
Acapulco y Chilpancingo, Guerrero, a 25 de enero de 2025.- El acapulqueño Alejandro Ávila vive sin documentos en Nueva York, Estados Unidos, desde 2001, es cauto ante el posible recrudecimiento de las deportaciones en el nuevo gobierno de Donald Trump porque otras administraciones han hecho más y habita, además, una “ciudad santuario” para los inmigrantes.
El primer mandato del magnate republicano de 2017 a 2021 “a mí no me afectó absolutamente en nada, lo único que yo recuerdo es la pandemia”, aseguró en entrevista con El Sur por teléfono, pero confesó que su único temor si fuera deportado es dejar a sus dos hijos que procreó en el país vecino del norte.
Recordó que en el gobierno del demócrata Barack Obama, el primer afrodescendiente en ser presidente del país con históricas políticas racistas, se llevaron a cabo más deportaciones que con Trump.
“No creo que sean tan tontos también como para paralizar una ciudad quitándole la fuerza laboral porque también serían pérdidas económicas”, afirmó y consideró que el recrudecimiento de la política antiinmigrante puede afectar a los pequeños negocios porque “si hay temor de la gente para ir a trabajar, no se van a presentar a trabajar; si se corre el rumor de que en tal lugar están haciendo redadas, pues las personas, no van a querer presentarse”.
El acapulqueño labora en una empresa de construcción, su jefe con el que ha trabajado prácticamente desde que llegó sin papeles para tener una residencia legal en Estados Unidos y que siente “empatía” hacia sus trabajadores, le envió hace unos días un texto que indica los pasos a seguir en caso de que la policía migratoria los detenga.
“Eso no había pasado nunca antes, quiere decir que él como empleador también está viendo la situación un poquito diferente”.
El texto contiene información que ya conocía el migrante desde antes, “ya sabemos que si te detienen, uno tiene que quedarse callado y hacer valer su derecho de permanecer callado, ellos no te puede registrar, te pueden intimidar un poco”.
“No debes de correr tampoco porque ya les das motivo a detención, tienes que permanecer callado y pedir tu abogado, y eso es lo mejor que tú puedes hacer; en ningún momento discutir con ellos, si llegan a tu casa no les tienes que abrir al menos que te presenten una orden judicial para poder ellos entrar a tu casa”.
Desde hace unos cuantos años, los migrantes pueden tramitar su licencia de conducir en Nueva York, donde viven muchos vecinos de Tlapa, pero desde antes Alejandro Ávila manejaba su automóvil, entonces sólo tenía que pagar una doble multa por la falta del documento cuando fuese detenido por policías, quienes nunca le preguntaron por su estatus migratorio en las escasas retenciones que vivió por alguna falta en su trayecto.
Aun así, el temor está creciendo en la comunidad e incluso uno de sus compañeros de trabajo ya le pidió que fuera por él en automóvil compartiendo la gasolina, porque le da miedo ir en transporte público.
Alejandro Ávila gana “regular”, son 200 dólares diarios en promedio, pero la renta mínima es de mil 400 dólares por una habitación de un departamento, aunque también hay comunidades de 15 personas que rentan una casa y el precio baja con la condición de vivir “con un poquito de incomodidad”.
Esta decisión depende de cuánto tiempo se quedarán en Estados Unidos, los migrantes que se van rápido no buscan la comodidad, pero los que ya decidieron quedarse a vivir como Alejandro Ávila buscan un mejor espacio para ellos y sus familias que empiezan a formar allá.
El acapulqueño tiene dos hijos, una niña de 8 años y un adolescente de 14 años, a quienes les inculca la cultura mexicana “aunque hablen mal español”, porque es un patriota y extraña a su país.
Ante la posibilidad de deportación, “lo principal donde golpearían a cualquier persona es en los hijos, dejar a tu familia atrás; no importa nada, el primer temor de cualquier padre es dejar a los hijos atrás”.
Donald Trump firmó una orden ejecutiva para quitarle la nacionalidad a los hijos de inmigrantes indocumentados, pero para que se cumpla se tiene que cambiar la Constitución, lo cual es “muy difícil” porque el presidente tiene muchos rivales, incluso en su propio partido, señaló Alejandro Ávila.
Lo que sí “sería un dolor de cabeza” es la prohibición de rentar una vivienda a los inmigrantes y la negación del servicio de salud, que se ha mencionado en años anteriores, pero nunca ha pasado.
Todos los migrantes tienen un seguro de salud “de emergencia”, pagan impuestos cuando son descontados de los cheques salariales, pero no cuentan con seguro social.
El acapulqueño consideró que también está proliferando la “desinformación” en las redes sociales porque circulan imágenes de redadas de años pasados; y los noticieros también están siendo sensacionalistas, lo que está provocando “pánico” dentro de la comunidad latina.
Con sus compañeros migrantes normalmente habla de fútbol, “pero ahorita el tema ha sido lo de la inmigración y lo que uno oye por otros lados, los que otros oyen por otros lados o lo que vemos en las noticias”.
