3 mayo,2025 7:32 am

Un año más de El Sur, periódico de Guerrero

EDITORIAL

 

Con el ejemplar de hoy nuestro periódico cumple 32 años de circular en las principales ciudades de las siete regiones de Guerrero.

Como el salmón, El Sur siempre ha nadado a contracorriente. ¿Qué van a hacer en una sociedad que no lee? ¿En una sociedad con muy poca vida cultural y con una Universidad retraída y alejada de su entorno?

¿Qué van a hacer en un estado con caciques violentos, con fuerzas de seguridad represoras, con un Ejército omnipresente? ¿Qué van a hacer en una entidad con un gobierno poco profesional y que como el principal anunciante controla la información? ¿Allí donde no hay industria y sí empresarios que sólo buscan una ganancia fácil y rápida y nada les interesa el desarrollo de la comunidad en que hacen sus negocios? ¿Qué van a hacer en medio de una prensa desprestigiada, con poca estima social por su sometimiento a los gobiernos?

Todo esto nos decían hace 32 años. Pero también sabíamos que en Guerrero había una sociedad en movimiento, que participó masiva-mente en la insurgencia electoral de fines de los años 1980 y principios de los 1990. Que ayudó a la formación de un poderoso partido de izquierda nutrido por el movimiento social, y que creció territorialmente ganando alcaldías, incluida la de Acapulco, la más importante.

Y que crecía la organización en comunidades indígenas que daría lugar a la CRAC-PC; el movimiento de los derechos humanos que representarían Tita Radilla y Tlachinollan; el movimiento magisterial de la CETEG; la lucha de los comuneros de Cacahuatepec contra la imposición de una presa sobre la cual nunca les consultaron…

Todas esas expresiones de la sociedad civil en movimiento, y las decenas de activistas y dirigentes que han sido asesinados o desaparecidos por defender a sus gremios, pueblos y comunidades –el último y muy significativo Marco Antonio Suástegui– han tenido espacio en las páginas de El Sur.

Y siempre lo hemos tratado de hacer desde una perspectiva profesional, con la empatía necesaria para evitar coberturas clasistas o criminalizantes, pero asimismo con la distancia crítica indispensable para no caer en la propaganda.

Hoy, el contexto en que hacemos nuestro trabajo es todavía más desafiante que el panorama que nos presentaban las preguntas que nos hacían hace 32 años.

La violencia del crimen organizado que lo distorsiona todo; que inmoviliza a la sociedad mediante el terror y que, en los hechos, juega en favor de los intereses de los grupos que se oponen al desarrollo del estado con democracia y justicia social. Las redes sociales, que alteran el proceso informativo y contribuyen a la polarización social. Y una nueva clase política que llegó a gobernar el estado y los principales ayuntamientos con una gran legitimidad, pero que no ha podido romper con prácticas del pasado.

Una, que nos atañe directamente, que los nuevos gobernantes siguen usando los recursos públicos para premiar a los medios de información obsecuentes y para castigar a los críticos.

En estas estamos y aquí seguimos. Agradecemos la preferencia y lealtad de nuestros lectores; la solidaridad de los socios fundadores y de otros muchos que se fueron sumando en el camino; el respaldo de los anunciantes; la constancia de nuestros articulistas; y el esfuerzo diario de los trabajadores de la redacción, la edición, la administración y los talleres, a quienes también felicitamos por este 32 aniversario.