
Acapulco, Guerrero, 24 de diciembre de 2025. Usando a la poesía para explorar futuros posibles, es como el acapulqueño Diego Montes elaboró Bahía ruido, un libro que este año ganó el Tercer Premio Municipal de Literatura de Acapulco 2025 y que también publicado este año, muestra una visión crítica de la vida en un puerto con distintas problemáticas que es representado como un ente devorador que consume a sus habitantes.
Así lo indica el autor, quien en charla telefónica recordó que este trabajo nació de uno anterior: Distopía tropical, con el que obtuvo, para desarrollarlo, un apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) de Guerrero en 2022.
Aquel proyecto, abundó, “buscaba entonces ver hacia el futuro, cómo sería la vida actual en un puerto que bien podía ser Acapulco pero podría ser alguna otra costa del país”.
Esto es, dijo, trabajar de la mano con la llamada poesía especulativa, que incorpora elementos de la ciencia ficción para, en lugar de concentrarse en temas como las experiencias cotidianas, explorar ideas, mundos y posibilidades, revelando que Bahía ruido era entonces un texto integrado a aquel proyecto.
Y, en el caso de aquel trabajo y ahora éste, lamentó el escritor, tuvo la mala fortuna de “atinarle”, pues tomando como referencia Acapulco y sus problemas sociales, económicos y políticos, las exploraciones realizadas no fueron benignas.
“En Distopía tropical tenía un futuro ampliado hacia muchos puntos (violencia, pobreza, soledad) pero por ejemplo, luego vino (el huracán) Otis (que destruyó prácticamente Acapulco en octubre de 2023) y eso me hizo pensar en ciudades más difíciles todavía, mucho más oscuras y con otras situaciones que se fueron sumando a lo que ya sabemos y hemos visto”.
Así, señaló, y en medio de lo anterior, la idea del poemario es mostrar más allá de las situaciones ya mencionadas cómo una ciudad es capaz de devorar a sus habitantes, quienes pierden su nombre y se convierten finalmente en un número, una cifra.
“Aquí, Nadie está ausente / Afuera, el olvido amenaza a las personas / Un cadáver es ejecutado, localizado y llamado sujeto BR 97672”, dice el poema Día 34 del mes de mayo del año 2, 325.
“Hay una relación con esta expansión de la visión (poesía especulativa) y saber hasta dónde podemos llegar a imaginar”, resaltó, para aceptar que en este trabajo hay influencias primero del poeta guerrerense Edgar Artaud Jarry, uno de los precursores de la poesía infrarrealista en México que falleció este año y después de la poeta Jimena Jurado, escritora especializada en temas de ciencia ficción y tecnología que integra en su obra literaria y quien además elaboró la cuarta de forros de libro impreso por Ediciones Ser.
“Me gusta esta cercanía con el futuro, a veces siempre ponemos atención al pasado, lo recordamos, lo pensamos, lo anhelamos, pero hay pocas oportunidades para pensar en lo que pasará y sería bonito que quien leyera Bahía ruido reflexionara en torno a ello”, dijo pues aseguró, el futuro no siempre está tan lejos.
Diego Armando Montes Rosendo (Acapulco, 1989) estudió Tecnologías de la Información y Comunicaciones en la Universidad Interglobal y fue parte de la segunda y tercera generación del curso-taller literario Red de Letras Acapulco (2014-2015).
Ganador del Octavo Concurso de Cuento y Poesía de Ciencia Ficción José María Mendiola 2021, en la categoría de Poesía, y del Premio Internacional Bitácora de Vuelos 2020, en la misma categoría, anteriormente obtuvo la mención honorífica en el V Premio Estatal de Cuento, Poesía y Ensayo Literario Joven Guerrero, 2016, así como la beca literaria del Festival Cultural Interfaz ISSSTE-Cultura, (Real del Monte, Zacatecas, 2018).
Fue parte del colectivo de poesía-performance Frida Sofía y sus Amigos Invisibles (con Brenda Alarcón, Yolotzin Terrones, Pablo Reyes Pérez y Giovanni Rodríguez Cuevas, quienes experimentaron artes sonoras, música electrónica y poesía en 2018) y su trabajo se ha publicado en diversas revistas literarias del país.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


