14 agosto,2026 5:43 am

Apuestan empresarios por reactivar la zona tradicional de Acapulco; ya hay más vida, dicen

 

 

Ángel Cisneros Flores, quien abrió el restaurante Mestizza, advierte que la zona del Zócalo a Caleta está descuidada y falta mayor intervención de las autoridades. Allan Abaroa, encargado del restaurante Catamarán, pide mejorar la infraestructura y la iluminación

 

 

Acapulco, Guerrero, 14 de agosto de 2026. La zona tradicional de Acapulco, ahora impulsada como la Bahía histórica, no solo está en un proceso de modernización sino de recuperación de espacios que fueron íconos de la época de oro de la ciudad, con la inversión de empresarios locales que piden a las autoridades mejorar los servicios públicos de la zona para que otros se animen y abran nuevos negocios.

El corazón de Acapulco, a casi un mes de cumplirse tres años del devastador impacto del huracán Otis, categoría 5, tiene una imagen distinta, incluso a la del año pasado. Su malecón completamente remodelado, su nueva zona cultural, artística y gastronómica en el Jardín del Puerto, la Costera iluminada, y mejoras continuas por parte de las autoridades del municipio, estado y federal en los espacios que estuvieron abandonados, y sin mantenimiento como el Paseo del Pescador.

Para el empresario Ángel Cisneros Flores, la zona tradicional recobra vida y la confianza de visitantes de un mayor nivel económico. Afirmó que no ha sido fácil, porque cuando decidió abrir el restaurante Mestizza, en lo que fue el espacio que ocupó el restaurante y club Ciro’s, en lo alto del hotel Casa Blanca, muchas voces le advirtieron que era un riesgo, pero a un año y siete meses de abrir está más que satisfecho del proyecto.

Entrevistado, el empresario dijo que el restaurante es parte fundamental de la reactivación de la vida nocturna en la zona tradicional, donde no había nada y estaba en total abandono. Compartió que el lugar es popular entre locales, el turismo nacional y extranjero, debido a que las redes sociales han sido una gran ventana de promoción, pero también por su mirador de piso de cristal, y esa vista que hay de toda la bahía de Acapulco.

Sin embargo, dijo que en la zona hace falta mayor atención por parte de las autoridades para poder brindarles a los visitantes, una experiencia más agradable.

En el caso del restaurante, contó que las dos calles de acceso hacia el lugar se encuentran en malas condiciones, con baches, incluso derrumbes que no han sido atendidos desde hace casi tres años, a pesar de haber solicitado la intervención del Ayuntamiento. También pidió mejorar la iluminación en las calles de La Pinzona e Inalámbrica.

“Cuando nosotros iniciamos el proyecto realmente nadie quería invertir del lado de Caleta, del Zócalo, porque era una zona muy descuidada, tanto por el gobierno como los mismos vecinos. Pero para nosotros que nacimos y vivimos en Acapulco sabemos que representa la zona tradicional, y fue eso lo que determinó invertir en esta área”.

Recordó que no fue fácil poder proyectar un espacio tranquilo y de seguridad para que la gente pudiera acudir al lugar. Sin embargo, esto se ha logrado y hoy el lugar goza de la preferencia de la gente. “Hoy nosotros desmontamos ese estigma que la gente tenía de la zona tradicional, de inseguridad, de pobreza. Decían si vas allá te van a saltar”, y reconoció la sinergia entre autoridades de seguridad y la publicidad.

Dijo que esta temporada vacacional de verano ha sido mejor que la del año pasado, y es palpable en la cantidad de comensales que reciben todos los días en el restaurante, que tiene una capacidad de atender a 300 personas. “Ahora la zona tradicional se ve con mucha más actividad, se ve más vivo, hay más bares, más espacios donde la gente puede visitar.

 

Otro caso de éxito, el restaurante Catamarán

 

Hace tres meses, el restaurante Catamarán abrió dentro de La Marina Acapulco, ubicado frente al Walmart Express. El encargado del lugar Allan Abaroa Román, compartió que la inversión es de empresarios locales que crecieron en esa área tradicional, y que en este proceso de renovación de la ciudad, y la nostalgia de recuperar espacios que estaban en el abandono, impulsaron este proyecto.

El lugar se encuentra dentro de La Marina Acapulco pero no pertenece al exclusivo club, que tiene otras amenidades para sus socios. Ofrece unas canchas de pádel y un salón para eventos, además de una terraza con una vista frontal de la bahía de Acapulco. El encargado compartió que desde que el restaurante abrió tuvo muy buena aceptación entre residentes y visitantes.

Dijo que el espacio se encuentra en un lugar estratégico, pero que por mucho tiempo estuvo en el abandono; está a 300 metros de el Paseo del Pescador y a unos 500 metros del área turística de Caleta y Caletilla.

Considero que al principio hubo temor de que el proyecto fracasara por el olvido en el que estaba esa zona de la ciudad, donde el sector de mayor segmento económico no lo frecuentaba. Sin embargo en las últimas semanas y desde que comenzó la temporada vacacional, la aceptación tanto de residentes como de visitantes ha provocado filas de espera.

También opino que las autoridades locales deberían de mejorar la infraestructura de esa zona de la ciudad o mejor iluminación y entender los servicios públicos para que los sectores económicos de mayor poder adquisitivo regresen a lo que fue una de las zonas más exclusivas en la época de oro de Acapulco.

 

 

 

Jacob Morales Antonio/ Foto: Jesús Trigo