
Ciudad de México, 5 de febrero de 2024. ¿Puede una mujer conciliar el trabajo remunerado y los cuidados? Sí, pero sin estar exenta de atravesar por un desgaste emocional, advirtió la académica del Departamento de Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), Rocío Enríquez.
“La conciliación del trabajo en casa, más el trabajo fuera de casa ha implicado para las mujeres situaciones de mucha tensión, de conflicto y de desgaste físico y emocional”, señaló.
De acuerdo con la primera Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (Enasic) publicada por el Inegi el año pasado, el 75.1 por ciento de las personas que cuidan en casa, son mujeres, y apenas el 24.9 por ciento son hombres.
Además, son ellas quienes dedican más tiempo a la semana en realizar estas tareas, 37.9 horas en promedio; mientras que ellos destinan 25.6 horas.
“Las horas que dedican las mujeres al cuidado de la familia son muy altas y si a eso le sumas las horas de trabajo, podemos darnos cuenta de que hay muchas mujeres de distintos grupos de edad que presentan alto agotamiento y extenuación”, enfatizó la investigadora.
Esto también lo muestran los datos de la Enasic.
El 39.1 por ciento de las mujeres dijo que derivado de las tareas de cuidados sentía cansancio; el 31.7 por ciento disminuyó su tiempo de sueño; el 22.7 por ciento dijo sentirse irritada y el 12.7 por ciento deprimida.
“Hay mujeres jefas de hogar, que por alguna razón no viven con sus parejas, que cuidan a sus hijos y muchas veces también de sus padres o abuelos. Entonces imagínate se hacen cargo de ellos, y además tienen la necesidad de trabajar para obtener ingresos”, apuntó Enríquez.
La experta mencionó que, para reducir estas jornadas, el Estado o los ayuntamientos podrían abrir casas de día para personas adultas mayores, extender los horarios en las escuelas, y en general, ampliar los espacios públicos dedicados al cuidado de poblaciones vulnerables.
Texto y foto: Agencia Reforma


