5 noviembre,2025 9:22 am

Yo escribo para olvidar y atisbo en la literatura un remanso de paz, afirma Gonzalo Celorio

La escritura puede ayudar a exorcizar la realidad, asevera el escritor recientemente distinguido con el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes

Ciudad de México, 5 de noviembre de 2025. Frente a lo descorazonador y deprimente del violento contexto que se vive en el México de hoy, el escritor Gonzalo Celorio dice confiar en la capacidad del texto para, con sus recursos creativos, exorcizar la realidad.

Así lo ha expresado el director de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) este martes en una conferencia de prensa con motivo de que le fuera concedido el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2025, la mayor distinción de las letras en español.

“La literatura es una suerte de remanso de paz, de reflexión, de imaginación, que resulta muchas veces muy alentador”, afirmó desde la Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico el narrador, ensayista, cronista y académico de 77 años.

“Yo creo que la literatura refleja la realidad, pero también, de alguna forma, la exorciza”, prosiguió Celorio. “Por lo menos esto es lo que yo pienso en relación a mi propia obra”.

Muy celebrado y aplaudido apenas apareció ante los medios, con un andar pausado y apoyándose en su bastón, el escritor que advertía tener la voz un tanto disminuida respondió minuciosamente los cuestionamientos de los presentes y también de aquellos enlazados a distancia.

De tal forma, el autor que este lunes se convirtiera en el séptimo mexicano laureado con el Premio Cervantes expuso que toda obra narrativa surge como respuesta a un conflicto, y puso como ejemplo su libro Tres lindas cubanas (2006), primera entrega de la trilogía irónicamente titulada Una familia ejemplar –que completan El metal y la escoria (2014) y Los apóstatas (2020).

Esta obra, en la que traza un arco amplio entre la ilusión y la decepción que provocó la Revolución Cubana, surgió de las posturas opuestas de dos de sus tías, una de ellas ferviente creyente de la causa, y la otra más bien crítica al respecto; “dos voces totalmente discrepantes en mi propia familia, y eran las que operaban en mí. Yo estaba sumergido en una especie de esquizofrenia”, comentó Celorio, librado de ello una vez que lo plasmó en la novela.

“Yo escribo, fundamentalmente, para olvidar. Es algo paradójico: mis novelas son memorísticas, pero las escribo para olvidar. Ya no está el conflicto en mí, sino que lo que hace un escritor es traspasar el conflicto que originó sus novelas al pecho del lector”, aseguró.

Es por ello que el titular de la AML considera que hay algo de masoquista en los lectores de novelas, quienes “están comprando conflictos ajenos”, con una actitud voyerista, casi obscena, para ver las calamidades de otros hechas literatura.

“¿Y por qué hacemos esto?, ¿por qué somos lectores? Porque esos conflictos de los demás también nos pertenecen en nuestra condición humana. Así de sencillo. (…) Eso es lo que hace la literatura; ése es su nutriente y su objetivo, finalmente”, subrayó.

Recuperar la lectura

A la pregunta sobre cómo corregir el bajísimo y alarmante índice de lectura en el país, el también ex director del Fondo de Cultura Económica (FCE) se declaró “absolutamente incompetente para saber cómo solucionar este gravísimo problema”. Mas ponderó la importancia de cultivar una verdadera cultura literaria.

“Si no hay lectores, pues los hijos de esos analfabetas funcionales tampoco van a ser lectores. Porque la lectura es algo que se adquiere, sobre todo, por el ejemplo”, sostuvo quien quedara prendado de los libros mediante la figura de su hermano Miguel, 22 años mayor, a quien también evocó durante la charla con medios.

“(También) me gustaría que el sistema educativo nacional, que tiene unas terribles deficiencias en estos tiempos, recuperara una tradición de la enseñanza de la lengua materna, que creo que se ha perdido”, añadió, contrastando que una cosa es estar alfabetizado, y otra realmente leer. “De nada sirve la alfabetización si no se lee”.

Observa anacronismo

El tema de las tensiones en la relación diplomática entre México y España, esto a partir de la petición del expresidente Andrés Manuel López Obrador de una disculpa por los agravios cometidos durante la Conquista, también surgió durante la conferencia, y Celorio respondió haciendo una invitación a buscar la concordia –en referencia al Premio Princesa de Asturias de la Concordia concedido este año al Museo Nacional de Antropología (MNA).

“Nosotros pertenecemos a la cultura occidental después de este proceso de conquista política y espiritual. En ese sentido, no podemos negar de ninguna manera una parte integral de nuestra identidad. Negar la hispanidad es algo tan grave como si nos suicidáramos a medias”, calificó el escritor.

“Creo que hay (de parte de los gobernantes desde el sexenio pasado) una actitud un tanto retroactiva, que a mí no me parece pertinente, para recuperar esta especie de violencia que hubo hace cinco siglos. Me parece que es algo que implica un absoluto anacronismo, y que además atenta contra nuestra propia identidad mestiza”.

Será el próximo 23 de abril cuando los reyes de España entreguen el Premio Cervantes -con una dotación económica de 125 mil euros- a Celorio, quien antes de partir este día del Helénico dedicó varios minutos a firmar ejemplares de su más reciente libro de memorias, Ese montón de espejos rotos (Tusquets Editores), recién salido de la imprenta y que llega a las estanterías con la más insospechada “torta bajo el brazo”.

Israel Sánchez / Agencia Reforma

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