
Montevideo, Uruguay, 11 de noviembre de 2017. La cola nace en la puerta de la farmacia y se extiende 20 metros a lo largo de la calle. Alrededor de 30 personas, en su mayoría hombres jóvenes, esperan su turno bajo el sol. Dentro del local, Andrea B., camarera de 43 años, tuvo algunos problemas para concretar su compra. El lector de huellas digitales la reconoció como usuaria habilitada sólo después de que lo limpiara con alcohol una empleada del establecimiento.
“Está bárbaro que sea accesible y que uno no tenga que esconderse para hacer estas cosas”, dice la mujer, mientras muestra a Proceso el paquete de cinco gramos de mariguana recién adquirido.
La mariguana estatal, de calidad certificada, cuesta 1.20 dólares el gramo, poco más que el gramo de la yerba prensada que llega desde Paraguay, adulterada con químicos, tabaco, aceites e incluso excremento. “Pero pusieron en funcionamiento una ley que sabían que iba a tener dificultades, como las que ahora tienen las farmacias”, critica Andrea.
La venta de mariguana en las farmacias uruguayas se inició el pasado 19 de julio. El registro del Instituto de Regulación y Control del Cannabis ya tiene más de 13 mil usuarios habilitados. Esta vía legal de acceso a la sustancia se suma al autocultivo, que hoy reúne a 7 mil usuarios, y a los clubes canábicos, que a la fecha son 63.
La experiencia piloto en el pequeño país sudamericano es observada con interés en todo el mundo.
En abril de 2017, México aprobó el uso medicinal del cannabis. La mariguana –recreativa o terapéutica– está presente hoy en 29 de las 50 entidades estadounidenses. Uruguay es, sin embargo, el único país en el que el propio Estado regula el proceso de producción, distribución y venta. La decisión es pragmática. Las secuelas negativas del prohibicionismo y de la “guerra contra el narcotráfico” instan a buscar otro tipo de políticas de salud y seguridad vinculadas a las drogas.
La venta de mariguana en farmacias se ha topado, sin embargo, con dificultades. Después de que las bancas pública y privada en Uruguay anunciaron su decisión de no operar con las empresas asociadas a la venta, producción o distribución de cannabis, la sustancia se comercializa sólo en efectivo.
Algunas farmacias que comenzaron con la venta de cannabis han decidido hacerse a un lado. El gobierno estudia un decreto para habilitar otros puntos de venta.
La presión contra el comercio de cannabis uruguayo proviene de la banca estadounidense, que invoca reparos de la Reserva Federal de Estados Unidos y de la Ley Patriota.
En Uruguay el mercado de la mariguana está amparado por la ley. Pero para la Reserva Federal se trata de un negocio ilegal. El presidente Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, aseguró que su gobierno dará “todos los pasos necesarios para que se pueda instrumentar correctamente la ley sin que dañe aspectos comerciales o de inversiones del país”. El Ejecutivo analiza una serie de alternativas. Las más perjudicadas podrían llegar a ser las dos empresas que producen mariguana para el Estado.
“Lo que tengo son conjeturas, no certezas”, dice a Proceso Gastón Rodríguez, accionista de Symbiosis, empresa que produce dos toneladas anuales de cannabis para el Estado. “Sí me parece una jugada poco sana, bastante incómoda, desde el punto de vista comercial y del desarrollo de una actividad lícita, aprobada democráticamente, para poder brindar a los usuarios un producto de calidad, vigilado y auditado por el gobierno, contra el producto de mala calidad que ingresa a Uruguay a través del narcotráfico”, sostiene.
La expectativa está puesta en un proyecto de ley que se debate en el Congreso estadounidense. Su comercialización en el país del norte se mueve en una zona gris. Una parte del negocio opera en efectivo. También hay –según un reporte del Departamento del Tesoro– 368 bancos y unas 50 cooperativas financieras que trabajan con empresas vinculadas a la mariguana. Los bancos uruguayos han decidido evitar este paso.
“La hoja no se fuma. Se la quitamos y dejamos sólo las florecitas. Y luego ya está pronta para pesar y embolsar”, dice Juan Vaz, fundador del club canábico Sativa, asociación civil sin fines de lucro que cuenta con 43 socios. “Generalmente los socios tienen de cuatro a seis variedades para elegir”, explica.
