
Pese a la falta de un pronunciamiento oficial de sus directivos, el estudio del arquitecto Manuel Cervantes difundió los detalles del proyecto para el Parque Urbano Aztlán a través de la revista española El Croquis. La propuesta data de 2022 y continúa sin construirse
Ciudad de México, 24 de marzo de 2026. Todavía sin un pronunciamiento oficial por parte de sus directivos sobre su factibilidad, los detalles de la nueva sede del Museo Dolores Olmedo en el Parque Urbano Aztlán fueron dados a conocer por el estudio del arquitecto Manuel Cervantes a través de la revista española El Croquis.
Publicado el mes pasado, el más reciente número monográfico de esta publicación presenta una selección de los proyectos de este despacho entre 2018 y 2026, que incluye la propuesta para el recinto cultural, fechada en 2022 y todavía sin construirse.
Se trata de un conjunto de cinco plantas, con jardineras y azoteas verdes, que buscaría integrarse al entorno del Bosque de Chapultepec y que contaría con miradores con vistas de 360 grados.
Un proyecto que, asimismo, buscaría dotar al parque de atracciones con una nueva plaza ajardinada en lo que anteriormente fuera el estacionamiento de la extinta Feria de Chapultepec.
Desde el anuncio del nuevo Olmedo, la intención de crear una sede alterna al histórico museo de La Noria, en Xochimilco, causó polémica, pues sus detractores acusan que contraviene la voluntad testamentaria de la filántropa y mecenas Dolores Olmedo (1908-2002), artífice de la valiosa colección de arte que legó al pueblo de México a través de este recinto.
Uno de los reclamos medulares con respecto a esta mudanza es que la nueva sede tendría como acervo principal las 148 obras de Diego Rivera y las 26 de Frida Kahlo, la más importante de ambos artistas dentro de una colección.
Lo anterior pareciera confirmarse en la publicación del proyecto para la sede de Aztlán, pues se presenta como el cometido explícito de su construcción.
“El objetivo de la nueva sede del Museo Dolores Olmedo es acercar el legado de las colecciones de Diego Rivera y Frida Kahlo a la gente y a la ciudad central. Busca generar una arquitectura que refleje la historia de nuestra ciudad, el Bosque, lo local y lo nacional”, se expone en El Croquis.
Para ilustrar su propuesta para las salas del museo, el estudio de Cervantes incluyó imágenes dos piezas del muralista que forman parte de la colección del Olmedo: En las afueras de Toledo (Los viejos), de 1912, y En la fuente de Toledo, de 1913, ambas pintadas en España y consideradas de gran importancia para trazar las influencias europeas del artista.
Por otro lado, fue precisamente la intención de llevar a la “ciudad central” este patrimonio, resguardado en La Noria, lo que propició una fuerte resistencia de un grupo vecinal de Xochimilco.
El mes pasado, el colectivo Defendamos al Museo Dolores Olmedo dio a conocer que la resolución de una queja interpuesta ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ante la mudanza daba cuenta de que el proyecto de Aztlán había quedado anulado.
Según con el vecino Juan González Romero, quien interpuso la queja a nombre del colectivo por la violación de sus derechos culturales, fue el Director de Administración y Finanzas del recinto, Octavio Carrasco, quien informó a la CNDH que la mudanza de las obras había quedado suspendida.
“Respecto al proyecto del posible traslado de la colección Frida Kahlo y Diego Rivera al Parque Urbano Aztlán, (Carrasco) precisó que ha quedado anulada”, se lee en el documento hecho público por el grupo vecinal.
Una noticia que los vecinos celebraron a lo alto, pues supondría que su museo continuará íntegro en La Noria, como siempre lo dispuso su fundadora.
Asimismo, información del director del Parque Aztlán, Sergio Haua, ya estimaba, al menos, una interrupción de planes, pues hace unos días reconoció que no había comenzado ninguna obra en el espacio.
Sin embargo, los directivos del recinto no han emitido un comunicado público al respecto.
Antes de la revelación de los vecinos, se había informado que la construcción del museo iniciaría a finales del año pasado y que tendría un costo estimado de 600 millones de pesos.
De acuerdo con el proyecto de la nueva sede, ésta habría sido construida de forma sustentable, con materiales porosos que permitieran la filtración de agua pluvial, con pavimentos pétreos naturales, aprovechamiento de la luz natural y sin un estacionamiento, con el fin de propiciar el acceso peatonal, el ciclismo y el transporte público.
Reforma buscó a Cervantes para conocer los pormenores de su propuesta para la nueva sede, pero no hubo respuesta.
Francisco Morales V. / Agencia Reforma


