18 abril,2025 4:45 am

Acuden miles, turistas y extranjeros, a la procesión de Los Cristos, tradición de Taxco

Participaron en el recorrido alrededor de 600 hombres en sus diferentes disciplinas y unas 300 mujeres como integrantes de la hermandad de Las Ánimas

Taxco, Guerrero, a 18 de abril de 2025.- La Semana Santa en Taxco se extendió ayer a actividades litúrgicas y extramuros por doquier a muy temprana hora, desde barrios hasta pueblos cercanos y comunidades distantes para la celebración del Jueves Santo, y así participar en la más impresionante procesión de Los Cristos que reunió a miles de lugareños y turistas del país y extranjeros.

La salida en procesión fue a las nueve de la noche del Santuario de La Veracruz, y se prolongó para concluir a las primeras horas de este viernes.

En diferentes puntos de la geografía taxqueña se observó el trajinar de cada contingente de barrios, colonias y comunidades con las imágenes de Jesús Crucificado que veneran en cada lugar, lo que les ha dado a las poblaciones identidad y pertenencia, entre lo religioso y el sincretismo cultural.

Los Cristos

Los Cristos, (como se conoce a los feligreses que cargan espinos sobre sus espaldas) de Tehuilotepec y Zacatecolotla de la zona Norte del municipio fueron de los primeros en arribar al santuario de La Veracruz, el punto de reunión, siguieron otras imágenes como el caso del Cristo de Xochula, una comunidad al sur de la ciudad, a la por la mañana se trasladaron cientos de feligreses y seguidores para acompañarlo al término de una misa, en un largo viaje en pesados camiones materialistas, en motonetas y hasta en bicicletas por terracería, la carretera federal y entrar por las calles del centro histórico del Pueblo Mágico, alrededor de las 2 de la tarde.

La procesión de Los Cristos, con más de 60 imágenes de la ciudad y alrededores, atrajo a propios y extraños, tras capítulos de miedo, amenazas y violencia del crimen organizado en años anteriores que aparentemente se superan, y los habitantes han apostado más por la paz y la tranquilidad frente a la tibieza de las autoridades y la presencia de corporaciones militares federales.

Ayer el centro histórico y barrios colindantes mostraron la fuerza de la colectividad para seguir y hacer suya la tradición de fe, misticismo y armonía que ha caracterizado a la Semana Santa, con el plus de ser el mayor atractivo turístico del año con la visita de turistas, y cuyo epicentro es la parroquia de Santa Prisca, y se extiende a la capilla de San Nicolás, la capilla de La Santísima y el santuario de La Veracruz que es la casa del Cristo que encabeza la procesión del Jueves Santo.

Anteriormente durante la época de la Colonia a ese barrio se le llamó Tetelcingo, entre otras capillas que son parte vital de la jornada.

El origen y la primera capilla en Taxco

En su libro Crónicas Taxqueñas, el extinto historiador, cronista y empresario taxqueño, Jaime Castrejón Diez afirma que Tetelcingo fue el primer barrio que fundaron los españoles y ahí se hizo probablemente la primera capilla en 1580, actualmente conocido con el nombre de La Veracruz, en el mismo Santuario de donde parte la imponente procesión de Los Cristos y en el cual se formó una cofradía que tenía como patrono al Santo Cristo de la Veracruz, hoy conocido popularmente como El General.

Menciona también que a finales del siglo XV y posiblemente como fenómeno del XVI aparece lo que llaman disciplina pública, sobre la organización y cultura devocional por los frailes dieguinos al interior de los templos, que devino años después en las hermandades de penitentes -quienes han aparecido por décadas vestidos de negro con un faldón y una cubierta como camisas de manga larga-, que mantienen el anonimato con un capirote.

En la actualidad en sus prácticas de encruzados cargan rollos de espinas de zarzamora sobre sus hombros y brazos extendidos, que llegar a pesar alrededor de los 45 a 50 kilos, y los encadenados que arrastran pesadas cadenas atadas a sus tobillos en posición agachada y con un crucifijo entre sus brazos y manos, o solamente cirios encendidos, solos o en un arrastrar colectivo.

Junto con ellos, durante el inicio y el final de la procesión, aparecen los flagelantes que hincados sobre una parada en las calles se azotan la espalda, desde adelante y hacia atrás, con un instrumento conocido como disciplina, el cual lleva en la punta pequeñas puntas de acero que, al azotar con la piel la hace sangrar.

