
Ciudad de México, 21 de junio de 2025. Las recientes pruebas espaciales realizadas por SpaceX, empresa del magnate Elon Musk, encendieron alertas en México tras reportarse la presencia de basura espacial en aguas del Golfo. Las autoridades investigan posibles daños a la fauna marina por restos tecnológicos provenientes de los lanzamientos.
Durante los últimos dos años, la compañía efectuó al menos nueve vuelos desde su base Starbase, ubicada en Boca Chica, Texas, a escasa distancia de la frontera con México. Algunos de estos intentos concluyeron con explosiones o pérdida de infraestructura.
Debido a su cercanía con el Golfo de México, diversos cohetes o fragmentos de ellos terminaron cayendo en el mar. Las consecuencias han sido documentadas por organizaciones ambientalistas, quienes reportaron restos en costas mexicanas.
Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó a diversas dependencias federales un informe detallado sobre los riesgos que implica esta contaminación para el país.
La advertencia surgió luego de una nota publicada por el periódico Milenio, que reveló que fragmentos de misiones fallidas de SpaceX fueron hallados en playas mexicanas. Las piezas habrían viajado a la deriva desde el punto de impacto hacia distintas costas del sur.
Especialistas consultados por organizaciones civiles alertaron sobre el peligro para tortugas, peces y aves marinas, quienes podrían confundir los residuos tecnológicos con alimento y morir por su ingesta.
En la conferencia matutina del jueves 19 de junio, Claudia Sheinbaum aseguró haber leído dicha nota. “Pedí hoy (jueves) en la mañana que pudiera revisarse por parte de la Agencia Digital, que es la que tiene la parte aeroespacial”, explicó.
La mandataria indicó que también giró instrucciones a la Secretaría de Medio Ambiente y otras dependencias federales para realizar un análisis profundo y emitir una postura oficial.
Se prevé que la Agencia Espacial Mexicana, en coordinación con Medio Ambiente y otras instancias, evalúe la magnitud de los residuos presentes en costas nacionales. La intención es conocer su composición, peligrosidad y afectación a la biodiversidad marina.
Hasta ahora no existe registro de fauna muerta por contacto con piezas de cohetes, pero los ambientalistas advierten que la situación podría agravarse si continúan los lanzamientos sin medidas correctivas.
La comunidad científica y conservacionista ha exigido un plan de vigilancia constante, así como acuerdos diplomáticos con Estados Unidos para evitar el vertido de desechos tecnológicos.
Redacción


