30 octubre,2017 8:47 am

Abren los diarios de la escritora María Luisa Puga; en ellos retrata 10 años de viajes

Ciudad de México, 30 de octubre de 2017. La narradora mexicana María Luisa Puga (1944-2004) madrugaba para escribir sus diarios, con la complicidad de Esteban.

Nada perturbaba, a las 4 de la mañana, la cita con sus cuadernos en Erongarícuaro, la población michoacana donde residía en medio del bosque.

Anotaba Puga sin pausa, de lunes a domingo, frente al ventanal de su estudio, desde donde miraba a Esteban, el portentoso árbol que guarda sus cenizas en la ribera del Lago de Zirahuén, reseña el investigador Carlos Urrutia.

María Luis Puga. Foto: Archivo CNL-INBA

 

De aquellos encuentros surgieron 327 cuadernos de tupida caligrafía, en tinta sepia o negra, disponibles ahora en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Colección Latinoamericana Nettie Benson de la Universidad de Texas.

Solaz para la inteligencia y para la reflexión intelectual, la fiel visita implicaba también un recreo físico por la escritura misma, por el acto de tomar la pluma y trazar las letras en libretas especialmente elegidas para sus diarios, sobre todo cuando se mudó a Michoacán, señala José Montelongo, Bibliotecario de Estudios Mexicanos en la Colección Benson.

“Puga empieza a ver los diarios como una tarea creativa y artesanal, hecha con las propias manos. Los dibujos, recortes y fotografías que a veces incluye se convierten en parte integral de esta obra”, añade el escritor, quien considera la colección de páginas como un documento inusitado de la narradora, que a los 24 años inició un viaje por Asia y Europa que culminó una década después, y cuyas experiencias relata en sus diarios.

“Ella explora su interioridad, como explora uno lo desconocido, y al mismo tiempo la construye. Eso me parece notable de los diarios como documento inusitado: poca gente guarda esa fidelidad a su diario, y de las personas que lo hacen, pocas veces su diario sobrevive al descuido, a los elementos naturales o al olvido”, pondera.

A la vez que el interior, la autora de Las posibilidades del odio registra el exterior, el acontecer, por ejemplo, de una Ciudad de México derruida por el terremoto de 1985, las labores de rescate y la reconstrucción.

“Están ahí sus amistades, algunos pendientes de la vida diaria, la preocupación económica, sus proyectos literarios, sus lecturas, el registro de sus sueños… Va de la materia prima del inconsciente hasta la preocupación porque no le han depositado”, resume.

Montelongo considera que los diarios ofrecerán una imagen distinta y renovada de la ganadora del Premio Xavier Villaurrutia por la novela Pánico o peligro en 1983, época en la que decidió dedicarse por completo a la escritura en Michoacán, tras renunciar a las actividades públicas en la capital.

“Es una autora que a mediados de los años 80 se ausentó de la vida literaria –del coctel, de las conferencias– y se fue a vivir a una cabaña junto al lago de Zirahuén. En vez de dar clases en la Universidad, en vez de trabajar en una dependencia del gobierno para la promoción de la literatura, se ganó la vida en buena parte dando talleres literarios para gente de todas las edades y de todo tipo de extracción social. Se apartó de la autopromoción para confiar en sus propios libros como carta única de presentación”.

Estos cuadernos permitirán redescubrir a una escritora tan leal a su oficio, que convirtió sus aflicciones en personaje, como ocurre en Diario del dolor.

“Los diarios están abiertos a cualquier persona que quiera consultarlos, descubrir un mundo subterráneo y, hasta cierto punto, más vasto que su literatura misma: más complejo, más contradictorio, más espontáneo, más visceral. Lo que quiero decir con esa diferencia es que en los libros que Puga publicó, ella fue naturalmente la primera lectora y editora de sí misma, ella imponía el orden; en los diarios, en cambio, se aparece lo inesperado, se inmiscuye la sorpresa: la vida”.

Los cuadernos de la ganadora del Premio Xavier Villaurrutia están disponibles en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Colección Latinoamericana Nettie Benson de la Universidad de Texas, para cualquier persona “que quiera descubrir un mundo subterráneo y, hasta cierto punto, más vasto que su literatura misma”, informa el investigador Carlos Urrutia.

Nota: Yanireth Israde- Reforma/ Foto: Archivo CNL-INBA.