10 junio,2026 4:42 am

Afecta la tormenta Boris unas 65 ramadas y hunde cinco cayucos en Barra de Coyuca

 

 

En las playas de la zona Diamante de Acapulco el mar volvió a dejar el área sin franja de arena. En Copala un restaurante colapsó y la lluvia también dejó daños en otros en Marquelia y Cruz Grande

 

 

Acapulco, Guerrero, 10 de junio de 2026. En la Barra de Coyuca al menos 65 ramadas resultaron afectadas y cinco cayucos se hundieron por el fuerte oleaje y las intensas lluvias que dejó la tormenta tropical Boris, en la zona Dimante el mar volvió a dejar el área sin franja de arena, un restaurante colapsó en Copala, y hay afectaciones en ramadas en Marquelia y Cruz Grande.

El poblado turístico está ubicado a unos 20 minutos de Pie de la Cuesta, donde pese al alto oleaje, no hubo daños. Desde el domingo pasado los lugareños indicaron que comenzaron a sentirse fuertes olas, provocadas por el mar de fondo, pero que no llegó hasta el área de las ramadas con fogones y cocinas.

Durante este domingo, lunes y martes, ante las intensas lluvias que se precipitaron en la sierra del estado, aumentó el caudal de la laguna de Coyuca de Benítez, lo que extendió el área de desembocadura al mar. Pero desde el mar, llegaron olas de hasta cinco metros de altura, que continuaron este martes.

En la franja de arena unas 65 ramadas, todas con cocinas, con fogones de barro, y refrigeradores fueron afectadas al ser alcanzadas por las olas, y que los propietarios no lograron sacar, ante el riesgo que representaba meterse y que las olas los arrastraran.

El pescador Francisco Villablanco, indicó que al menos unas 65 ramadas fueron anegadas por el fuerte oleaje, además en la laguna se hundieron cinco cayucos, debido a la acumulación del agua de lluvia en su interior.

Uno de los prestadores de playa comentó que este martes el mar estaba dando una tregua, porque el domingo y el lunes, las olas eran más grandes. Dijo que el costo que se llevará arreglar las palapas, y todo lo que se dañó por el oleaje, suma unos 40 mil pesos.

El hombre, quien acudió a ver su ramada, comentó que tratará de levantarlo con el material que quedó, porque la temporada de lluvias apenas está comenzando, y aún podrían llegar otros fenómenos meteorológicos, y si hace una fuerte inversión, podría volver a tener daños.

A las 12 del día, y hasta las 2 de la tarde, en el poblado, aún caían algunas gotas de lluvia. Desde la mañana algunos pescadores salieron a trabajar, en sus lanchas pescando bagre y tilapia. Indicaron que la crecida de la laguna y la corriente atraía a la desembocadura muchos peces.

En los restaurantes ubicados a unos 30 metros de la zona afectada, para la hora de la comida tenía cinco visitas. Sin embargo la recomendación a la familia era no acercarse a la franja de arena, debido a las repentinas y fuertes olas.

Pero no fue la única zona afectada, prestadores de servicios turístico de playa Revolcadero, en la zona Diamante, informaron que desde el domingo el alto oleaje dejó sin franja de arena toda la zona, desde el acceso que está a un costado de la desembocadura de la Laguna Negra de Puerto Marqués, hasta el último condominio, antes de iniciar playa Bonfil.

El alto oleaje provocó la erosión de la arena en los accesos ubicados a un costado del hotel Princess y Copacabana, playas que luego del huracán John tardaron más de un año en que el mar regresara a su nivel, y permitiera nuevamente a los visitantes caminar en la arena.

En Costa Chica, en algunos videos difundidos en redes sociales, se observa que en playas como La Bocana en Marquelia, el fuerte oleaje alcanzó a unas 30 ramadas ubicadas en la zona de playa, e incluso el mar llegó a la calle principal.

En playa Azul, en Copala, al menos un restaurante fue socavado y su estructura colapsada ante el intenso oleaje. En Boca del Río, Florencio Villareal, las olas afectaron varias palapas, y el agua logró llegar hasta la calle principal y meterse a algunas casas y a la iglesia del poblado.

Se marcó durante el día al delegado de Turismo del estado en la Costa Chica, pero no contestó las llamadas.

 

 

 

 

Jacob Morales Antonio/ Foto: Carlos Carbajal