Fracasará la campaña de deportaciones, dice activista por derechos de migrantes
El activista de los derechos de migrantes en Chicago, Jorge Mújica, consideró “un rotundo fracaso” en la campaña de deportación del presidente Donald Trump, su anuncio de 460 personas detenidas durante los primeros tres días de gobierno.
En entrevista telefónica, estimó que a ese ritmo le llevará 140 años deportar a 12 millones de mexicanos indocumentados en aquel país.
Explicó que el miércoles por la noche anunciaron que fue “un absoluto éxito” el primer operativo de Migración en cinco estados, con 460 personas detenidas de ocho países, entre éstos de México, Bolivia y Etiopía.
Sin embargo, aclaró que todas las personas que sean detenidas y que llevan dos o tres años radicando en Estados Unidos tienen derecho a ver a un juez.
Aclaró que las deportaciones exprés se realizan sobre todo en la frontera, aunque el nuevo presidente, en su segundo periodo de gobierno, pidió aplicar dichas deportaciones exprés en todo el país, insistió en que está limitado por esta indicación de temporalidad.
El defensor de los derechos de los migrantes que hace varios años fue articulista de El Sur, indicó que se tuvo información de que este miércoles 22 de enero, sacaron a un grupo por Tijuana, de migrantes que fueron detenidos en California hace dos semanas.
Por lo anterior insistió en que la población migrante no caiga en la provocación de las preguntas de la policía, tienen derecho a guardar silencio, para no dar información que se utilice en su contra, “porque la mejor defensa es que no haya arrestos”.
De los primeros arrestos anunciados en esta administración, indicó que la mayoría tiene antecedentes por violencia sexual contra menores, de acuerdo con la información que emitió el gobierno federal, “aunque no lo alcanzaron a decir, es posible que la autoridades sabían exactamente dónde ubicarlos porque enfrentan procesos”.
Como referencia señaló un caso que se suscitó el miércoles en la avenida Michigan de Chicago, de una persona con un procedimiento abierto desde 1992, que citaron en la oficina de Migración y ahí mismo la arrestaron.
Enfatizó que no hay una estrategia de redadas, “echan el anzuelo, no echaron la red”.
Destacó que en este momento las organizaciones están concentradas en la capacitación sobre inmigración y derechos laborales, para no facilitarle su trabajo a la migra, y para que todo el mundo tenga unas tarjetas que dicen “me voy a mantener en silencio”. Esas tarjetas serían entregadas a los agentes ante un posible arresto.
Recordó que hace años hicieron una campaña para no abrir la puerta a nadie, Policía de Inmigración o a la Patrulla Fronteriza a menos que traigan una orden de un juez, que ya está posicionada en la población.
El siguiente paso, dijo, es estar más preparado para situaciones de riesgo, con la estrategia, de no hablar, no responder, y hablar con un abogado.
“Básicamente todo depende de que la gente esté bien informada. El que tiene miedo se va a meter abajo de su cama, y va a estar incómodo. Quién esté bien informado y en caso de un encuentro de la migra, tiene derecho al silencio”.
Recordó que las repatriaciones no son exclusivas de un gobierno. Los agentes de Inmigración trabajan 40 horas por semana, su trabajo es deportar gente, “siempre hay arrestos y deportaciones”.
Destacó la alianza con Clubes Unidos de Guerrerenses del medio Oeste, entre las organizaciones que se están reuniendo desde diciembre para preparar a los paisanos.
Señaló que en Estados Unidos hay muchas familias mixtas, de un lado indocumentados y del otro ciudadanos, el temor de una deportación es para todos los integrantes, no solo para las personas sin residencia legal.
Asimismo, dijo que cerraron los trámites virtuales de asilo, pero la ley sigue vigente, “si cruzas puente internacional, legalmente pueden pedir asilo, y luego demostrar tu caso.
Reconoció que mucha gente salió a manifestarse el día 20 en la entrada del nuevo presidente, frente a la torre de Trump. Adelantó que se prevén otras manifestaciones de diferentes nacionalidades. El sábado 25 habrá otra manifestación de latinos.
Por otro lado, informó que ante la posibilidad de deportaciones masivas, el gobierno de Estados Unidos está obligado por convenciones internacionales a avisar al país receptor que eventualmente va a recibir deportados, para que se prepare.
Precisó que a diferencia de México, Venezuela no recibe a deportados, y Cuba tiene criterios para recibirlos.
Precisó que se supone que el país que deporta debe informar día, hora y puerto de entrada en la que va a realizar la deportación.
Sin embargo, aseguró que se ha documentado que dejan a las personas a la mitad del desierto en la noche, en lugar de deportarlos . “La bronca con México, nomás abres una reja y empujas a la gente, están del del otro lado”.
Texto: Ramón Gracida Gómez y Lourdes Chávez