Las mujeres se integran en las procesiones mediante la hermandad de Las Ánimas, todas ellas con vestimenta de color negro, de pies a cabeza y cubiertas con una capucha de la que apenas asoman sus ojos por los orificios de la tela, todas ellas con un rosario que pende de su cuello, cirios en ambas manos y cadenas atadas a sus tobillos, algunas solas y otras en grupo, que hacen brotar el peculiar sonido de las piedras y el metal.

Refiere Castrejón Diez que estas prácticas de penitencia se hicieron muy comunes en Sevilla y en Castilla. España, y en el siglo XVI tuvieron una gran influencia cuando muchos de los conquistadores llegaron a la Nueva España y ya algunos de ellos habían sido miembros de algunas organizaciones y las revivieron con el concepto de hermandades y en las que los frailes evangelizadores fueron los principales promotores.

Penitentes y sus motivos

En un encuentro con uno de los miembros de la hermandad de penitentes encruzados, estimó que en este 2025 participan alrededor de 600 hombres en sus diferentes disciplinas y unas 300 mujeres como integrantes de la hermandad de Las Ánimas.

La petición de cada penitente varía al someterse a cada disciplina en un acto de fe y devoción para el que mantienen la firmeza de espiritualidad, física y mental, lo que hacen “por amor y vivir tranquilos, no meterse en problemas, ser sociables y ponernos en las manos de Dios”.

Con los acontecimientos de violencia en años anteriores y los hechos de 2024 que detonaron en un estallido social por el secuestro y posterior asesinato de la niña Camila, coincidentemente en un Jueves Santo, el entrevistado comentó que este año oran por las dos de las principales enfermedades más con altos índices de muerte, como el cáncer y la diabetes.

Y clamó “porque siga prevaleciendo la paz, la tranquilidad, que vayan disminuyendo esos grupos de personas que se dedican a lo malo, pero que vaya bajando la inseguridad; ahorita Taxco está viviendo tranquilamente, pero ya ven que a veces el demonio se hace presente y se suelta. Entonces estamos luchando contra eso, para que haya paz y pedir mucho porque hay crisis de trabajos y el Señor nos bendice con tener nuestro trabajo, así estamos todo el año”.

Como ha sido evidente, al paso de los años en los que es recurrente la participación de agrupaciones de penitentes independientes, fuera del reglamento para el que ellos están organizados como hermandades y los otros son ubicados con el calificativo de penitentes “piratas”, no omitió que sí aparecen y salen de otros puntos y de casas particulares, “son los que salen por su cuenta porque no acatan el reglamento de las hermandades que nos rige”.

Fuera de lo vivido anteriormente con la extorsión, amenazas y cobro de cuotas por la delincuencia para participar como penitentes señaló que este año el gran problema fue para cortar las espinosas varas de zarzamora y hacer los rollos que cargan porque, señaló, “la gente se apoderó de allá arriba, en las partes altas de Taxco, pero sí, Gracias a Dios pudimos traer, cada año va incrementado el costo de espinas y ahora fue de Mil 800 pesos cada rollo” que consta de 12 docenas, lo que son 144 varas y entre un peso de 45 a 50 kilos, dependiendo del grosor de la vara, dijo.

Paganos y feligreses entre Los Cristos

Si en una mediana proporción la participación de los feligreses para acudir al pueblo de Xochula a acompañar a la imagen en su trayecto se observó devoción y respeto, en los últimos años la costumbre se convirtió en un carnaval en el que predomina el desmadre al por mayor, dentro y fuera de los camiones que los transportan, así como en la ruta por la carretera federal y los barrios por los que cruza para llegar al Santuario.

En el desorden sin freno, los protagonistas son vecinos que arrojan agua a los acompañantes dentro de los camiones y otros vehículos con cubetadas, bolsas, incluidos los manguerazos de pipas que lanzan enormes chorros para dejarlos empapados por parejo, así sean mujeres, hombres, niños y demás, muchos de ellos bajo los efectos del alcohol y la cerveza, como los centenares que instalaron pequeñas carpas a su paso y las usaron como cantinas ambulantes que se siguieron por horas sin intervención alguna de la autoridad municipal.

Ya en el centro histórico, el panorama fue más sutil con el desperdicio de agua sobre los cuerpos de esas multitudes atrapadas en un camión, en un panorama que desapareció con el atardecer ante el arribo de más imágenes y los preparativos de la procesión nocturna que recorrió las calles empedradas iluminadas por las velas de la feligresía, y las luces de cada contingente con sus Cristos, lo que persiste como una auténtica tradición en medio de monumentos, paisajes urbanos, las campanadas, la música de los conjuntos que interpretan las chirimías, los interminables sonidos de las chicharras y la interacción de la gente que la mantiene viva.

Texto y foto: Claudio Viveros Hernández