
Texto: Karina Contreras / Foto y video: Jesús Trigo
Chilpancingo, Guerrero, a 3 de julio de 2018. “A qué van a venir si nos dejaron todo apaleados”, comentó un priista que se encontraba en el edificio del PRI en Acapulco, luego de preguntar por los dirigentes de los sectores que tienen sus oficinas allí, como la de Organización de Mujeres del PRI (OMPRI) o la CNOP. Y es que la explanada, donde durante los días de campaña se vieron cientos de militantes, hoy luce desértica.
A dos días de que se llevaron a cabo las elecciones, las instalaciones del PRI municipal se encuentran vacías y en su entrada solamente se ven las lonas con fotografía de los candidatos a diputados federales, senadores y presidente de la República sonrientes. Todos perdieron el pasado 1 de julio, y, el único que va alcanzar el cargo de senador por minoría relativa es Manuel Añorve Baños.
Es un edifico fantasmal, atrás quedaron los actos de cientos de militantes ruidosos donde el priísmo mostraba su músculo, ese que les iba ser ganar las elecciones del pasado domingo, y que les falló.
Ahí, en esa explanada apenas se ven cuatro personas, una de ellas recogiendo las hojas de los árboles, y comenta que abrieron porque tienen que dar mantenimiento.
Todas las oficinas se encuentran cerradas, la actividad que en días pasados había hoy se reduce a nada y el priísta tiene la respuesta: “a qué vienen si nos dejaron todo apaleados”. Aunque confía que en los próximos días se reinicien las actividades y su PRI va resurgir.
Dijo que lo que pasó el domingo pasado es “histórico” y nunca al PRI le había pasado algo así y, ante la falta de gente, dijo que está el dicho que en las victorias todos son padres y las derrotas son huérfanas, y es la prueba de que nadie se va aparar al edificio. En la elección del 1 de julio el PRI fue el gran derrotado, pues perdió casi todo y a nivel nacional se fue hasta el tercer lugar. El PRI fuerte fue reducido a casi nada, pero, ese priísta de los de abajo, confía en que va resurgir en algún momento.
Pero mientras esos pasa el PRI municipal es un edificio fantasma y donde toda su fachada está cubierta por los rostros sonrientes de sus candidatos que fueron superados y los aspirantes de Morena.


