

Mohamed le devolvió la alegría a los Diablos Rojos, la misma que desató los brincos de Alexis Vega, Marcel Ruiz y Diego Barbosa al saberse campeones, la que mostró Federico Pereira al ser de los primeros que fue hacia una de las cabeceras para celebrar con la afición.

Agitando los brazos, el 6 del Toluca levantó aún más la algarabía de la gente y entonces hacia él corrieron el resto de los jugadores choriceros y ya encendidos treparon el alambrado que separa a la tribuna de la cancha.

Vega, Ruiz, Luan García fueron parte de los que subieron la reja para festejar con sus seguidores, mientras los jugadores del América veían de lejos la escena.

Mientras, Mohamed corría hacia el otro sector de la cancha también para saludar a la afición y seguir con los abrazos con quien se topaba en su camino.

Los campeones regresaron al centro de la cancha para hacerle pasillo a las Águilas cuando les entregaron las medallas de subcampeón, y luego el ansiado momento.

Uno a uno los escarlatas recibieron su medalla y aguardaron a su capitán, Alexis Vega, para que levantara el trofeo de campeones, el mismo que después fue a entregárselo al mandamás del Toluca, Valentín Diez.

“La Cumbia de los Trapos”, canción que ha conectado a los aficionados con su equipo rojo, volvió a sonar en el Nemesio Diez, como sonó previo al partido en las calles aledañas y como sonó al medio tiempo para elevar la ilusión en el graderío.

Y Toluca no paró de festejar.

Es Jardine un caballero

André Jardine perdió el título pero no la clase.

El entrenador del América supo levantar la cabeza con todo y que acabó el reinado azulcrema en la Liga MX y cuando los jugadores de las Águilas se lamentaban por la derrota, él fue directo hacia Antonio Mohamed, timonel de los Diablos para intentar felicitarlo.

Le abrazó y le sacudió la cabeza con la mano mientras el “Turco” sonreía y trataba de agradecerle, aunque los integrantes de su cuerpo técnico no lo dejaban entre tanto abrazo y jaloneo para festejar el título.

Jardine entonces caminó a paso lento hacia su vestidor, mientras Alejandro Zendejas era consolado por sus compañeros, lo mismo Sebastián Cáceres, destrozado por el penal que cometió.

Jardine tiene pronto una misión que podría ayudarle a sacarse un poco la espina: el partido ante LAFC por el pase al Mundial de Clubes.

En tanto, resistió a pie firme la derrota e incluso aplaudió al rival.

Como lo hicieron los jugadores y la directiva azulcrema tras hacer una rueda en la cancha y en el centro el presidente del club, Santiago Baños, les expresó palabras de aliento, al acabar la cosecha consecutiva de títulos.

Una fiesta infernal

Si una afición merecía celebrar un título, esa era la del Toluca.

Horas antes de que iniciara el partido y hasta el último segundo del mismo, los seguidores escarlatas apoyaron sin cansancio a sus Diablos Rojos.

Así lo hicieron las miles de personas que, pese a no tener boleto para entrar al Nemesio Díez, se congregaron en los alrededores del inmueble, solo para lanzar porras, ondear banderas y acompañar el trayecto del autobús.

Así lo hicieron también los más de 27 mil fanáticos que pudieron presenciar la Final, porque espectadores con playeras amarillas eran contados.

Qué mejor aliento que el tifo que se desplegó en la Tribuna General, con la imagen del propietario del equipo, Valentín Diez Morodo, al lado de su padre, Don Nemesio Díez Riega, con la frase “Por la Familia”. Porque Toluca así ha construido su legado, desde el arraigo y la generosidad de una familia que lo ha dado todo por su club y su ciudad.

Qué mayor motivación para Paulinho, Vega, Domínguez, Gallardo, Ruiz y Angulo, que ver sus rostros en el otro tifo de Tribuna Diablos, junto a la frase “Por la Gloria”.

El Nemesio Díez mostró la fuerza de una afición que dejó la voz cantando “La Cumbia de los Trapos” y el “Matador”, y que en los momentos de mayor tensión hizo retumbar el “sí se puede, Toluca, sí se puede”.

El título merece celebrarlo esa fiel fanaticada que a lo largo del Clausura 2025 registró el mejor promedio de asistencia de toda la Liga MX (98.6 por ciento).

Merecen festejarlo las casi 300 mil almas que estuvieron en las gradas del Nemesio Díez en todo el semestre, pero también quienes apoyaron desde la distancia, porque la ciudad se pintó de rojo.

La capital mexiquense no durmió y sigue de fiesta.

Texto: Abimael Chimal / Agencia Reforma