
Las presentaciones se llevarán a cabo los días 24 y 26 de abril en el Palacio de Bellas Artes
Ciudad de México, 1 de abril de 2026. Alondra de la Parra (Nueva York, 1980) regresa a dirigir a México con la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN).
En 21 años no había recibido invitación institucional alguna para presentarse en el país, a pesar de su presencia global.
“Creo que esta invitación hizo falta hace muchos años”, asegura en entrevista.
Los conciertos con la OSN tendrán lugar 24 y 26 de abril en el Palacio de Bellas Artes, con el pianista francés Thomas Ehnco como solista y con obras de Claude Debussy, Maurice Ravel y Serguéi Prokófiev.
En este tiempo ha dirigido agrupaciones como la Orchestre de Paris, la London Philharmonic Orchestra, la Tonhalle-Orchester Zürich, la WDR Symphony Orchestra, la Verbier Festival Orchestra, la BBC Philharmonic y la Orchestra dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia.
Admite que fue difícil haber podido dirigir ensambles de muchos países, pero no del suyo.
“Pero ha cambiado la gente que lo gestiona, han cambiado los músicos. No hay dolor ni rencor contra nadie de mi parte, más que el gusto”, responde con serenidad.
Piensa que el panorama de la dirección orquestal para las mujeres también ha cambiado.
“Cuando empecé a dirigir, la gente no sabía ni cómo entender el personaje de una mujer dirigiendo. Ahora, ya es muy diferente (…) Vamos por buen camino”, plantea.
“Un poco de paz”
De la Parra, con 45 años y más de dos décadas de carrera, siente que después de tantos países, orquestas y repertorio, a gran velocidad, viene “un poco de paz”.
“Recuerdo las voces de mis maestros: Simon Rattle, Kurt Masur, Charles Dutoit, Kenneth Kiesler, que me decían cosas que yo no entendía en esa época y ahora empiezo a entender.
“Por ejemplo, me decían: ‘No tienes que dirigir todo’. Ahora entiendo a qué se refieren. Estoy cerrando más mi mira artística a lo que sé que me mueve y quiero hacer”, declara.
Por ahora, su atención está dirigida, por ejemplo, al ciclo dedicado a tocar y grabar las sinfonías de Gustav Mahler. Acaba de dirigir por primera vez la Sexta, conocida como la Trágica, escrita entre 1903 y 1904.
“Me ha tocado con Mahler ir descubriendo sus sinfonías a la misma edad que él tenía cuando las escribió o estrenó. Fue casualidad. Mi intención es dedicarle los próximos 5 años a terminar el ciclo Mahler.
“Él terminó (las sinfonías) a los 50 y murió”.
De la Parra es tajante: Mahler exige de un director estar al máximo de sus capacidades por su complejidad armónica, estructural y orquestal.
Pero su devoción por él va más allá de la música.
“Es una filosofía ante la vida, cómo ve la muerte, la existencia, el amor, la angustia y la naturaleza. El mundo entero y la humanidad están en sus sinfonías”, reflexiona.
Erika P. Bucio / Agencia Reforma


