19 febrero,2025 5:00 am

Exigen habitantes de San Rafael Oriente agua, alumbrado y el arreglo de su acceso

 

Chilpancingo, Guerrero, a 19 de febrero de 2025.- Agua potable, alumbrado público y el arreglo de su acceso principal, así como el resto de calles, son los servicios que exigen los habitantes de la colonia San Rafael Oriente, incluida por el gobierno federal en la estrategia Guerrero por la Paz.

Con respecto a la delincuencia e inseguridad, las cerca de 140 familias y mil 500 habitantes, que viven en la falda del cerro conocido como Las Antenas, han enfrentado el problema ellos mismos, mediante su propia organización.

Pero de acuerdo con los vecinos, dentro de su colonia no se han cometido delitos de alto impacto, como asesinatos.

Sin embargo, el acceso a esta colonia inicia en el libramiento a Tixtla, justo en el crucero de la colonia Los Ángeles, donde hacen base las Urvan de la ruta oriente y las que prestan el servicio a las colonias de la zona, donde se han cometido ataques a los choferes y asesinatos de transeúntes.

El 7 de agosto de 2023, un comando atacó la base de Urvan en ese crucero y mató a tres choferes, después incendió una camioneta. Después, cuando todavía los reporteros cubrían el hecho, fue ejecutado un hombre a una cuadra del lugar dentro de una fonda.

Por este incidente se paralizó ese y al día siguiente el servicio de transporte público y los transportistas exigieron al gobierno garantías de seguridad.

También, apenas el sábado pasado, en el mismo lugar, un hombre que se transportaba en una motocicleta fue abatido a tiros por otro que viajaba en un vehículo compacto. De acuerdo con las autoridades policiacas hubo intercambio de disparos entre ambos, el de la motocicleta murió y el del vehículo se fue herido.

No obstante, de acuerdo con los vecinos de la colonia San Rafael Oriente, dentro del asentamiento por ahora no hay incidentes de violencia.

Pero un vecino, quien pidió que se omitiera su identidad, contó que hace cinco años un solitario individuo cometió en un mes al menos siete asaltos a mujeres, cuando éstas por la noche regresaban de sus trabajos.

Esa vez, los vecinos se organizaron y estuvieron a punto de agarrar al delincuente para lincharlo, pero se les escapó y ya no regresó.

El que contó el caso dijo que hasta ahora la colonia vive en paz, a pesar de que sólo de vez en cuando hay recorridos de agentes de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal.

La colonia San Rafael Oriente está habitada en su mayoría por policías ministeriales, estatales y municipales; algunos, incluso, fueron escoltas de funcionarios en administraciones anteriores. También viven empleadas y empleados de los gobiernos estatal y municipal.

En el asentamiento son evidentes los contrastes. Al lado de un edificio moderno de dos o más plantas, se puede ver una casucha a punto de caerse, construida de palos y láminas.

A la orilla de la colonia pasa la barranca El Guaje Seco, una de las clasificadas como de alto riesgo por las autoridades municipales y en donde cada temporada de lluvias hay alertas a los vecinos que viven ahí, para que abandonen la zona. No obstante ayer se vieron las casas habitadas.

En la calle principal hay un derrumbe y parte del pavimento se ve agrietado a lo largo de unos seis metros. Los daños fueron ocasionados por las lluvias del huracán John, y las autoridades aún no han intervenido para su reparación, en tanto que los vecinos siguen en riesgo.

“Aquí, más que violencia lo que resentimos es el olvido de las autoridades”, se quejó Josefina Luna, una de las que viven cerca del derrumbe.

En esta colonia estuvo, un día hace dos semanas, la feria por la paz que forma parte de la estrategia Guerrero por la Paz, debido a que San Rafael Oriente es una de las 10 colonias de la capital que fue incluida en el proyecto con el que el gobierno federal. Con el respaldo de los gobiernos estatal y municipal, pretenden atender el problema de la violencia y la inseguridad atacando las causas, llevando servicios públicos y promoviendo los programas sociales del gobierno federal.

Sin embargo, las autoridades no avisaron con tiempo a los vecinos y hubo poca asistencia, contó un ex policía que, dijo, no observó que levantaran alguna consulta o platicaran con los vecinos para conocer sus necesidades.

Así, dijo, se quedaron con las ganas de expresarles su necesidad de agua potable.

Desde que se fundó la colonia, en 1980, se han introducido dos redes para el agua. La primera en 1984 y la segunda en 1990, sin embargo, en ninguna de las dos se les dio agua potable, porque no se tomó en cuenta que el asentamiento se encuentra en la parte alta y es prácticamente imposible subirla desde alguna de las fuentes que abastecen a la capital.

Uno de los vecinos explicó que los colonos, con sus propios recursos bajaron el agua de un manantial ubicado en la parte alta de la colonia y la almacenan en un depósito, del que con mangueras cada quien la lleva a sus casas.

Sin embargo, indicó que es insuficiente y que la mayoría compran el agua en pipas.

Otra de las necesidades es el alumbrado público, debido a que la mayoría de las lámparas se han fundido y en el área de la periferia no hay luminarias.

Manuel Rodríguez, quien habita en el centro de la San Rafael, informó que son los propios vecinos los que cuando se funde una lámpara se cooperan y la colocan, pero esto ocurre sólo en las que se encuentran cerca del jardín de niños, el centro de salud y la primaria.

Los vecinos también pidieron el arreglo de su acceso principal y el resto de las calles que ya se encuentran en mal estado, pero igual, uno de ellos dijo que las autoridades de los tres órdenes de gobierno han sido omisas con esta colonia y que la mayoría de los servicios los tienen por los propios vecinos, que han colaborado y participado, “con la mínima participación de las autoridades”.

A pesar del abandono, uno de los entrevistados, dijo: “Mi colonia ha cambiado mucho, la verdad, nos sentimos orgullosos porque no hay más labor que la que no se hace y con la poca gente, porque no colaboran todos, hemos hecho lo que tenemos”.

Añadió: “Como hayan quedado los servicios, pero gracias a Dios y a la gente, los tenemos, y nos sentimos ahora en otra situación, por ejemplo ya tenemos más comunicación, ya es otra cosa mi colonia”.

Igual que la mayoría de los habitantes, dijo que con lo único que no han podido es con el agua potable, “es lo que nos urge al cien, ya meten dos redes, la última fue en el gobierno (estatal) de René Juárez, pero hicieron una línea de conducción que dijeron sería por bombeo de la fuente de Tepechicotlán e hicieron dos tanques de almacenamiento acá arriba, uno en la colonia Telumbre, otro en La Antorcha, pero ahí quedaron, nunca tuvimos agua”.

De la estrategia de seguridad que propone el gobierno federal, el agente policial dijo que daría más resultados combatiendo mejor la colusión que hay entre el crimen organizado y las autoridades.

“Ahorita todos están coludidos, por eso nosotros aquí, los vecinos, ya estamos en el entendido de que cuando pase lo que tenga que pasar (algún hecho de violencia) no vamos a dar aviso a las autoridades, nosotros lo vamos a resolver, porque ya no sabemos de quien nos vamos a cuidar, la verdad”.

Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Jessica Torres Barrera