4 marzo,2025 9:45 am

Ve Walter Salles a la democracia de EU en un proceso acelerado de fragilización

Vive un momento de extrema crueldad, de la práctica de la crueldad como el ejercicio del poder lo que es profundamente inquietante, afirma el director brasileño de la oscareada Aún estoy aquí

Ciudad de México, 4 de marzo de 2025. Flamante ganador del Oscar a la Mejor Película Internacional por el drama Aún Estoy Aquí, sobre los efectos del autoritarismo, Walter Salles aseguró que Estados Unidos vive una fragilización de su democracia.

“Y se acelera cada vez más”, criticó en una conferencia de prensa virtual para celebrar el triunfo del filme brasileño en los premios de la Academia de Hollywood.

“Es un momento de extrema crueldad, de la práctica de la crueldad como el ejercicio del poder. Es profundamente inquietante”, agregó, sin nombrar directamente al presidente Donald Trump.

Salles, cuyo premiado filme explora las heridas de la dictadura militar de los 70 en Brasil, opinó que su  filme fue abrazado en Estados Unidos porque a mucha gente “le pareció cercano a su presente”.

La nueva producción del cineasta (Estación Central) se convirtió el pasado domingo en la primera cinta brasileña en ganar un Oscar en la categoría, lo que ha provocado una fiesta en el país sudamericano.

En el encuentro, el realizador reconoció que había preparado un discurso de agradecimiento en caso de resultar triunfador.

El domingo, sin embargo, al llegar al escenario, se puso sus anteojos para leerlo, pero se percató de que había perdido sus notas, así que tuvo que improvisar.

De haberlas tenido consigo, explicó, habría referido que se siente parte no sólo del cine brasileño, sino del latinoamericano, y también lanzado una proclama.

“Los gobiernos autoritarios surgen, pero acaban sumiéndose en la infamia gracias a las historias de los libros, como el de Marcelo (Rubens Paiva, que dio origen a Aún Estoy Aquí), a las canciones de Caetano Veloso, a las películas latinoamericanas.

“Viva la democracia. Dictadura, nunca más”, aseveró.

Gana perdiendo

Aunque se llevó la estatuilla de Mejor Película Internacional, Aún Estoy Aquí optaba por los galardones de las categorías Mejor Película y Mejor Actriz, para Fernanda Torres.

El haber obtenido sólo un reconocimiento no bajó los ánimos en la comitiva del filme, en especial de Torres, quien encarnó a la activista Eunice Paiva, cuyo marido fue desaparecido por la dictadura militar.

“Eunice me cambió como actriz”, dijo Torres. “Tuve la suerte de que mi manera de presentarme a buena parte del mundo fue con la grandeza de Eunice.

“Las personas vieron en mí la grandeza, la sensibilidad, la inteligencia, la elegancia de ella”.

La intérprete, que sorprendió en la temporada de premios al ganar el Globo de Oro, se congratuló con el triunfo como Mejor Actriz de Mikey Madison por el filme independiente Anora.

“Es una actriz muy especial. La manera en la que ellos hicieron su película es igual a la nuestra. Es cine grupal, de bajo presupuesto. Ellos hicieron de todo.

“Anora inicia como una comedia romántica pero tiene un giro. Es sobre la búsqueda de afecto en el mundo”, alabó.

“No sé qué ocurrió que esta película se volvió un movimiento patrio. Brasil abrazó el filme. Se convirtió en una experiencia colectiva, en algo más que una película. Teníamos miedo de no llevar el Oscar a casa”, finalmente dijo.

El triunfo llega al carnaval

El Sambódromo de Río de Janeiro estalló en una ruidosa celebración el cuando se anunció, en medio de los desfiles de Carnaval, que Brasil obtuvo su histórico primer Oscar por Aún Estoy Aquí.

“¡El Oscar es nuestro!”, exclamaron por los altavoces, una noticia que fue recibida con gritos y abrazos por las 70 mil personas que abarrotaron la mítica pasarela carioca. Una enorme pantalla hizo eco de la noticia y en las gradas se encendieron bengalas.

En las calles había vallas y afiches apoyando a la actriz Fernanda Torres y personas disfrazadas como ella en los “blocos”, las masivas comparsas de Carnaval.

En medio de las mareas humanas, muchos sacudían estatuillas doradas de plástico, uno de los adornos más ofrecidos por vendedores ambulantes junto a faldillas de tul, orejitas de conejo y purpurina.

El fenómeno se repitió en ciudades como Recife, Belo Horizonte y São Paulo. En el popular Carnaval de Olinda, una muñeca gigante que representaba a Torres se paseaba entre la multitud alzando el Globo de Oro.

La alcaldía de Río de Janeiro anunció ayer que comprará y transformará el inmueble utilizado en el filme en la Casa del Cine Brasileño.

Texto: Mario Abner Colina / Agencia    Reforma