17 febrero,2025 7:50 am

Las Cruces, archipiélago de pequeñas colonias abandonadas

Las colonias de la zona, una de las 10 seleccionadas para la estrategia de seguridad Guerrero por la Paz, de la que los vecinos apenas han escuchado, sobreviven entre la falta de servicios y la inseguridad

Acapulco, Guerrero, 17 de febrero de 2025. Las Cruces, una de las 10 zonas de Acapulco seleccionadas para la estrategia de seguridad Guerrero por la Paz, representa una constelación de varias colonias pequeñas y precarias con problemas de violencia, aguas residuales expuestas, alumbrado público deficiente, canales sucios, deterioro de las áreas comunes y transporte público limitado.

Alrededor de Las Cruces están las colonias Benito Juárez, Coral, Niños Héroes, Ampliación Niños Héroes, Parotas, Lirios, Ampliación Lirios, Amadeo Vidales, Independencia, Libertad, Ampliación Libertad, Pirámide, Radio Koko, Miguel de la Madrid, Amín Zarur “y otras más que no me sé su nombre”, dijo un vecino.

Al igual que en el ejido Progreso, que devino en la colonia del mismo nombre, como se expuso en estas páginas el 1 de febrero pasado, los terrenos ejidales de Las Cruces fueron adquiridos por la Junta Federal de Mejoras Materiales en 1947 para la realización del Plan Regulador del Puerto de Acapulco.

Eran los años de los gobiernos del presidente Miguel Alemán Valdés, de Baltazar R. Leyva Mancilla en el estado y José Ventura Neri en el municipio, este último cuñado también del gobernador.

La división de la colonia por el Maxitúnel y la gestión social

Un parteaguas en la historia de Las Cruces fue la construcción del Maxitúnel, la obra comenzó en julio de 1994 y se inauguró el 26 de noviembre de 1996, periodo en el que hubo protestas vecinales contra las explosiones para abrir paso a la vía, que cimbraban las viviendas, algunas de ellas resultaron afectadas.

Muchos vecinos fueron desplazados de sus hogares y la colonia quedó dividida en dos, para llegar caminando al costado cerca de la caseta, los vecinos tuvieron que manifestarse para que les construyeran un pequeño túnel y no dar una vuelta grande como pretendía el proyecto original.

El líder de la colonia, Antonio Alejo, reunió el viernes pasado a varios vecinos para que contaran a El Sur el origen de Las Cruces y su evolución en las últimas décadas, los mayores recordaron las grandes extensiones de huertas de coco que se convirtieron en viviendas y la pavimentación paulatina de las calles por la gestión social.

Otro fruto de la organización vecinal, resaltaron, fueron los murales de la Calle 24 que retratan los bailes típicos de la región como el Toro de Petate. A un costado se puede leer una gran lona para recaudar fondos para la kermés, una de las actividades que organizan colectivamente los vecinos, otra es el Día de la Cruz el 3 de mayo, en la que se realiza una misa y se prenden toritos y se llevan a cabo bailes, al igual que el 12 de diciembre.

Antonio Alejo resaltó que la organización vecinal proviene desde la lucha cardenista de 1988, actualmente se comunican a través de un grupo de WhatsApp por cualquier percance, incluso un hecho violento, apuntó.

Por la gestión constante ante las autoridades pareciera que todo va bien en la colonia, pero una de las vecinas señaló el problema de las aguas residuales que bajan por la calle Hidalgo, cuando se le preguntó qué respondería a la encuesta de la estrategia Guerrero por la Paz, de la que no habían escuchado hasta ese día que se les comentó.

El brote de aguas negras y mal olor lleva varios años, el concreto de la calle se levantó y el drenaje colapsó, la misma vía que conduce a las colonias que están en los cerros, como Los Lirios, y colindantes con el desgajo que mató a tres personas en la colonia Ampliación La Libertad, durante el paso del huracán John, en septiembre pasado.

A un costado de la calle Hidalgo unos jóvenes juegan en una cancha de tierra, los vecinos han querido modernizar el área y convertirla en una unidad deportiva, pero un grupo de personas dice ser la propietaria y eso detiene las gestiones.

El otro lado de Las Cruces y las colonias periféricas

Pese a los problemas, la realidad que viven los vecinos del lado de la caseta contrasta con el otro costado de la carretera federal México-Acapulco, donde las calles son angostas y el acceso es más complicado.

