4 abril,2026 10:01 am

Presentan el libro Mala resina, de Paul Medrano en La Café Zapata, en Chilpancingo

 

Chilpancingo, Guerrero, 4 de marzo de 2026. El periodista David Espino y la estudiante de la licenciatura en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Diana Laura García Rodríguez, presentaron el libro Mala resina del escritor Paul Medrano.

La presentación se realizó ayer en La Cafe Zapata, en el centro de la capital y estuvieron los también escritores Carlos Ortiz, Emiliano Aréstegui, Geovani de la Rosa, Adriana Ventura y el poeta Ulber Sánchez, entre otros.

Aunque es originario de Tamaulipas y creció en Hidalgo, Paul Medrano radica en Guerrero desde hace 35 años, de los cuales los últimos 15 se asentó en Zihuatanejo. Mala resina es, según sus propias palabras, “uno de los libros más sureños que he escrito” y galardonado con el Premio Nacional de Cuento José Alvarado que organiza la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2024, “como ironía de la vida”.

En su intervención, Paul Medrano dijo que “la verdadera identidad de un hombre o una mujer es su idioma y cuando digo idioma no me refiero al idioma español que generalizamos como español mexicano, sino a este idioma que hablamos en esos círculos íntimos, con nuestra familia, con nuestros amigos, y que le da sentido a nuestra vida.

“En ese sentido, se me ocurrió escribir este libro y rescatar esa habla, también muy desdeñada, muy vilipendiada por personas que suelen referirse al costeño como ‘el ora’, puej’”, una expresión que no es típica de identidad de la región Costa Grande de la entidad.

Señaló que en México “hay muchos españoles, hablamos como costeños, hablan como chilpancingueños, si vamos a Iguala tienen otro, si vamos a la Montaña tienen otro, en la Costa Chica tienen otro, ninguno es más y ninguno es menos, sin embargo, conviven y perviven, tal vez, un poco alejados de los libros y de la literatura”.

Consideró que las personas identifican distintos lenguajes y los guardan en su interior para el momento en que los usan, “lejos de avergonzarnos o de guardarlos o de no sentirlos como nuestros, deberíamos en realidad rescatarlos, para mí ha sido muy bonito conocer todas estas hablas”.

“Hablamos diferente, pero no por eso somos más o menos que alguien, simplemente somos y ya”, expresó.

Resaltó que varios de los escritores que influenciaron su propia escritura son guerrerenses, “con los cuales crecí y de los cuales me siento orgulloso, siempre me ha parecido que la literatura que se hace en Guerrero tiene muchísimo de potencial, pero también muchísimo de auténtico”.

Mencionó a Geovani de la Rosa, Carlos Ortiz, Ulber Sánchez, David Espino, Emiliano Aréstegui y Jesús Bartolo, “son todos ellos los que me han influenciado a escribir este libro”.

“Yo creo que durante muchos años quise escribir y escribí como escribían los escritores del centro del país, porque tal vez hacia allá mirábamos todos, pero hubo un momento en el que dije ‘para qué quiero mirar hacia allá, si todo lo que tengo, chingón, está aquí’, esa fue una manera de dejar de voltear hacia afuera y mirar un poco hacia adentro”, declaró.

Diana Laura García, cuya tesis está basada en la obra de Paul Medrano, dijo que en Mala resina “el lenguaje no sólo nombra el mundo, lo respira y lo deja adherido a la piel, como un calor que no se disipa, cada palabra parece surgir desde un lugar hondo, cargada de una experiencia que no necesita explicarse porque se reconoce en su propio ritmo”.

“No es un español que busque ordenarse, sino uno que fluye con cierta aspereza, que se quiebra apenas y vuelve a levantarse, como si en esa inestabilidad estuviera su fuerza. En esa forma de decir, el libro encuentra su centro: una lengua que no representa, sino que encarna”, destacó.

El también escritor, David Espino, describió al libro como un reflejo de “la cosmogonía de un pueblo, su idiosincrasia, el caló que se oye en las callejuelas bañadas de arena, como si la marea subiera durante la noche y se retirara en el alba”.

Sobre la representación de la violencia en Mala resina, Paul Medrano dijo que dejó fuera la narcoviolencia, de manera consciente, porque “ya hay mucha y es como darle más foco a este tipo de fenómenos y de problemas y de personas que andan por ahí”.

No obstante, sí hay violencia y muerte en su libro porque son “cosas inherentes a la condición humana, el odio, la traición, la pasión, el amor, están en nosotros, no podemos eludirnos a eso, lo único que hice fue tratar de bosquejar escenarios, personajes y acontecimientos que pueden parecernos un poco escandalosos, pero no quiere decir que no hayan ocurrido antes del narcotráfico”.

Alina Navarrete Fernández