
Marcial Rodríguez Saldaña
El debate público, la confrontación de ideas con la correspondiente argumentación, es parte consustancial a la democracia. Esto es relevante porque cada ciudadana y ciudadano y el pueblo en general tienen derecho a tener el máximo de información sobre lo que ocurre en la vida pública, para participar en el debate, asumir una postura al respecto de cualquier asunto público y tomar decisiones con base en la democracia participativa.
En las últimas semanas y días se ha desatado una polémica pública sobre la soberanía nacional en México.
Este tema, proviene de las declaraciones y acciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculadas a la relación de su gobierno con nuestro país, particularmente con: su ofensiva para deportar a mexicanos que viven en Estados Unidos, el anuncio de la imposición de aranceles a productos mexicanos que se exportan a Estados Unidos; sus mensajes mediáticos de cambiarle el nombre al Golfo de México por el de Golfo de América; la denominación de grupos terroristas a los grupos de la delincuencia organizada y con una carta que ha enviado el ¨Mayo Zambada¨ pidiendo que se solicite su repatriación de Estados Unidos a México.
1.- Migrantes. La presidenta Sheinbaum ha sido muy precisa, en defender a los mexicanos migrantes que viven en Estados Unidos. El tema de fondo es la posición humanitaria, social, ideológica y política frente al fenómeno histórico de la migración.
La migración es un fenómeno vinculado al origen y desarrollo de la humanidad. Los primeros grupos humanos durante miles de años fueron nómadas –migrantes– que se trasladaban de un lugar a otro en busca de alimentos, agua y techo para salvaguardar su vida. Basta leer los libros de historia antigua –Historia universal, los orígenes, editorial Salvat, tomo l, Lima, Perú, 2005–, para conocer cada etapa y proceso de migración.
El antiguo testamento refiere a la migración de Abraham de su tierra Ur hacia los desiertos de la tierra de Canaán, en busca de la tierra prometida. Todos los continentes que existen en la actualidad son producto de la migración.
En el caso especial de los habitantes de lo que hoy es Estados Unidos, que llegaron a esa tierra a principios del siglo XVII, provienen de dos grupos de migrantes: de los anglos y los sajones que eran pueblos germánicos –hoy Alemania– que arribaron a Inglaterra en los siglos V y VI.
Cuando los ingleses –hoy gringos– invadieron la tierra que hoy es Estados Unidos, ya estaba habitada por muchos pueblos indígenas, entre ellos los iroqueses, algonquinos, apaches, cherokees, sioux, inuit, anasazi, indios de las llanuras y los indios de los bosques, contra quienes cometieron genocidio, a tal grado que su población disminuyó en un 96 por ciento. En consecuencia, todos los ingleses que llegaron a lo que hoy es Estados Unidos y los que nacieron ahí son migrantes o descendientes de migrantes.
Donald Trump, proviene de familias de migrantes, su madre Mary Anne nació en la Tong isla de Lewis, costa de Escocia y su padre Fred fue hijo de Frederick Trump, de origen alemán.
La migración es un fenómeno que se produce fundamentalmente por un estado de necesidad del ser humano, quien de manera natural busca su sobrevivencia y su bienestar.
Al culminar la segunda guerra mundial, en la cual Estados Unidos resultó victorioso, se fue convirtiendo en una potencia económica y un lugar muy atractivo. Las necesidades de empleo de mano de obra para su producción agrícola, industrial y de servicios, abrió la puerta a la migración de personas de muchos países, particularmente de México, por razones de su colindancia. Los mexicanos que han migrado a Estados Unidos, que viven y trabajan allá, son contratados por empresarios gringos, porque los necesitan.
Los alegatos que esgrime Donald Trump, para promover las deportaciones masivas se basan en que los migrantes propician el ingreso de drogas a Estados Unidos y que son delincuentes, lo cual es falso. El ingreso y distribución de drogas en Estados Unidos, es permitido por su gobierno.
En realidad, con sus mensajes y acciones, lo que representa Donald Trump, es una posición: racista –al considerar a los gringos, como superiores a los demás habitantes del planeta; antihumanitaria, porque atenta contra el derecho de cualquier ser humano a la sobrevivencia y a su bienestar; discriminatoria, porque excluye a los migrantes del derecho a elegir un lugar donde subsistir; xenofóbica, porque promueve el odio en contra de los migrantes.
Resulta paradójico que el gobierno de Estados Unidos, después de haber invadido a nuestro país y haya despojado a México de más de la mitad del territorio nacional en 1848, hoy esté deportando a migrantes mexicanos, de su propia tierra originaria. Como dicen los Tigres del Norte en su corrido “Somos más americanos que todititos los gringos”.
Respecto de este tema, los adversarios de la Cuarta Transformación han dicho muy poco; no han expresado una postura clara y contundente en contra de las deportaciones de mexicanos que está llevando a cabo Donald Trump.
Frente a un problema humanitario y social, como lo es la migración, lo razonable es que los jefes de Estado de Estados Unidos y México, lleguen a un acuerdo diplomático basado en el derecho internacional, para diseñar un plan integral sobre la migración que incluya por supuesto la generación de oportunidades de vida a los migrantes en su país de origen, que regule su ingreso a Estados Unidos con base en la demanda de empleo y servicios y la consecuente protección de sus derechos.
En tanto, tiene que crecer en Estados Unidos, en México y en el Mundo, la solidaridad con los migrantes que viven en ese país, las manifestaciones de inconformidad –en todas sus formas– contra las deportaciones y las violaciones a sus derechos humanos.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, ha asumido una postura patriota, nacionalista, de defensa de los migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos, ha establecido programas de atención allá y aquí en México para su defensa y apoyo, lo cual requiere del respaldo total y permanente del pueblo de México en defensa de nuestros compatriotas y de la soberanía nacional.
* Maestro emérito de la Universidad Autónoma de Guerrero
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