El ejemplo claro es un puente encima de un canal que une Las Cruces con el resto de las colonias, desde hace varios años está tan deteriorado que ya no pueden pasar los automóviles, entonces los vecinos que viven del otro lado tienen que dar una larga vuelta para llegar a sus casas.

Aunado a ello, la inseguridad limitó hasta las 9 de la noche el servicio de taxis colectivos que llevan a las colonias más alejadas como la Miguel de la Madrid, entonces los 12 que pagarían por ese trayecto se convierten en 100 cuando utilizan un taxi blanco con rojo.

La otrora zona que durante muchos años delimitó la única entrada y salida de Acapulco y que está incluida en la estrategia Guerrero por la Paz anunciada por el gobierno federal, es ahora una suma de colonias pequeñas y precarias con problemas de violencia, aguas residuales expuestas, alumbrado público deficiente, canales sucios como el de la gráfica, deterioro de las áreas comunes y transporte público limitado por la inseguridad. Foto: Carlos Carbajal

Los canales están con montones de basura, un joven sacaba tierra de donde podía para llevar a su casa, el olor era insoportable, pero una mujer le gritaba a un costado de las aguas residuales.

Una de las avenidas principales es Las Parotas, nombre de una de las tantas colonias periféricas y que no tiene alumbrado público, que conduce a un maltrecho mercado y a la afectada cancha Cruces Fantasma, nombre proveniente del equipo de futbol de la colonia que participaba en el Torneo de Barrios, también colindante con la colonia Niños Héroes.

Durante el gobierno municipal de Manuel Añorve Baños (2008-2012) se colocó pasto sintético, el cual desapareció en algunos puntos tras los pasos de los huracanes Otis y John, y ya no hay futbol, sólo algunos jóvenes se acercan a patear el balón, como en la tarde del viernes.

Las gradas están sucias, es un basurero y huele a orines, el techo está medio derruido; la Guardia Nacional ocupó el espacio tras el paso del huracán categoría cinco y lo desocupó hace unos meses, alrededor hay una barda tirada y juegos infantiles descuidados.

Noé Ramírez, el vecino que dio el recorrido a El Sur en la colonia, recordó con entusiasmo la corrida de toros que se realizaba en esta cancha cuando era de tierra, una fiesta grande que tenía Las Cruces cuando parecía pueblo, una gran feria anual que empezó a perderse hace unos 30 años, poco a poco.

La sensación de pueblo también se diluyó, cuando la comisaría municipal empezó a fungir solamente como oficina de trámite de documentos.

Más adelante se pudo ver caída una parte de la barda perimetral del panteón de Las Cruces, inaugurado el 5 de junio de 1947 por el entonces gobernador Leyva Mancilla, señala el cronista Anituy Rebolledo Ayerdi.

El recorrido fue la tarde del viernes; unas horas antes, a las 10:40 de la mañana, fue reportado el ataque a balazos contra Artemio, un albañil que trabajaba y estaba dentro del panteón, y que luego murió en el hospital; un día antes, otro trabajador del camposanto fue herido a balazos.

Las 35 capillas de Las Cruces y sus alrededores que atiende el sacerdote Antonio para construir paz

La iglesia de Las Cruces se encuentra a un costado del último puente peatonal de la carretera federal proviniendo de La Cima, ahí oficia misa el padre Antonio Arellano, pero también en otras 35 capillas, con un sinfín de nombres de los que sólo se pudo retener algunos.

Es una “parroquia de salida”, dijo orgulloso, frente a un modelo tradicional de una iglesia centralizada en un solo lugar, lo cual le permite estar cerca de las colonias que se encuentran alrededor de Las Cruces.

Habló con El Sur afuera de la parroquia San Rafael, que se encuentra a un costado de la comisaría, donde estaban reunidos feligreses en una de las tantas actividades que realiza la iglesia Católica en esta parte de Acapulco, algunas de ellas encaminadas a la construcción de la paz.

Existen las Catequesis generadoras de paz, las Comunidades de Base y los Centros de escucha itinerantes, estos últimos para algunas personas que llegan “temerosas” de hablar por todas las situaciones que viven.

Cauto en sus palabras, el sacerdote Antonio Arellano expuso las diferentes condiciones entre los vecinos que viven más cerca de la carretera federal México-Acapulco y los que viven en las colonias periféricas, a los que ve “más amolados” económicamente.

Muchos de ellos son albañiles o taxistas y las mujeres son camaristas o trabajadoras del hogar, a diferencia de otras partes más céntricas de la colonia Las Cruces, donde viven profesionistas con un nivel socioeconómico más elevado.

Texto: Ramón Gracida Gómez