
Chilpancingo, Guerrero, a 22 de enero de 2025.- Seis años después de que se denunció su desaparición, los restos del profesor Porfirio Barrera fueron entregados a su esposa Austreberta.
La víctima desapareció el 7 de enero de 2019 en Tlapa, región de la Montaña, y su cráneo fue encontrado tres meses después, el 9 de abril del mismo año a las afueras de esa ciudad.
“Fue un proceso angustiante y muy doloroso, pero ya lo llevamos de regreso”, expresó la viuda ayer en la tarde en Chilpancingo.
La “entrega digna” de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) se realizó a la 1:20 de la tarde de ayer en las instalaciones del Servicio Médico Forense en la capital.
Ahí familiares y representantes del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan se enfrentaron a un lento sistema burocrático, y por más de dos horas realizaron trámites.
Tras el llenado y firma de documentos les pudieron entregar el cuerpo para finalmente trasladarlo a su tierra.
El profesor de nivel secundaria cuando desapareció tenía 49 años, fue visto por última vez la tarde del 7 de enero de 2019 en las inmediaciones del río Jale, después de salir de su trabajo, cuando se dirigía a buscar a su hija menor.
Era el momento más álgido de homicidios, desapariciones y secuestros perpetrados por una célula del crimen organizado en complicidad con el gobierno municipal, aseguraron los representantes del Centro Tlachinollan.
Una intensa búsqueda por cerros, colonias y comunidades alrededor de Tlapa arrojó el hallazgo el 9 de abril del mismo año, de 49 restos óseos y tres cráneos en la barranca de Siete Cueros, en el camino a Tlalzala.
Uno de los cráneos, de acuerdo con los estudios de la FGE, pertenecía a Porfirio. Sin embargo, tuvieron que pasar seis años para que pudiera ser identificado y entregado a sus seres queridos.
Austreberta, una señora artesana y comerciante de Tlapa lloró al salir con los restos del papá de su hija.
Con el dolor a cuestas se despidió con un abrazo del personal de la Fiscalía estatal y de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero (Codehum).
“Es muy triste y lamentable, pero es un alivio pues ya lo llevamos de regreso”, dijo.
La familiar de la víctima describió el proceso de búsqueda y de identificación como muy desgastante y de mucha frustración.
“No tenemos en Guerrero ni en México un sistema de justicia, los familiares tenemos que buscar los recursos para encontrar a nuestros seres queridos”, denunció.
Dijo que por fortuna Tlachinollan y el colectivo Luciérnaga la acompañaron.
“Entre nosotras nos damos ese ánimo, la fe y la esperanza. Es muy desgastante, triste, tuve que recurrir a ayuda psicológica y emocional. Por eso entiendo a muchas familias que ya no siguen, porque buscar a un familiar implica dinero, tiempo y esfuerzo”, relató.
Recordó a su finado esposo como un profesor de secundaria trabajador y un padre amoroso con sus hijos e hija.
Expresó que no tiene certeza del motivo por el que lo desaparecieron de manera forzada ni tampoco se dedicó a investigar debido al alto nivel de violencia e impunidad que aún se vive en el municipio.
“Vivimos en un lugar donde no se puede y mejor nos dedicamos a buscarlo. En ese tiempo Tlapa era una ciudad muy violenta por la marginación que vivían los jóvenes y la sociedad”.
Mencionó que vecinos le dijeron que lo vieron de 5 a 6 de la tarde caminando por el rio Jale. A esa hora salía de trabajar de una escuela secundaria.
“Mi hija salía a las 6 y media y la iba a pasar a traer, le hablé por teléfono (a Porfirio) y no respondió. Desde ese momento ya no lo volvimos a ver”, contó Austreberta.
Sólo se han entregado dos personas de 50 casos que tiene Tlachinollan, informa
La abogada de Tlachinollan, Neil Arias Vitinio informó que de los 50 casos de desaparición forzada que acompaña el organismo en la región Montaña, sólo se ha logrado la entrega digna de dos personas.
En las búsquedas realizadas de 2019 a 2024 han hallado 113 restos. Las familias han podido identificar a cinco personas, de las cuales se han entregado los restos de dos. De las 50 víctimas 14 son mujeres, entre ellas dos menores que aún están desaparecidas.
La abogada dijo que personal de la FGE justificó que tardaron muchos años en la identificación porque intervienen varias disciplinas, y el cuerpo no estaba completo.
“Lo que nos ha dicho periciales es que no estaba completo el estudio porque interviene odontólogía, antropólogía, genética y forense y sólo tienen recursos para un estudio, pero no tienen para otro y eso dilata este procedimiento. Además la toma de muestras a familiares”, informó.
“En la mayoría de los casos de desaparición de la Montaña muchos de los familiares de desaparecidos viven en poblaciones indígenas, y es más difícil tener que acudir a Chilpancingo para la toma de muestras”.
En Tlapa la FGE abre carpetas de investigación pero de esos restos al colectivo no le han informado si han hecho identificaciones forenses, denunció.
“Los familiares no saben si dentro de los restos están sus familiares, y es lo que pasó con doña Austreberta”.
En casos como el de Porfirio, señaló la abogada, no es posible confirmar la temporalidad ni las causas de muerte por las condiciones del hallazgo, “la familia se va a quedar con la angustia”, finalizó.
Texto: Luis Daniel Nava / Foto: Jesús Eduardo Guerrero


