
Alpoyeca, Guerrero, 22 de abril de 2019. Ángel se bajó de una mixta, acompañado de Mary, su esposa y sus dos hijos Aymar y Luis Ángel, sus dos cuñadas y su suegra, luego de la travesía de una hora desde Tlapa al río Atzompa en Alpoyeca, para cerrar las vacaciones de Semana Santa.
Pagó 250 pesos por el “viaje de la mixta” que es un carro tipo estaquitas en donde podían viajar todos con el petate, los tamales, el agua de tamarindo, el comal y trastes para sus alimentos y así no gastar más.
Hace años no se cobraba para acceder a este río de aguas cristalinas porque donde nace no hay poblaciones y aún no está contaminado.
Ahora los dueños de los predios cercanos cobraron 10 pesos por persona; coches 50; combis y camionetas 80 y motos 30 pesos.
En esta parte de la región de La Montaña, hace más de 2 años que la gente de Tlapa, principalmente, empezó a visitar el río de manera masiva en temporadas como la Semana Santa, verano y diciembre.
Los dueños de los predios aprovechan la temporada de vacaciones para obtener ingresos adicionales de los visitantes que llegan de los municipios cercanos. Tienen bebidas, alimentos y frutas de la temporada, como mameyes.
Para los visitantes es también un espacio económico para vacacionar, aunque sea un día con la familia. Tan sólo la entrada a una alberca en Tlapa y en Alpoyeca es de 40 pesos por persona y sin alimentos.
Ángel contó que para poder estar con su familia en estas vacaciones se gastó la mitad de su quincena que es de 2 mil pesos, sólo en el traslado de Zumpango a Tlapa, donde trabaja como capturista de una empresa.
Dijo que bañarse en el río es parte de la diversión de la familia y casi una tradición en Semana Santa y que antes no salían de Tlapa, porque se podían bañar en las aguas del río Tlapaneco o en las aguas de río de Atlamajac, del mismo municipio, aunque más retirado, pero ahora es imposible bañarse por que las aguas negras se vierten sin control.
Recordó que hace un año pudo pagar a su familia unas vacaciones en las playas de Marquelia porque era responsable de la Atención a Población Indígena del programa Prospera, en el municipio de Atlixtac, pero fue uno de los afectados por el desempleo que trajo el cambio de gobierno en el país con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, por quien reconoce que votó.
Agregó que su hija Aymar de 11 años rompió su alcancía para sacar sus ahorros y, al menos, comprarse sus golosinas y fruta que llevó.
Decenas de familias llegaron al lugar durante todo el día para poder bañarse en las pozas que se hicieron a lo largo del cauce del río Atzompa, en medio de los huertos de mameyes y otras frutas de la región.
Los niños gritaban, jugaban, se echaban clavados, entre las piedras que rodean el lugar. Los adultos sentados, las mujeres cocinaban y buscaban leña para cocer sus alimentos.
La familia de Ángel llegó como a las 10 de la mañana y se retiró como a las 6 de la tarde, a pie, con sus cosas al hombro para poder llegar a la carretera Tlapa-Alpoyeca y tomar la Combi de regreso que le salía más barata.
Texto y foto: Antonia Ramírez


