
Se busca que la zona arqueológica de la Montaña se pueda resguardar “mediante un cercado seguro”, y aunque no se restaure, “sí abrirla al público”, dice en entrevista Alejandro Morales Ibarra, quien ha dedicado buena parte de su vida a promover ese rescate
Tlapa, Guerrero, 20 de octubre de 2025. Mudo permanece el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ante el creciente deterioro e invasión urbana del sitio arqueológico de Contlalco, en Tlapa, que alberga vestigios de una de las primeras civilizaciones de mesoamérica.
Ante el inexplicable desinterés de los tres niveles de gobierno, un grupo de ciudadanos buscará apoyo de fundaciones, empresas y otros organismos privados “para poder resguardar lo que queda, mediante un cercado seguro, y aunque no se restaure, sí poder abrir el sitio al público”, de manera que se difunda su importancia fundacional, dice en entrevista Alejandro Morales Ibarra, quien ha dedicado buena parte de su vida a promover ese rescate.
Del INAH opina que “está prácticamente desmantelado a nivel nacional. Sin investigaciones, sin presupuesto y sin personal. Por eso no hacen absolutamente nada”, aunque su pálida presencia sólo se ve en centros arqueológicos reconocidos y en algunas comunidades con fuerte interés por sus vestigios arqueológicos, “y ahí dan atención como para no tener conflictos”.
Como en Tlapa “no hay presión ni interés” de autoridades locales ni de la población, “para el INAH no existimos; esa es la realidad”, dice Morales Ibarra,
Por ello, acudirán a la iniciativa privada, como las Fundación Telmex o el empresario Carlos Slim, que ya ha respaldado proyectos deportivos locales, para solicitar apoyo para levantar un cercado duradero, limpiar la zona, empastar y levantar una museografía básica, de maquetas, placas, láminas, que permita la apertura al público.
En Contlalco no hay muchos objetos elaborados, dada la temporalidad del sitio, de hace 3 mil años, pero hay piezas muy rústicas, de cerámica básicamente, y diversas herramientas de piedra.
Igualmente buscarán asesoría para desarrollar un proyecto turístico cultural-arqueológico regional, ya que, además de Contlalco, hay diversidad de sitios, museos comunitarios, cuevas con pinturas rupestres, pero, sobre todo, porque es necesario que la población regional revalore estos lugares.
La propuesta conectaría con un segmento turístico que quiere ver “zonas vírgenes, o sea, ya no tan restauradas como están las que conocemos”, por lo que no se ocuparía gran recurso, y sí frenaría el deterioro, mientras nuevas generaciones se animan a ir más allá en la investigación. “En total para echar andar este sueño, no creo que pase de 3 millones de pesos”, calcula Morales Ibarra.
Además, buscarían conectar con instituciones educativas para que los jóvenes estudiantes aporten ahí su servicio social, y se desarrollen proyectos de mejora.
Los tesoros enterrados
Desde hace poco más de dos décadas, el sitio fue absorbido por la mancha urbana, y desde entonces quedó integrado como colonia Pirámides de Contlalco, y creyendo que le hacían homenaje, bautizaron sus calles como Tlaloc, Chinampa, Chichen-Itza, Iztaccihuatl, Moctezuma, y otros.
“Yo lo que le puedo decir es que nosotros compramos con el dinero que nos enviaba mi hijo, antes de casarse, y nos vendió un ejidatario que ya murió, don Anselmo se llamaba”, cuenta Eleuterio Gonzaga, quien dice que de vez en cuando les llega el rumor de que los van a desalojar “porque ahora sí van a buscar los tesoros enterrados, es lo que dice la gente pendeja”.
Más bien, don Eleuterio espera que “ya metan las máquinas para que abran paso, y para que hagan el mercado que nos dijeron que iba a hacer”, y acepta que no sólo él, sino que todos los vecinos, han aprovechado las piedras que, en otros tiempos, edificaron pirámides, plazas y un centro de gobierno.
Forma parte de los primeros que compraron fracciones de las 22 hectáreas que el INAH había delimitado como zona arqueológica en su única visita, y de las que quedarían 14 hectáreas, cuando menos documentalmente, mediante donación que el ejido de Tlapa hizo al Instituto
Contlalco milenario
Es probable que este sitio ubicado al Este de Tlapa, colindante con Atlamajac, sea uno de los primeros del continente americano, y en especial de Mesoamérica, en donde se desarrolló una arquitectura ceremonial, según el arqueólogo Gerardo Gutiérrez Medina, quien mediante datación científica, estableció la edad de más de 3 mil años para su primera etapa de ocupación.
Se trata del “sitio arqueológico más complejo del oriente de Guerrero y del poniente de Oaxaca”, a decir del arqueólogo, quien en su investigación concluye que se trata de una de las evidencias más tempranas del pueblo guerrerense actual.
Los vestigios, ahora encerrados en la llamada colonia Pirámides de Contlalco, incluyen montículos piramidales saqueados, dos plazas, un gran juego de pelota de 74 metros de largo por 16 de ancho, un centro de gobierno, entre otros.
“La pobreza más grande es la ignorancia”
El desinterés parece inexplicable en esta zona de tan viva diversidad cultural y con una creciente franja de profesionistas y población escolarizada.
Y como para todos lo males se culpa a la pobreza extrema de un gran sector de la población de la Montaña. Alejandro Morales cree que más allá de las carencias materiales, “lamentablemente en la región de la Montaña, la pobreza más grande es la ignorancia”, ya que, según su opinión, “económicamente se mueven demasiados recursos, de una manera u otra. Es una zona con mucho movimiento en su economía formal e informal. Pero, en cuestiones de educación y cultura, estamos por los suelos”, lamenta.
Y él sabe que ese trasfondo de apatía ha vuelto irrealizable todo intento de rescate, porque lo que no se conoce, no se aprecia, y tampoco se rescata.
Sin embargo, mantiene la esperanza al mirar el asombro y “diría que hasta la vergüenza” de algunos niños y adolescentes que, de vez en cuando, como en días pasados, son traídos por sus maestros y reciben la explicación básica que, al menos en esta pequeña ciudad, todos deberían de saber: Contlalco puede ser el sitio más antiguo de Guerrero, con estructura de gobierno, prácticas ceremoniales cívicas y religiosas, desde más de mil años a. C.
Los maestros de todas las escuelas deberían programar visitas con sus alumnos, como lo han hecho las primarias Lázaro Cárdenas y Justo Sierra, cuyos niños, maestros y padres de familia han mostrado mucho interés.
Y es de subrayar que Alejandro no pierda la esperanza, a pesar de que la salud, en los dos últimos años, le ha hecho bajar su ritmo de vida,“me ha mermado mucho, para poder andar para allá y para acá”.
Martín Equihua


