
Acapulco, Guerrero, a 4 de febrero de 2026.- El colaborador de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Acapulco, Jesús Mendoza Zaragoza, informó que los principales temas del Segundo Diálogo Nacional por la Paz fueron poner al centro a las víctimas y acompañarlas, sobre todo en casos de desaparición forzada, así como evitar que los jóvenes sean reclutados por la delincuencia y las adicciones. Agregó que el país está polarizado, necesita una reconciliación y todos los sectores tienen que participar porque “el crimen organizado está bien organizado”.
El sacerdote, quien trabaja en el acompañamiento a víctimas de las violencias, destacó que le interesó mucho que se habló sobre cómo ayudar a transformar las empresas en espacios de paz, “porque aquí los empresarios dicen que hay que ‘Hablar bien de Aca’, pero ellos cuidan solamente a su empresa y no cuidan el entorno, y no se convierten en transformadores de la ciudad de manera que esta ciudad viva mejor”.
Consultado vía telefónica, afirmó que él cree que hasta dentro de unos 20 o 25 años “tendremos la paz como queremos” por las situaciones que se viven y porque la estrategia gubernamental no considera a la sociedad: “ellos quieren hacerlo solos con militares y policías, y eso no nos va a dar nunca la paz”.
Consideró el diálogo tiene que darse entre todos, ciudadanos, instituciones, los tres órdenes de gobierno, para vincularse y construir la paz. Lamentó que vivimos fragmentados, no nos conocemos, no nos relacionamos, pero “el crimen organizado está bien organizado y la ciudadanía, las empresas, las universidades no estamos vinculadas ni organizadas, entonces el crimen organizado nos lleva muy lejos (en avance)”.
Relató que en el primer día del Segundo Diálogo Nacional por la Paz “miramos la realidad”, las causas de la violencia en México y Guerrero; en el segundo se habló sobre cómo reconciliarse en un mundo y un país dividido; y en el tercero hubo una conferencia sobre qué exige hoy México para la construcción de la paz, y que con base en éstas se empezaron a desarrollar trabajos en grupos por estados.
“México está polarizado y también estamos divididos, no nos podemos reconciliar, y en ese sentido necesitamos reconciliarnos las instituciones, las comunidades, las personas para de esa forma construir la paz”.
Dijo que los participantes fueron notando que las víctimas de las violencias deben estar en el centro porque sobre todo los familiares de desaparecidos ya comienzan a organizarse en todo el país. En Acapulco hay tres colectivos, que se debe escucharlas, acompañarlas y continuar el camino hacia la paz. Recordó que, además de las madres buscadoras, hay víctimas de desplazamiento forzado, extorsión, homicidios e inclusive dentro de las familias por el deterioro y destrucción de las relaciones que afectan a los hijos.
Otro de los grandes temas que sobresalieron fue el de los jóvenes, que son reclutados y llevados a la fuerza por organizaciones criminales, así como el problema de adicciones a las drogas con el que viven incluso niños y adolescentes, para buscar caminos para evitarlo, que se conviertan en agentes de cambio, puedan cuidarse ellos mismos y se les acompañe para que salgan de este esquema de destrucción.
Mendoza Zaragoza explicó que localmente la Iglesia pondrá al centro estas problemáticas y el acompañamiento hasta al siguiente Diálogo Nacional por la Paz, y aunque ya se realiza aquí se tiene que hacer en todo el país. Reflexionó que desde el primer encuentro en Puebla se ha recorrido un camino nacional y de esa manera se puede ir haciendo uno en los territorios, empresas, universidades e iglesias para buscar la paz.
Informó que, al encuentro realizado del viernes al domingo en el ITESO de Guadalajara, acudieron alrededor de mil 200 personas, entre miembros de otras religiones, de la sociedad civil, madres buscadoras, incluyendo de Acapulco, alcaldes y policías municipales de otros estados, opinó que se debe comenzar a desarrollar relaciones con estas autoridades en Guerrero para que se sumen, y mencionó que también se habló de cómo los periodistas pueden contribuir.
Yee Trujillo


