
Octavio Klimek Alcaraz
El pasado 27 de mayo del presente año, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) presentó de manera oficial la Estrategia Nacional de Cambio Climático, en adelante la Estrategia, cuya actualización fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de septiembre de 2024, antes de finalizar el anterior gobierno federal. Según la Ley General de Cambio Climático en su artículo 60, la Estrategia “constituye el instrumento rector de la política nacional en el mediano y largo plazos para enfrentar los efectos del cambio climático y transitar hacia una economía competitiva sustentable y de bajas emisiones de carbono.”
La actualización es con relación a la Estrategia Nacional de Cambio Climático, que fue originalmente publicada el 3 de junio de 2013 en el Diario Oficial de la Federación, hace casi 12 años. Su fundamento, es que la LGCC establece en su artículo 61 la obligación de revisar la Estrategia por lo menos cada diez años en materia de mitigación y cada seis años en materia de adaptación, debiendo explicarse las desviaciones que, en su caso, se adviertan entre las estimaciones proyectadas y los resultados evaluados, actualizándose los escenarios, proyecciones, objetivos y las metas correspondientes. Con base en dichas revisiones y los resultados de las evaluaciones de la Coordinación General de Evaluación del INECC, la Estrategia podrá ser actualizada, pero siempre sin reducir objetivos y metas.
La Estrategia fue elaborada por la Semarnat, con la participación del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la opinión del Consejo de Cambio Climático, y posteriormente fue aprobada por la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático en sesión celebrada el 29 de mayo de este año, para ser finalmente publicada en el Diario Oficial de la Federación. Debe señalarse que, el proceso de actualización de la ENCC contó con el apoyo técnico y financiero del Gobierno de Dinamarca a través de la Agencia Danesa de Energía,
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo 62 de la LGCC, los escenarios de línea base, las proyecciones de emisiones y las metas de la Estrategia se fijarán a diez, veinte y cuarenta años. Asimismo, de acuerdo con el artículo 64 de la LGCC, la Estrategia Nacional de Cambio Climático deberá reflejar los objetivos y ambición de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático establecidas en la misma Ley. Debido a su carácter orientador, es importante aclarar que este no es un instrumento que establezca acciones concretas, proyectos o responsables particulares. Los instrumentos que a ese detalle definen la acción climática son, desde la planeación sexenal, los Programas Especiales de Cambio Climático (PECC) y desde planeación subnacional, los Programas Estatales de Cambio Climático, ambos en alineación a la Estrategia.
La Estrategia plantea que la Política Nacional de Cambio Climático en el mediano y largo plazo, debe abordarse desde tres componentes:
1).- Mitigación, Aplicación de políticas y acciones destinadas a reducir las emisiones de las fuentes, o mejorar los sumideros de gases y compuestos de efecto invernadero. Este componente plantea un cambio transformador de todos los sectores económicos y de la sociedad para transitar de manera costo-eficiente hacia una economía baja en emisiones.
2).- Adaptación. Medidas y ajustes en sistemas humanos o naturales, como respuesta a estímulos climáticos, proyectados o reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño, o aprovechar sus aspectos beneficiosos en los diferentes sistemas sociales, ecológicos, productivos y de infraestructura, para lograr una sociedad resiliente que tenga como centro el bienestar de las personas, especialmente las más vulnerables a los efectos del cambio climático; y,
3).- Política Climática Transversal, a través de elementos como la coordinación, financiamiento, tecnología, participación social y transparencia para la integralidad de la acción climática a nivel internacional y nacional, entre los diferentes sectores, órdenes de gobierno, la academia, la sociedad civil, comunidades locales y pueblos indígenas y afromexicanas.
Cada componente replantea Ejes Estratégicos y Líneas de Acción que, a su vez, responden a objetivos nacionales e internacionales de desarrollo, económicos, ambientales y sociales para el bienestar. Las líneas de acción, que son directrices que involucran diferentes actividades que requieren participación, integración y continuidad de esfuerzos, además, procuran señalar aspectos críticos para su cumplimiento.
