7 julio,2025 6:11 am

Canal Once, en el desastre

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

 

Canal Once, en el desastre

Circula en redes sociales una carta de trabajadores del Canal Once dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, donde denuncian el desastre al que ha llevado la emisora Renata Turrent Hegewisch, quien durante su pésima administración ha permitido numerosos despidos injustificados, cambios arbtrarios, la contratación de personas ajenas al medio televisivo, abusos de toda índole, misoginia con las empleadas y despotismo contra todos, además de un ofensiva ignorancia de la normatividad del Instituto Politécnico Nacional al que, se supone, pertenece la emisora. La pandilla de funcionarios disfuncionales la integran Héctor Sánchez, director de Administración y Finanzas; el fantasmal Carlos Islas, quien alterna sus frecuentes ausencias con desplantes para hostilizar a los trabajadores; Alejandra Chávez, improductiva directora de Producción; Andrés Páez, quien, pese a su actitud de porro, doña Renata le creó una Dirección Editorial de Comunicación Social que no está en el cuadro directivo del Once; Luisa Cantú, directora de Once Noticias que ha hecho de los espacios informativos meros tapetes oficialistas; y un tal Julián Atilano, quien ostenta tres cargos en los que despliega su ineptitud y analfabetismo.

El 22 “ya no es cultural”

En la revista Letras Libres, Gerardo Ochoa Sandy denuncia que “bajo los gobiernos de Morena, el Canal 22 ha incumplido la promesa de ser un canal con independencia editorial y puesto al servicio de la sociedad, no del gobierno”. El autor recuerda que la impresentable Alejandra Frausto, secretaria de Cultura de AMLO, “sometió la programación a las prioridades ideológicas y mediáticas del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, nombró titulares de dudosa capacidad, desdeñó la inaplazable actualización tecnológica, asfixió el presupuesto y redujo el personal”, todo lo cual hace impropio llamar al 22 “el canal de las culturas de México”, pues en los hechos se ha convertido en una “agencia de propaganda política del gobierno federal”.

Una estrategia de despidos

En algunas emisoras del Estado –del Estado, no del gobierno– ahora se obliga al personal por honorarios a presentar periódicamente (cada tres meses) un abultado paquete de documentos que ya están en poder de la emisora, como acta de nacimiento (“actualizada”, como si alguien naciera varias veces), credencial de elector o pasaporte, comprobante de estudios, calificaciones, certificación de posgrados, cursos, talleres, diplomas “y más que se hagan mención en el CV”; verificación de “que las actividades comerciales o profesionales estén directamente relacionadas con los servicios del objeto de la contratación, que no se encuentren inhabilitados (¿Quiénes?) y que el PSP (¿?), acredita la especialidad y experiencia en el servicio para el cual se propone…” (la redacción es por cuenta de los alguaciles). Por supuesto, se exige “acuse de registro” en la “plataforma compranet conforme a la Guía de Registro de Proveedores de la SHCP” y “el módulo de formalización de instrumentos jurídicos”, cualquier cosa que eso signifique (???). En fin, que el gobierno trata a las personas como mercancías para que se vayan.

Adiós a Gilda Cruz-Romo

En San Antonio, Texas, murió la soprano Gilda Cruz-Romo, quien nació en Guadalajara, Jalisco, en 1940. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música y se inició profesionalmente en el coro del Ballet Folklórico de Amalia Hernández y poco después se presentó en Bellas Artes cantando las Bachianas Brasileiras de Heitor Villa-Lobos. En 1962 debutó en la ópera con La Valquiria, de Wagner, a la que siguieron obras de Puccini, Humperdinck, Luis Sandi, Poulenc, Jiménez Mabarak, Bizet y otros compositores. En 1966 debutó internacionalmente con Macbeth, en la Ópera Cívica de Dallas, después de lo cual actuó en la New York City Opera y en 1970 llegó al Metropolitan Opera House, con cuya compañía participó en más de 160 representaciones e incluso acompañó a Plácido Domingo en su debut en el mismo escenario. Desempeñó papeles estelares al presentarse en varias ciudades estadunidenses y en la Royal Opera House de Londres, la Scala de Milán, la Ópera de Viena, el Palais Garnier de París, en la RAI de Turín junto a Pavarotti, la Arena de Verona, la Ópera de Roma, La Fenice de Venecia, entre otros foros europeos, en el Teatro Colón de Buenos Aires y por supuesto en el Palacio de Bellas Artes, al que volvió repetidas veces.

95 años de Nellie Happee

Nellie Happee cumplió sus primeros 95 años y nuestro ámbito dancístico lo celebra. Discípula de Xavier Francis, Nelsy Dambré, Bronislava Nijinska y otras figuras de gran magnitud. Nellie fue una bailarina de excepción y una creadora que tiene más de medio centenar de coreografías. En 1959 fundó el Ballet de Cámara y en el mismo año fungió como cofundadora codirectora del Ballet Clásico de México, seis años después fue codirectora del Ballet Folklórico de Amalia Hernández, donde pasó a dirigir la Escuela de esa compañía de 1967 a 1972, año en que fundó el Ballet Clásico 70, tras de lo cual fundó la Escuela de Ballet Nellie Happee. Casi nada.