
Niels Högel se confesó culpable de la muerte de hasta 100 pacientes; lo hacía por aburrimiento, dice.
Berlín, Alemania , 31 de octubre de 2018. Un enfermero alemán admitió ser el mayor asesino en serie de la historia criminal alemana desde la Segunda Guerra Mundial.
Niels Högel, condenado ya a cadena perpetua en 2015 por dos asesinatos y tres intentos de asesinatos, se confesó culpable de la muerte de hasta 100 pacientes en el proceso abierto ayer contra él por la Audiencia de la ciudad de Oldenburg.
Los crímenes de Högel salieron a relucir en verano de 2005, tras ser sorprendido por una compañera de trabajo cuando envenenaba a un paciente.
Tras ser condenado a 15 años de cárcel en 2015 por ser declarado culpable de matar a dos pacientes con inyecciones letales, los fiscales presentaron nuevos cargos en su contra en su contra por haber matado a otras 97 personas.
La Corte comunicó que la cifra había subido a 100.
A pesar de que Högel confesó los asesinatos, el juicio seguirá su curso, en el que las familias de las víctimas esperan descubrir más información sobre los crímenes.
“Queremos que reciba la sentencia que se merece”, declaró Frank Brinkers, cuyo padre murió por una sobredosis presuntamente administrada por el enfermero.
Los fiscales de Oldemburgo afirmaron que una investigación e informes de toxicología mostraron que inyectó a 35 personas en una clínica de Oldenburg y a otras 62 en otra en la cercana Delmenhorst con medicamentos que podían matarlos.
El acusado describió ante el tribunal la tensión que vivía ante lo que podía suceder cuando inyectaba a los pacientes el medicamento, lo bien que se sentía cuando conseguía reanimarlos y lo deprimido que le dejaban las muertes.
Cuando un paciente moría se prometía a sí mismo no provocar más casos mortales, pero sus buenos propósitos “se desvanecían con el tiempo”, explicó, tras admitir que actuó por aburrimiento y para demostrar su valía ante sus colegas.
Texto: Agencia Reforma / Foto: Especial
