
Miami, Florida, 9 de diciembre de 2017. La participación de Trump en la inauguración del Museo de los Derechos Civiles de Mississippi desató la polémica entre los activistas locales e influyentes legisladores, como John Lewis y Bennie Thompson, quienes consideraron que la presencia de Trump, apoyado por grupos supremacistas blancos, es un “insulto a la gente que retrata el museo de los derechos civiles”.
Debido a ello, Trump no habló hoy en público, como se había previsto en un principio, sino que se limitó a pronunciar un breve discurso durante un acto privado y al que acudieron un reducido grupo de invitados.
“Hoy rendimos un tributo solemne a nuestros héroes del pasado y nos entregamos a construir un futuro en libertad, igualdad, justicia y paz”, dijo Trump, quien mencionó al reverendo Martin Luther King y habló de él como un hombre al que ha “estudiado y al que ha admirado” durante toda su vida.
Pasadas las 14:00 horas, el presidente aterrizó a bordo de un avión Air Force One en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, desde donde partió junto a la comitiva rumbo a Mar-a-Lago.
Según reporta el equipo de periodistas que lo acompaña, en el trayecto hacia su residencia de verano se pudo ver a unos cuantos simpatizantes y protestantes con carteles, alguno que pedía su renuncia si es que buscaba “Hacer a Estados Unidos grande de nuevo” (“Make America Great Again”), en alusión a su lema de campaña.
Se prevé que el presidente retorne a Washington la tarde del domingo.
Texto y foto: EFE.


