
Iliatenco, Guerrero, a 13 de agosto de 2025.- “Aquí los caminos artesanales son un desastre. El que más avance tiene será un 30 por ciento, y otros sólo un 10 por ciento, aunque al expresidente municipal, Eric Leal Cantú, le entregaron todos los recursos… pero lo peor es que a ninguna oficina supervisora, fiscalizadora de recursos, a nadie, le importa ese desfalco millonario”, asegura Tomás Santana Villa, coordinador municipal en Iliatenco.
Por su cuenta, en Tlacoapa, el ex presidente Amado Basurto Gálvez, habría “comprado” a los miembros de los comités de obra, “y a los que no se dejaron, los amenazó para quedarse a sus anchas”, según denuncian ex funcionarios municipales que piden por igual, una “auditoría a fondo y que continúen los caminos”.
Uno de los casos más sonados es el de Ocotequila, del municipio de Copanatoyac, cuyo presidente actual, Constancio Sánchez Campos, recientemente exhibió decenas de toneladas de cemento hecho piedra, apiladas a un lado del camino artesanal por el que la comunidad se movilizó en meses pasados, llegando incluso a la capital del país a exigir que el alcalde anterior, Eleuterio Reyes Calleja, aplicara los recursos para concluir la obra, ya que los más de 24 millones de pesos de la misma, le fueron entregados a tiempo por la federación.
En Atzompa, del municipio de Metlatónoc, los comuneros protestaron en diversas ocasiones contra el ex alcalde, Idelfonso Montealegre, quien asignó la obra a una empresa que llevaba sus propios trabajadores, en contra de la naturaleza del programa, y de los cerca de 15 millones que costaría el camino que conectaría con Yuvinani, nunca dio mayor informe y así se fue, dejándolo inconcluso.
Presidente de Iliatenco dio obras a familiares y amigos
De los seis caminos de este municipio, el que más avance tiene es el de Alchipahuac, con un 30 por ciento, afirma Tomás Santana Villa, coordinador de comisarios y delegados municipales y de colonias del municipio. De los demás, hay algunos que sólo avanzaron un diez por ciento.
Mientras que de las afectaciones, el caso más crítico sería el de San Isidro, donde el diagnóstico del INPI indicaba que eran 30 metros lineales, pero el coordinador asegura que son más de 100 metros afectados y que sigue creciendo el socavón.
Por eso no duda en afirmar que “los caminos están totalmente tirados, abandonados”, y que el problema estuvo en la entrega directa de los recursos al presidente y no a los comités comunitarios, por lo que él contrató “empresas de sus amistades y familiares cercanos, y no dejó a ninguna comunidad que ejerciera el recurso”.
Los comisarios municipales no tienen la culpa, sostiene, pues en su momento citaron al edil a cada comunidad e hicieron acuerdos, “que nunca se cumplieron”, y por eso varias veces se tomaron las oficinas.
Ante las movilizaciones acudieron dependencias de gobierno y se hicieron reuniones, antes del proceso electoral, “según que para evaluar y reprogramar”, pero después de las urnas, “se olvidaron otra vez y ya la gente como que perdió la esperanza”, aunque algunos comisarios nuevos han retomado las gestiones.
Entre los casos más críticos están los de la Colonia 13 de Septiembre, donde se construirían mil 600 metros lineales, pero apenas rebasaron los 300 metros, y lo mismo en Loma Cuapinole, donde de mil 800 metros que se construirían, se hicieron 470, por lo que “no hay duda de que esto fue un robo descarado”, afirma Santana Villa.
En Tlacoapa empezaron bien pero se torcieron pronto
En este municipio, el trabajo de los caminos “es pésimo”. Empezaron bien, pero se torcieron pronto, cuando el ex presidente Amado Basurto Gálvez decidió un manejo casi personal, al grado que decidió recortar el ancho de 6 a 5 metros, lo que empezó a generar sospechas, cuenta un pequeño grupo de principales, incluidos ex regidores que prefieren que sus nombres queden en reserva, porque “aquí está muy pesado con la gente mala”.
Una de las partes más irregulares estuvo en las listas de raya, donde “hicieron firmar hasta a los muertos”, y a muchos otros, como trabajadores de confianza, policías y gente beneficiaria de algún programa, de la que tomaban sus credenciales y les falsificaban su firma. De hecho, aseguran que sus propias firmas, como la de la síndica de entonces, igualmente fueron falsificadas para las comprobaciones finales.
Acá se puede hablar de tramos incompletos, como el de Plan de Guadalupe a La Magueyera, como de “caminos mal hechos, sin señalamientos, ni cunetas, alcantarillas o guarniciones”
El conflicto por los caminos llegó a excitarse tanto, que al grupo de la síndica y regidores les echaron la culpa de “la muerte del cuñado del presidente y de otros tres que fueron levantados una noche y aparecieron muertos al día siguiente”, por lo que “ya no se podía trabajar bien. No firmamos más papeles y no sabemos cómo comprobaron”, señalan.
En reunión del antepasado fin de semana entre el presidente Alfredo Cantú Faustino y comisarios municipales, les informó que no puede meter mano a los caminos inconclusos porque no le han entregado la obra, y algunos comisarios informaron que los han ido a ver para iniciar “los nuevos caminos”, pero que antes quisieran que se aclararan los anteriores.
En materia de afectaciones no reparadas desde el huracán, destacan las del camino Totomixtlahuaca a Xochistlahuaca, así como las de Crucero Magueyera a Plan de Guadalupe y Tenamazapa a Tlacotepec.
Resarcir y continuar
Una de las críticas a este Programa de Caminos de Mano de Obra, que incluyen huellas de rodamiento de concreto hidráulico y franjas internas de piedra ahogada, es que al estar hechos con mano de obra local “no calificada”, se pondría en riesgo la calidad técnica y, por tanto, la durabilidad, a la vez que la seguridad de los usuarios, lo que sugiere que la mano local es “no calificada”, lo que a todas luces ha sido un falso punto de partida.
Pero sin duda, el mayor problema ha sido la entrega de los recursos por medio de los gobiernos municipales, los que en muchos casos obstruyeron su flujo, llegando incluso al posible desvío, cuando pudo y puede buscarse la fórmula jurídica para que sean las propias comunidades las que reciban de manera directa y de esa forma rindan cuentas a sus asambleas.
Esta muestra de caminos no terminados y no reparados tras afectaciones del huracán John, más el diagnóstico del INPI, que debe ser público al haberse gestado con recursos públicos, deberían ser indicios suficientes para que instancias del Ejecutivo y del Legislativo activen mecanismos efectivos de evaluación y rendimiento de cuentas de estas obras, con deslinde de responsabilidades donde amerite, porque los caminos deben continuar y mejorarse, más allá del supuesto plan de justicia para los pueblos indígenas de la Montaña, del cual no hay más que boletines, y no un proceso de consulta y atención a las antiquísimas demandas de pueblos y comunidades.
(Segunda de dos partes)
Texto y foto: Martín Equihua


