21 julio,2023 9:28 am

Vislumbró José Agustín el Acapulco de hoy en 1994 en Dos horas de sol: Brenda Ríos

 

La escritora escribe el prólogo de la nueva edición de dicha novela, donde destaca que es muy vigente la crítica política a un puerto difícil y muy desigual

 

Acapulco, Guerrero, 21 de julio de 2023. El escritor acapulqueño José Agustín fue todo un visionario al anticipar y describir desde los años 90 el caos que impera actualmente en Acapulco en su novela Dos horas de sol, misma que apareció en el mercado editorial en 1994.

Así lo afirmó la también escritora acapulqueña Brenda Ríos, quien en entrevista telefónica habló un poco al respecto, a raíz de la salida este año de una nueva edición de dicha novela ahora prologada por ella.

“Si bien la novela no tiene la dimensión que tiene, literariamente hablando, La tumba (1964), aquí hay dos personajes de estratos sociales distintos, de ideas distintas, que se rencuentran y que van por este tema que a José Agustín le va bien: la diferencia de clases”.

Así que si hay algo muy particular “y que está muy marcado y muy vigente es la crítica política a un puerto difícil, como lo es Acapulco”.

En principio, recordó que la novela tiene por protagonistas a un editor yuppie y su socio clasemediero, hombres de mediana edad que atraviesan una crisis existencial, y que visitan Acapulco con la idea de escribir un reportaje para la revista que dirigen sobre los lugares oscuros del puerto independientemente de pasar un buen rato –conocen a un par de gringas– y que se echa a perder debido a un huracán.

Además, añadió que dicho libro, editado por la División Literaria y Bolsillo de la editorial Penguin Random House, que dirige el hijo del escritor, Andrés Ramírez, puede ser leído también como alegoría de México de fin de siglo, el de 1994 cuando el asesinato de Luis Donaldo Colosio, de Francisco Ruiz Massieu y de la aparición del Ejército Zapatista.

La escritora recordó que la fama de Acapulco aumenta luego de que a mediados del siglo anterior la diversión en Cuba se acaba con la revolución de Fidel Castro y tras ello “todo se concentra en Acapulco, cuando Cuba se niega a ser el prostíbulo, el bar eterno para los gringos”.

Y eso, apuntó, “está muy marcado en Dos horas de sol; Acapulco es por un lado el hotel de lujo con aire acondicionado y todo el glamour y por otro, las afueras llenas de calles con charcos, lodo y puestos de comida insalubre y esos contrastes marcados en un libro del año (mil novecientos) 94 están completamente vigentes; ha pasado el tiempo y si tú lo lees (el libro) puede que eso esté ocurriendo hace dos semanas”.

De hecho, la escritora señala en el prólogo que “en Acapulco, lo que no se cayó está a punto de caerse” y agrega que “el nuestro es un puerto carguero de putas, pedófilos y chilangos pobres”.

Por ello, “personajes como los políticos corruptos, el periodista comprado, o situaciones como la de una organización  ambientalista que no es real porque la dirige la hermana del alcalde y que se hizo sólo para taparle el ojo al macho, son muy, muy actuales”.

Abundó: “José Agustín sabe ver muy bien que ciertas cosas no cambian, por ejemplo y en especial: el personaje político de Guerrero, de guayabera, de la época post (Rubén) Figueroa para acá lo pinta como es en la realidad: un personaje grotesco, cínico y sin escrúpulos”.

Así, aceptó que el Acapulco de 1994 es prácticamente el de este 2023 “donde la bahía más hermosa del mundo posee las playas más sucias del país. No hay agua potable, no hay buen servicio de limpia; las montañas de basura son épicas. Pésimo transporte público y en los últimos 40 años posee uno de los ayuntamientos más corruptos de América Latina”, escribió en dicho prólogo en el que añade, esta novela “es un documento vigente sobre dos fenómenos: Acapulco como tema / problema político y una generación desencantada”.

No obstante, es adorado por el contingente de la clase trabajadora del centro del país.

Por otro lado, la acapulqueña destacó que más allá del estilo pop que recrea un lenguaje, de los apodos, de los nombres y frases en inglés, “siempre pensé que José Agustín pasaría a la historia por tener una manera de escribir un poco heteropatriarcal, con una manera muy particular de ver a las mujeres pero ahora que lo releo tiene buenos y poderosos personajes femeninos y feministas que pueden parecer actuales incluso y eso me parece notable”.

Al preguntarle sobre la importancia del autor ante las nuevas generaciones de lectores, Brenda Ríos comentó que “creo que jóvenes entre sus 30 sí lo ubican perfecto, aunque no sé qué tanto se lea en las escuelas, en las facultades, será cosa de investigar y si bien pude parecer que el leerlo ahora es una moda si tu lees La tumba te rencuentras a personajes cínicos pero muy frescos”. Recordó que fue precisamente su frescura lo que en sus inicios hizo destacar al escritor nacido en Acapulco frente a la comunidad literaria mexicana de aquel entonces.

Tras recordar que ella lo leyó cuando iba a la universidad precisamente el año que salió, aseguró que “José Agustín se adelantó a los Iñárritu, a los Cuarón en esto de los desclasados, por ejemplo, y espero que con estas nuevas ediciones su obra tome un nuevo aire”.

 

Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano / Imagen tomada de la página de internet de Penguin Random House / Foto: El Sur