11 noviembre,2024 7:52 am

Autoridades están coludidas con el crimen, señalan en el sepelio de los 11 de Chautipan

Demandan a la presidenta que se localice con vida a los seis vecinos que siguen desaparecidos. Su desgracia es vivir en una zona controlada por Los Jaleacos, enemigos de Los Ardillos, lamentan. Los asesinatos dejaron nueve viudas y al menos 20 huérfanos, todos en extrema pobreza

Chautipan, Guerrero, 11 de noviembre de 2024. En Chautipan, sierra de Chilpancingo, enterraron los 11 cuerpos desmembrados entre lágrimas, tristeza y reclamos de justicia, y se supo que a cuatro menores de edad les sacaron los ojos, lo que causó la indignación del pueblo ante el sadismo, y exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que “investigue a la Fiscalía (General del Estado) y al gobierno (de Evelyn Salgado) por estar coludidos con el grupo de Los Ardillos”.

Algunos pobladores dijeron que su desgracia es que viven en una zona controlada por el grupo criminal Los Jaleacos (enemigos de Los Ardillos), y su guerra ha dejado una estela de muertos inocentes.

Mientras que los criminales están “amparados por la protección del gobierno, porque el día que los dejaron (en el lugar conocido como El Parador del Marqués), la camioneta estaba prendida y tenía las llaves para que la Fiscalía (General del Estado) se la llevara, entonces, en todo momento ellos sabían dónde estaban, no cumplieron los protocolos”, según el testimonio de un familiar.

En el pueblo todos dan buenas referencias de los 11 muertos y de los seis desaparecidos, “ellos eran personas de bien, todos ellos eran de la Luz del Mundo (Evangélicos), en esa religión no nos enseñan a hacer el mal, por eso la mayoría del pueblo es de esa religión, por eso a la mayoría del pueblo le lastima cómo murieron”.

A diferencia de los velorios donde por costumbre hay rezos o música de viento para despedir a sus seres queridos, en Chuatipan todo fue silencio, respeto a sus muertos y sólo algunos cantaron versos bíblicos, nadie pidió venganza, sólo pidieron justicia y “perdón a Dios para sus asesinos”.

Ninguna autoridad llegó a darles el pésame, mucho menos iban a ir “porque desde el huracán John les pedimos que arreglaran la carretera y en un mes no han venido, menos ahora”.

En efecto, la carretera está destrozada por las lluvias, los pobladores tienen que cambiar su trayecto por la zona donde taladores del bosque controlan y tienen una brecha para pasar a Jaleaca. Un trayecto que de Chilpancingo a su pueblo era una hora ahora es de dos, en una zona peligrosa debido a la presencia del crimen organizado.

En el pueblo más que miedo hubo indignación por la forma en que murieron porque dijeron “que no se lo merecían”.

“Como usted ve nuestras casas son pobres, son casas que nuestros padres levantaron con el sudor de su frente, si realmente fuéramos malos mínimo de concreto serían, pero todas son de madera y los que pueden de bajareque”, describió un poblador el sábado en la comunidad donde enterraron a los 11 muertos.

Mataron al alcalde de Chilpancingo y no pasó nada

En Chautipan la mayoría de la gente no quiso hablar por el miedo de bajar a Chilpancingo y correr el mismo destino de los 11 muertos, de “morir en la pobreza y sin dignidad”.

“Mataron al alcalde de Chilpancingo (Alejandro Arcos) y no pasó nada, ahora matan a nuestros familiares y tampoco va a pasar nada, si mataron al alcalde a nosotros qué nos va esperar”, dijo a los medios Salvador Millán, familiar cercano de las familias.

“No hemos visto un resultado bueno (de las autoridades), como campesinos que nos dedicamos a nuestro trabajo, como ustedes miran este espacio es un lugar donde solamente está la gente que se dedica a trabajar el campo, nuestros familiares no se merecían lo que les aconteció, nosotros pedimos a la gobernadora (Evelyn Salgado) y a la presidenta (Claudia Sheinbaum que el caso no se cierre, que se siga haciendo aún más, porque nos faltan seis familiares para llegar a casa y no queremos que nos los regresen muertos”, comentó.

Salvador Millán dijo que desde un principio a las autoridades no les interesó la búsqueda, el Ejército anunció un operativo y como respuesta fue la entrega “de una camioneta con los cuerpos, donde la Fiscalía sólo llegó y se la llevó, sin cumplir los protocolos y además la dejaron con las llaves, la dejaron prendida, entonces creemos que fue un acuerdo entre Los Ardillos, el gobierno y la Fiscalía, nosotros pedimos a la presidenta (Claudia Sheinbaum) que los investigue y que no cierre el caso”.

El familiar responsabilizó a la gobernadora por la forma que desaparecieron a las 17 personas, y recriminó que no se ocuparon las tecnologías “que presumen” para buscarlos aun sabiendo el lugar donde fueron desaparecidos.

“Estábamos pensando que ellos iban a regresar con bien a sus casas, pedimos a la gobernadora que en la próxima reunión nos dé la cara, no nos han dicho nada. Queremos solución, queremos que se nos dé una buena respuesta, todo esto que se den cuenta, no queremos que quede en el olvido. Vamos a enterrar a los difuntos y vamos a bajar a protestar por los que nos hacen falta, si es necesario nos vamos a poner en plantón en Palacio (de Gobierno) hasta que aparezcan”, advirtió Salvador Millán.

Demandan a la presidenta que se localice con vida a los seis vecinos que siguen desaparecidos. Su desgracia es vivir en una zona controlada por Los Jaleacos, enemigos de Los Ardillos, lamentan. Los asesinatos dejaron nueve viudas y al menos 20 huérfanos, todos en extrema pobreza

Familiares de las víctimas dijeron que los 11 cuerpos fueron cortados en “pedacitos, con mucha crueldad, a los niños les quitaron los ojos, los forenses tardaron porque tenían que armarlos porque sólo los dejaron en pedacitos, los dejaron destrozados”.

En una de las viviendas pusieron al centro nueve féretros, todos de la misma familia que desde hace 17 años se dedicaba a vender trastes, le vendían a un proveedor de la colonia San Juan en Chilpancingo y que hasta el momento, “no ha dado la cara para saber si va a apoyar a las viudas”.

Los asesinatos dejaron nueve mujeres viudas y al menos 20 huérfanos, todos en extrema pobreza en una comunidad donde la gente vive del campo.

En Chautipan viven al menos 500 habitantes, nunca habían vivido algo similar de enterrar en un día a 11 personas, jamás habían estado en una situación en el que el panteón tuvieran que llegar abrir las fosas con una retroexcavadora para enterrar a sus muertos.

Entre el 21 y 22 de octubre desaparecieron 11 personas cuando se dirigían a vender su mercancía a El Epazote, Chilapa. Días después desaparecieron seis más en Tlanicuilulco, Quechultenango, cuando los fueron a buscar.

Los que aparecieron muertos son Clara Francisco Cabrera de 30 años, Ángel Barrera Millán de 14, Raymundo Santos Francisco de 13, Diego Alonso Francisco Sacristán de 16, Alfonso Francisco Cabrera de 35, Flor Itulia Cabrera Sánchez de 53, José Enrique Francisco Cabrera de 26, Inés Morales Lorenzo de 33, Héctor Santos de la Cruz de 32, Mario Francisco Millán de 49 y Abraham Reyes Cayetano de 15 años.

Texto: Lenin Ocampo Torres/ Foto: Jesús Eduardo Guerrero