
En La maroma estelar se replican estereotipos y el programa “raya en la ofensa”, dice especialista de la Universidad Veracruzana.
Ciudad de México, 17 de junio de 2019. Programas de reciente estreno en la televisión pública, como La maroma estelar o John y Sabina, de Canal Once, incurren en propaganda que favorece al gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, señalan especialistas consultados por Reforma.
“Este sesgo propagandístico destaca, en particular, en La maroma estelar, considera Patricia Andrade del Cid, académica del Centro de Estudios de Opinión y Análisis de la Universidad Veracruzana, para quien la parodia de presentada en ese espacio de la politóloga Denise Dresser, crítica del administración actual, replica estereotipos y raya en la ofensa.
La profesora del ITAM ha sido representada en La maroma estelar como la “white-mexican Madame Didí”, en un tratamiento que la diputada Martha Tagle, de Movimiento Ciudadano, consideró degradante para los contenidos de canal, y que la poeta María Rivera describió como un acto de amedrentamiento, según expusieron ambas en Twitter.
Madame Didí se mofa del lenguaje de la también periodista, de su pronunciación en inglés, sus opiniones y de su adscripción social.
“Son medios públicos, no gubernamentales. Un medio público tiene que dar salida a las políticas públicas de salud, de derechos humanos, pero evitando este tratamiento hacia los periodistas”, previene Andrade del Cid.
“Puedes tratar un tema público con humor”, agrega, “siempre y cuando des información. El tema es que no están dando información, sino utilizando estereotipos, cuando puedes usar recursos no ofensivos: la creatividad es mucha en la televisión nacional”, dice la integrante de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC).
Otro programa propagandístico, a juicio de María Rivera, es John y Sabina, no sólo por la filiación política de los conductores –él es consejero del Instituto de Formación Política de Morena y esposo de la secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval, en tanto que la dramaturga y miembro del Consejo de la Diplomacia Cultural ha reconocido públicamente su simpatía por López Obrador–, sino por el perfil de sus invitados: la escritora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del mandatario; la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y la actriz y senadora morenista Jesusa Rodríguez, entre otros.
Enrique Sánchez Ruiz, académico de la Universidad de Guadalajara, adscrito a la AMIC, identifica un sesgo propagandístico en ambos programas, pero no en general en la televisión pública.
“Esos programas específicos tienen un sesgo propagandístico favorable al gobierno, pero eso no se puede ni se debe, ni lógica ni éticamente, generalizar a toda la programación o a toda la televisión pública. Siguen transmitiéndose programas de análisis y de debate de corte más plural. Habrá que ver si con el tiempo, efectivamente, toda la televisión pública se vuelve propagandista del actual gobierno. Actualmente, en todo caso, solamente algunos programas lo son”, explica.
Sensibilidad o histeria
Prevalece en México, por su historia, una “sensibilidad importante” respecto al uso oficialista de la televisión, el principal medio por el que los ciudadanos se informan. “En el pasado, los televidentes padecieron una clara distorsión de la realidad a favor del gobierno en turno”, expone el comunicólogo Martín Barrera, investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y coincide con Sánchez Ruiz.
“Los canales públicos Once y 22 no me parece que experimentan, en lo general, un sesgo oficialista en su barra de opinión o contenido informativo. Los diversos programas convocan lo mismo a críticos, como María Amparo Casar o Ricardo Raphael, que simpatizantes del actual gobierno, de manera que los contenidos resultan imparciales, en una mirada global”.
Observa, sin embargo, “anomalías” en los referidos programas del Once o en Me canso ganso, que conduce en el 22 Fernando Rivera Calderón, autor de la canción Yo te AMLO.
“Con el fin de producir o conducir programas de opinión, charla o sátira política, ambas cadenas convocan a perfiles no sólo ideológicamente afines sino prácticamente militantes en su programación, como John Ackerman, Hernán Gómez Bruera o Fernando Rivera, que a su vez invitan a personajes afines al gobierno, hacen mofa de sus críticos, señalados genéricamente como ‘la derecha’, o construyen narrativas victimizantes del gobierno”, señala.
“Es cierto que la televisión pública tiene la encomienda de ofrecer una pluralidad que incluya a un amplio espectro ideológico, y que la búsqueda de la neutralidad editorial es en ocasiones una pretensión a la vez ingenua e hipócrita.
“Sin embargo, la inclusión por parte de una cadena pública de dichos perfiles, tan polarizados en favor del gobierno, carga simbólicamente la programación hacia dicho polo, y reaviva el fantasma del oficialismo televisivo, siempre al acecho. Canal Once y 22 pudieran ser cuidadosos de elegir perfiles menos comprometidos políticamente, y evitar herir justificadas susceptibilidades respecto al uso de la televisión como un instrumento a favor del gobierno, como se hizo durante mucho tiempo”, puntualiza Barrera.
Gómez Bruera, ex coordinador de asesores del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación en la pasada Administración, y quien ha reconocido su tendencia a apoyar a la “4T”, calificó de histérica y desproporcionada la recepción de la parodia de Dresser en La maroma estelar, programa que produce.
“Creo que no se dan cuenta de lo ridículos que se ven con estas reacciones de histeria. Son totalmente fuera de proporción”, dijo a MVS Noticias.
“Se parodió a Lopez Obrador durante 20 años en programas de política, y a otros políticos en este país; ahora por qué resulta que hay un ambiente de linchamiento en contra de los opositores porque los estás parodiando (…) Nos parece muy exagerado”.
¿Cuánto cuesta La maroma estelar?
Los 13 programas de La maroma estelar costarán a Canal Once alrededor de 700 mil pesos, de acuerdo con información publicada en el sistema Compranet.
De este monto, 143 mil corresponden al productor, Hernán Gómez Bruera; 108 mil 379 mil al standupero Carlos Ballarta; 104 mil al actor Fernando Bonilla y 48 mil pesos, respectivamente, a las actuaciones de Sandra Sánchez y Juan Francisco Lecanda, este último intérprete de Madame Didí.
Texto: Yanireth Israde / Agencia Reforma – Foto: Internet