En la visión del componente de Adaptación se visualizan sistemas naturales y humanos tal como ecosistemas, sistemas productivos, asentamientos urbanos e infraestructura estratégica en transformación, hacia un balance y equilibrio, que se ajustan y responden a los cambios observados y proyectados en el clima y a las variaciones climáticas, siendo más resilientes a sus efectos adversos.
El componente de Adaptación se forma de 5 Ejes Estratégicos con una visión a 10 (2030), 20 (2040) y 40 (2060) años, con un total de 38 Líneas de Acción. Sus 5 Ejes Estratégicos son:
A.1 Socio-territorial (9 Líneas de Acción).
A.2. Sistemas alimentarios sustentables (12 Líneas de Acción).
A.3 Ecosistemas y biodiversidad (8 Líneas de Acción).
A.4 Hidrológico (5 Líneas de Acción).
A.5 Infraestructura estratégica y patrimonio (4 Líneas de Acción).
Los cinco Ejes Estratégicos de Adaptación, plantean la reducción de vulnerabilidad y el aumento de la resiliencia ante los efectos del cambio climático en sistemas prioritarios mediante acciones que promueven la adaptación.
La política de mitigación es un pilar clave en la Estrategia, que ha establecido al 2030 las acciones que las instituciones y sectores del país habrán de implementar para reducir las emisiones de GyCEI, con el fin de alcanzar un desarrollo desacoplado del carbono y limitar el aumento de la temperatura global a no más de 1.5 grados alineado con la Contribución Nacionalmente Determinada NDC más reciente del país.
El componente de Mitigación se conforma de 8 Ejes Estratégicos con una visión a 10 (2030), 20 (2040) y 40 (2060) años, con un total de 53 Líneas de Acción. Sus 8 Ejes Estratégicos son:
M1. Generación de energía eléctrica (12 Líneas de Acción).
M2. Petróleo y Gas (4 Líneas de Acción).
M3. Transporte (10 Líneas de Acción).
M4. Agricultura y Ganadería (5 Líneas de Acción)
M5. USCUSS (Uso de suelo, cambio de uso de suelo y silvicultura) (4 Líneas de Acción).
M6. Industria (Procesos industriales y consumo energético) (5 Líneas de Acción).
M7. Residencial y Comercial (9 Líneas de Acción).
M8. Residuos (4 Líneas de Acción).
La visión del componente de política climática transversal se refiere al cumplimiento de la visión general de un país en crecimiento sostenible, que se desarrolla económica y socialmente de manera próspera e incluyente y a través de una economía circular que beneficia a toda la población, especialmente la más vulnerable tanto de entornos urbanos como rurales.
El componente de política climática transversal se conforma de 6 Ejes Estratégicos con una visión a 10 (2030), 20 (2040) y 40 (2060) años, con un total de 62 Líneas de Acción. Sus 6 Ejes Estratégicos son:
T.1 Acción climática justa e inclusiva (11 Líneas de Acción).
T.2 Financiamiento climático (12 Líneas de Acción).
T.3 Innovación tecnológica y fortalecimiento de capacidades (13 Líneas de Acción).
T.4 Participación social y enfoque de género (7 Líneas de Acción).
T.5 Transparencia (14 Líneas de Acción).
T6. Cooperación estratégica (5 Líneas de Acción).
La Estrategia cuenta con un sistema de 11 indicadores clave relevantes, que buscan identificar el cumplimiento de metas con respecto a resultados esperados, plantear una escala mesurable de cambio y permitir conocer la evolución de una situación para un periodo especificado. Así se proponen un indicador de gestión, dos indicadores estratégicos, cuatro indicadores de impacto y cuatro indicadores de eficiencia.
Finalmente, la Evaluación de la Estrategia deberá realizarse con base en la teoría del cambio elaborada por la Coordinación de Evaluación del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.
Ahora sólo falta esperar por la presentación del Programa Especial de Cambio Climático, que debe de instrumentar la Estrategia hasta el año 2030.


