9 febrero,2023 3:39 pm

Amberes y Róterdam, puertas de entrada de la cocaína en Europa

 

Berlín, Alemania, 9 de febrero de 2023. Algunos récords no son motivo de celebración: las autoridades aduaneras de los puertos europeos de Róterdam (Países Bajos) y Amberes (Bélgica) incautaron en 2022 la suma récord de unas 160 toneladas de cocaína. Los funcionarios saben que esta cantidad es solo una fracción de la mercancía de contrabando que entra al continente por estas vías. Amberes y Róterdam han confirmado así su primera posición como principales puertos de entrada de cocaína en Europa.

Ambos países quieren ahora cooperar más estrechamente en la lucha contra el contrabando de drogas. “Estas cifras demuestran una vez más lo grave que sigue siendo el problema del contrabando de drogas, tanto en Bélgica como en los Países Bajos”, declaró en Amberes Aukje de Vries, secretaria de Estado neerlandesa de Aduanas.

Para los investigadores, cada gramo encontrado en los contenedores es una prueba de que el comercio sigue floreciendo. Los Países Bajos llevan años sufriendo las sangrientas consecuencias del narcoterrorismo. Atentados, asesinatos, amenazas contra políticos, periodistas, abogados e incluso contra la princesa heredera Amalia. Bélgica también se ve sacudida por la violencia. Recientemente, una niña de once años murió tras recibir un disparo en Amberes.

Las redes delictivas de ambos países están estrechamente entrelazadas. Según la secretaria de Estado de Vries, muchos delitos relacionados con la droga cometidos en Bélgica han sido perpetrados por bandas neerlandesas. “Los narcotraficantes ven nuestros países como un mercado conjunto”, aseveró.

Una cooperación más estrecha entre los puertos podría hacer más eficiente la lucha contra el contrabando. “Cualquier movimiento sospechoso observado en el puerto de Róterdam o cualquier nueva técnica de ocultación descubierta en Amberes puede ayudar a ambos puertos”, declaró el ministro belga de Economía, Vincent Van Peteghem.

Los dos puertos más grandes de Europa están a solo un centenar de kilómetros de distancia uno de otro, y son la puerta de entrada en Europa de la cocaína procedente de Sudamérica. La droga llega oculta en contenedores entre plátanos o piezas de automóvil. Desde allí son transportadas por bandas organizadas hacia toda Europa, principalmente a través de la amplia red de carreteras de los Países Bajos.

La balanza indica ahora un traslado de las actividades de Róterdam a Amberes. En Amberes, los investigadores aduaneros interceptaron una cantidad récord de unas 110 toneladas, frente a las cerca de 90 toneladas del año anterior. En Róterdam, en cambio, esta suma fue “solo” de unas 47 toneladas, frente a las más de 70 toneladas de 2021.

Jan Janse, jefe de la Policía portuaria de Róterdam, afirma que no está claro cuál es el motivo. “Pero hay que ver los puertos como una zona en la que el contrabando está organizado por las mismas redes delictivas”, declaró a la radio holandesa. Las bandas, prosiguió, van cambiando de estrategia, por ejemplo para escapar a los controles más estrictos de Róterdam.

En esta ciudad, todos los empleados del puerto son examinados para luchar contra la corrupción. “Esto es muy importante”, enfatizó Janse. “Hemos podido eliminar a personas que eran cruciales para el contrabando”, añadió. También se han aumentado las penas para las llamadas “mulas”. En 2022 se detuvo a 241 de estos hombres, en su mayoría jóvenes, frente a los más de 400 del año anterior. Su tarea es recoger la droga de los contenedores en bolsas de deporte; el más joven tenía 14 años.

En el puerto alemán de Hamburgo, la cantidad de cocaína interceptada también fue inferior a la del año anterior: tras la cantidad récord de más de 19 toneladas de cocaína en 2021, las autoridades aduaneras incautaron unas 9.5 toneladas de la droga en 2022.

Alarmada por los hallazgos récord, la ciudad de Amberes también quiere ahora endurecer sus medidas. Las aduanas recibirán más de 100 nuevos empleados y se reforzará la Fiscalía. Además, se están comprando nuevos escáneres para examinar los contenedores con más frecuencia. Los empleados del puerto de Amberes también deberán someterse a controles periódicos y ya se están desplegando buzos neerlandeses para examinar los barcos en busca de drogas.

Los controles más estrictos también dan lugar a nuevas tácticas por parte de las bandas de narcotraficantes. Las mercancías se distribuyen más ampliamente. En Róterdam, por ejemplo, se encontraron en 2022 tantos cargamentos como el año anterior, pero eran mucho más pequeños. Los puertos menores también se han vuelto más atractivos. En Vlissingen, por ejemplo, en el suroeste de los Países Bajos, se encontraron el año pasado 4 mil kilos de cocaína, el doble que el año anterior.

Los éxitos de los investigadores también tienen una consecuencia negativa, ya que pueden provocar un aumento de la violencia de las bandas de narcotraficantes, sospecha el criminólogo Michaël Dantinne. “Es una paradoja”, declaró Dantinne a la cadena belga RTBF, y explicó que cada vez que se incauta cocaína, hay alguien que tiene que pagar por ello. “En mi opinión, hay una serie de facturas pendientes que han provocado tensiones entre actores que recurren a la violencia por deudas y demandas”, señaló el experto.

Y el narcoterrorismo va en aumento. Amberes lleva varios años sufriendo explosiones y tiroteos. Según un portavoz de la Policía, las puertas o los garajes suelen ser el blanco de este tipo de ataques para intimidar a la gente. El año pasado, se frustró un intento de secuestro del ministro belga de Justicia, Vincent Van Quickenborne, que había declarado la guerra a la delincuencia relacionada con las drogas. Cuatro ciudadanos neerlandeses fueron detenidos como sospechosos.

El punto más bajo fue la muerte reciente de una niña de once años, que recibió un disparo dirigido hacia la puerta de un garaje. Se trataba de la sobrina de un traficante de cocaína convicto, otro tío suyo es un conocido presunto narcotraficante. Bélgica teme ahora una escalada. “Habrá más tragedias”, predijo el ministro de Justicia, Van Quickenborne, tras una reunión de emergencia.

Texto: Annette Birschel y Laura Dubois (dpa)