12 junio,2023 8:03 am

Ya no hay dedazo ni hay destapes ni hay cargadas, remarca López Obrador

El presidente aseguró ayer que le gustaría volver a recorrer todo el país, como antes, pero que ya el final de su sexenio está cerca

Tamazunchale, SLP, 12 de junio de 2023. Ya no hay tapados, ya no hay dedazos ni señales para el relevo presidencial, aseguró el sábado Andrés Manuel López Obrador en este municipio potosino, un día después de que ocho gobernadores de su partido y una secretaria de Estado exhibieron su apoyo a Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López, quienes buscar ser candidatos en 2024.

“Ya no es como antes, que era el dedazo, y que no podían hablar, decía don Fidel Velázquez “el que se mueve no sale en la foto”, y ahí estaban todos, engarrotados. No, ya no hay dedazo, ni hay destapes, ni hay cargadas, ahora es el pueblo el que va a decidir quién quiere que sea el candidato a la Presidencia de nuestro movimiento”, sostuvo.

El viernes, los Gobernadores Evelyn Salgado, Indira Vizcaíno, Mara Lezama, Américo Villarreal, Salomón Jara, Layda Sansores y  Cuitláhuac García, así como  la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, se pronunciaron a favor de la candidatura de Sheinbaum; mientras que el Mandatario chiapaneco, Rutilio Escandón, respaldó a López.

Para los analistas, y aún entre los aspirantes, hay la sospecha de que el Presidente será quien decida al candidato, a pesar del Consejo Nacional morenista.

“Hay unos cercanos a nosotros, porque esa costumbre viene desde hace más de un siglo que no había democracia, entonces todavía algunos están esperando a ver qué indicaciones voy a dar, cuál es la señal, cuál es la línea, pues se van a quedar esperando: la señal es la que va a dar el pueblo, que es el que manda en la democracia.

“Eso sí, una vez que ya esté la encuesta y que se sepa quién está mejor posicionado ahí sí, voy a pronunciarme a favor de qué gane el que gane, sea hombre o mujer, la encuesta así voy a actuar. Y cerrar filas y unirnos, nada de división”, sostuvo López Obrador.

“Antes que termine habrá internet”, dijo el domingo en Puebla

Y ayer, en Huauchinango, Puebla, al final de una gira de más de mil kilómetros, tres días, cuatro estados y cinco mítines, mientras su partido se organizaba para elegir al candidato para sucederlo, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que le gustaría volver a recorrer todo el país, como antes, pero ya el final de su sexenio estaba cerca.

Algo más de año y tres meses le quedan hasta el 31 de septiembre, cuando acabará su gestión.

“Ya tenemos poco tiempo y vamos a seguirnos encontrando, pero vamos a procurar hacer actos como este”, dijo.

En el recinto ferial, en una carpa, a donde habían llegado cientos de simpatizantes de él y de Morena, electricistas del sindicato oficial y disidentes, beneficiarios del dinero de los programas sociales, mujeres con jaulas para pollos y conejos de un programa de subsistencia, todos coordinados por los Servidores de la Nación, hizo un recuento de los apoyos entregados, reconoció pendientes y al final se negó a opinar sobre el Consejo Nacional de su partido que estaba por realizarse.

Aunque había escrito un mensaje para el proceso del que ha prometido mantenerse al margen.

El calor que sudó en Xilitla y Tamazunchale, en San Luis Potosí; Huejutla, en Hidalgo, y Álamo, Veracruz, había cedido y soplaba ahora la brisa fría del norte poblano. Entre el público, fragmentado con vallas como para un concierto en el Zócalo, apenas asomaba la pancarta de una mujer: “AMLO a Claudia”, con referencia a una de sus “corcholatas”, pero rápido fue conminada a bajarla.

Sergio Salomón Céspedes, el gobernador poblano, comparó al Presidente con Lázaro Cárdenas y sacó el tema de la sucesión, de la amenaza de divisiones y reproches entre los aspirantes: “Desde este espacio hago un llamado humilde al pueblo a mantener la unidad; que sepamos mantenernos juntos, unidos, fuertes, inquebrantables, junto al Presidente Andrés Manuel López Obrador”.

No hubo portazos

En dos ocasiones que había estado en Huauchinango, el presidente fue interrumpido por un portazo de manifestantes reclamando apoyos. Esta vez no pasó eso. Hubo varios filtros de vallas desde la calle, custodiada por policías, militares y Servidores de la Nación, y una ambulancia que siguió a López Obrador en toda su gira.

Apenas al iniciar su discurso, el Presidente tuvo que reconocer el pendiente de uno de sus 100 compromisos, el número 77: “Habrá cobertura universal en telecomunicaciones y se conectará al País con internet”, que en su primer informe, del 1 de septiembre de 2020, ya había dado por cumplido.

“El propósito, y ya saben que yo soy terco, necio, perseverante, (es que) antes de que yo termine va a haber internet. Pero nos está costando, me está sacando canas”, dijo ahora entre las risas y gritos de apoyo.

Arrancó el recuento de 600 mil millones de pesos repartidos en becas, apoyos a campesinos, escuelas y aprendices de oficios.

Hasta que se topó con su promesa 14: “A mediados del sexenio, establecer un sistema de salud de primera, como en los países nórdicos”, que también ya había dado por cumplido tres años antes.

En Puebla, él culpó al “neoliberalismo” de que el sistema de salud mexicano pareciera peor de como estaba. “Ya estamos también atendiendo el grave problema del desabasto de medicamentos”, aseguró.

El fin de semana, López Obrador retomó sus giras en camioneta que había dejado desde el año pasado para subirse al helicóptero. Sólo voló de la Capital a Tampico y recorrió la Huasteca por carretera. Más de mil 188 kilómetros, que es más que ir del Zócalo a su finca en Palenque, Chiapas, a donde irá al final de su Gobierno.

Adentro apenas hubo gritos a favor y en contra del líder del Sindicato Mexicano de Electricistas. Las rejas del lugar fueron cerradas hasta que salió por otra calle.

Texto: Jorge Ricardo / Agencia Reforma

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