Vaz es el activista canábico más conocido de Uruguay. Fue el primer autocultivador registrado del país, modalidad de acceso que prescribe un máximo de seis plantas y una producción anual de 480 gramos. En 2008 pasó 11 meses preso por cultivar mariguana para su propio consumo en su casa. “Lo primero que noté en la cárcel es la falla del sistema prohibicionista. Si el Estado no podía garantizar que la droga se mantuviera fuera de una cárcel, ¿cómo iba a pensar en mantenerla fuera de un país?”, plantea.
Vaz es concluyente al referirse a la incertidumbre que hoy afecta a la venta de cannabis en las farmacias: “Son los últimos estertores del sistema prohibicionista, que perdió con la propaganda, perdió cuando quiso presionar al sistema político, y ahora lo intenta a través del sistema financiero. Los bancos son el lugar donde se lava el dinero del narcotráfico y de otros delitos graves”.
Intereses
Los bancos que operan en Uruguay han hecho una interpretación estricta de las restricciones. La incertidumbre se extiende también a emprendimientos de cannabis industrial y medicinal. El gobierno ha aprobado siete licencias de cáñamo para hacer telas y fibras y unas 20 para emprendimientos terapéuticos. La sustancia contribuye a eliminar los síntomas de algunas enfermedades.
“La actividad medicinal, farmacéutica, opera normalmente a nivel bancario en muchos países del mundo”, dice Gastón Rodríguez, accionista de Symbiosis, empresa que cifra esperanzas en el desarrollo del sector. “Además, en el caso del cannabis de corte recreativo, la restricción no tiene sentido, ya que los usuarios están registrados”, sostiene. El mercado de cannabis regulado opera hoy en Uruguay bajo un control estricto.
“Es irónico que las leyes destinadas a combatir el tráfico de drogas y el lavado de dinero han bloqueado un sistema que tiene la intención de hacer precisamente eso”, decía Hanna Hetzer, analista de Drug Policy Alliance, en declaraciones a The New York Times en español el pasado 28 de agosto.
Uruguay introdujo dos nuevas variedades de cannabis para la venta en farmacias
El Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) introdujo hoy dos nuevas variedades de marihuana de uso recreativo, que ya están disponibles en las 12 farmacias habilitadas en el país para aquellos usuarios registrados como compradores.
El organismo reabasteció hoy las existencias de cannabis en las farmacias uruguayas, que se habían quedado sin flores de cannabis desde hace unas dos semanas.
Asimismo, el Ircca introdujo a las variedades Alfa II M y Beta II M, que se suman a las ya existentes Alfa I y Beta I.
Estas dos nuevas variedades, la Alfa –un híbrido con predominancia índica– y la Beta –con predominancia sativa–, surgieron de la cosecha de una de las dos empresas adjudicatarias de la producción de cannabis, Symbiosis.
El pasado 16 de julio el país habilitó la compra de marihuana de uso recreativo en farmacias, momento en el que puso a circulación las variedades Alfa I y Beta I, producto de la cosecha de International Cannabis Corp (ICC), la otra empresa adjudicataria.
Esas variedades contaban con un máximo de componente psicoactivo, llamado Tetrahidrocannabinol (THC) que rondaba 2 %.
Sin embargo, los dos nuevos productos que se comenzaron a comercializar este jueves cuentan con un nivel de THC que asciende hasta 9 %, según detalló el Ircca en un comunicado.
En este sentido, el organismo informó recientemente que los envases, de hasta cinco gramos, vieron modificados su información para que quede especificado para los usuarios el nivel psicoactivo.
“Desde el punto de vista cualitativo, las variedades siguen presentando un índice de psicoactividad medio/medio-bajo y una alta concentración de Cannabidiol (CBD)”, agregó el Ircca.
El precio de cada una de las cuatro variedades continuará siendo de 187 pesos uruguayos el paquete (unos 6 dólares).
El pasado 26 de octubre el organismo comunicó la suspensión transitoria, hasta mediados de noviembre, de la distribución de cannabis. La interrupción se debió a las “pruebas adicionales” que se debieron hacer para la introducción de las dos nuevas variedades, así como la modificación del registro ante el Ministerio de Salud Pública, explicó el Ircca.
Texto: Francisco Olaso, Apro / EFE / Foto: EFE


