
Chilpancingo, Guerrero, a 31 de enero de 2026.- El representante en Guerrero de la Procuraduría Agraria (PA), Cuauhtémoc Ramírez Rodríguez, declaró que el conflicto entre las comunidades de Cuyuxtláhuac y Cruz Fandango, municipio de Alcozauca, no es agrario, sino social, y que desde el año pasado se dejó de atender en la mesa agraria.
Explicó que no se trata de un asunto de diferencia de linderos o de parcelas, derivado de ello se dejó de atender en la mesa en la que participan autoridades de los tres órdenes de gobierno del sector agrario.
El conflicto resurgió el lunes pasado cuando un grupo de vecinos de Cuyuxtláhuac, que es la cabecera agraria, irrumpieron violentamente en la localidad de Cruz Fandango y retuvieron al menos a cuatro personas que liberaron horas después, además de que allanaron viviendas.
El funcionario federal informó que la gente de Cuyuxtláhuac quiere sacar de sus tierras a los de Cruz Fandango, “pero no por conflictos de linderos ni parcelas, es otro el fondo del problema”.
“No sé quién lo está atendiendo ahora, pero nosotros (la PA) ya no participamos porque no es un conflicto agrario, pues los de Cuyuxtláhuac reconocieron que les dieron permiso que se quedaran ahí, es decir, ellos mismos estuvieron de acuerdo y ahora parece que piden que se vayan y los de Cruz Fandango no se quieren ir”, dijo.
Contó que el problema es que tampoco quieren respetar su reglamento interno como comunidad y no quieren participar en los trabajos colectivos “por ahí viene el asunto, no por conflicto de linderos ni de parcelas, es otra cosa el motivo”.
Informó que al principio la PA participaba en la mesa agraria cuando el año pasado los de Cruz Fandango proponían la compra de las tierras para que se quedaran a vivir, pero que ahora que resurgió el conflicto ya no participan porque, insistió, es otra la causa del problema.
De acuerdo con una investigación del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, el conflicto comenzó por diferencias religiosas, luego de que un vecino, Juan Crescencio, en junio de 1969 tuvo una revelación; “sobre la piedra de una mojonera vio la imagen deslumbrante de Jesucristo”.
Refiere que, el milagro corrió “como agua de las cascadas y barrancas” y la fama de Crescencio atrajo a mucha gente de Guerrero y de Oaxaca y Cuyuxtláhuac fue el punto del encuentro.
Entonces varias familias improvisaron cobertizos alrededor de la piedra de tres cruces que se convirtió en el adoratorio de Juan Crescencio, también se organizaron y cooperaron para construir la Iglesia en el lindero Fandango, donde colocaron el altar del nuevo templo.
Refiere que las autoridades y comuneros de Cuyuxtláhuac brindaron todas las facilidades para que la familia de Juan Crescencio y sus seguidores se establecieran dentro de su núcleo comunal, incluso les repartieron de 2 a 3 hectáreas dependiendo del número de hijos y de hijas.
Los problemas afloraron cuando la gente notó que los hijos de Juan Crescencio abusaban de la confianza que les tenían por su papá.
El conflicto escaló entre las dos comunidades cuando los comuneros de Cuyuxtláhuac, que son los titulares de la tierra, corroboraron que los habitantes de Cruz Fandango buscaban separarse de su núcleo agrario. “Para la comunidad de Cuyuxtláhuac se trató de una deslealtad y una traición, porque los avecindados sabían que no podían disponer de las tierras que ocupan”.
El conflicto escaló el 21 de julio del año pasado, cuando varias personas de Cuyuxtláhuac fueron a Cruz Fandango y arrancaron las matas de maíz y le gritaron a la gente que se largaran si no querían más problemas.
Ese día, un menor de edad resultó lesionado y nueve personas fueron detenidas: cuatro mujeres y cinco hombres de Cruz Fandango, a quienes trasladaron a la comisaría municipal. Las cuatro mujeres obtuvieron su libertad esa misma noche, sin embargo, los cinco detenidos quedaron incomunicados sin saber los delitos que les imputan y fueron liberados casi un mes después.
Zacarías Cervantes


