
Abelardo Martín M.
La gobernadora Evelyn Salgado debe ser la más sorprendida de la anticipación con que ya arrancaron los precandidatos de Morena, con su papá el senador Félix Salgado Macedonio al frente, quién desde hace más de dos décadas está en campaña electoral por la gubernatura acariciada por lo menos un par de veces sin que se le haya hecho realidad, la tercera podría ser la vencida si prevalece su criterio de que nada por encima de la Constitución General de la República y él tiene el derecho a aspirar a gobernar el estado, aunque en Morena “tengan otros datos” y otras decisiones.
El caso es que las encuestas y los actos de “pre” campaña van y vienen por los principales aspirantes: Félix Salgado Macedonio, Abelina López, Esthela Damián, Beatriz Mojica, Pablo Amílcar Sandoval, por mencionar solamente a quienes los son más comentados.
Guerrero ha vivido un interesante proceso de reconstrucción después de ser azotado por el huracán Otis hace un poco más de 30 meses en que el gobierno federal, primero por el presidente Andrés Manuel López Obrador y ahora con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, establecieron políticas de ayuda que se convirtieron en verdaderos motores de reconstrucción, recuperación, hasta progreso y crecimiento especialmente en Acapulco, que hoy es sede del tradicional tianguis turístico que tanto brillo y lucimiento dio al puerto en el pasado reciente, hace unas cuantas décadas.
Guerrero vivía presa de la ausencia de gobierno tanto de priistas como perredistas y hoy con la gobernadora Salgado al frente recuperó parte de su prestigio y también, porque no reconocerlo, de su glamour antiguo.
Hoy los avances en gobernanza, restablecimiento de la autoridad cedida a grupos delincuenciales podría sufrir un nuevo descalabro si las autoridades gubernamentales olvidan su función y, por conservar el poder, se enfocan a apoyar a sus incondicionales en las ya iniciadas campañas electorales.
Es decir, la amenaza de las ambiciones electorales desatadas podría, de nueva cuenta, detener el dinamismo y el progreso. Hoy, el progreso, el orden, la tranquilidad son un lujo no sólo en el país, sino en un mundo convulsionado, confundido y amenazada por la insanidad mental de muchos de sus líderes que están obsesionados por el poder, alcanzado por cualquier medio, en especial la violencia y la guerra.
Por si algún elemento faltara en el ambiente de tensión que vive el mundo prácticamente desde que Donald Trump se instaló por segunda vez en la Casa Blanca, el atentado frustrado con la detención de un hombre armado que irrumpió en el hotel donde se celebraba la cena de la Asociación de Corresponsales en Washington, enrarece aún más la compleja situación planetaria. La violencia nunca será una salida aconsejable en los conflictos humanos y políticos, aunque tratándose de Trump, es inevitable recordar el dicho de origen bíblico: quien siembra vientos recoge tempestades.
El presidente norteamericano, su esposa, el vicepresidente y todos los asistentes al evento del fin de semana en la capital estadunidense resultaron ilesos; no ocurre así por ejemplo con quienes habitan en los puntos de conflicto en Oriente Medio, de los más calientes en el escenario internacional. Además de los focos de enfrentamiento bélico, con el actual gobierno de Estados Unidos se han recrudecido los tironeos y las presiones contra muchas naciones, México entre ellas, agravada la situación en nuestro caso al compartir una extensa frontera y sostener uno de los intercambios económicos más importantes en el orbe.
Hace unos días, la muerte de dos agentes de la CIA como resultado de un accidente automovilístico en Chihuahua, puso al descubierto su actuación en acuerdo con el gobierno estatal pero sin el conocimiento de las autoridades federales, lo que constituye una violación a la Constitución y las leyes mexicanas en la materia. El caso ha incrementado las fricciones entre los gobiernos de ambos países, y a ello se sumó el incidente ocurrido cuando el embajador norteamericano acudió a una colocación de primera piedra de un proyecto de producción de metanol de bajas emisiones en Sinaloa, y esto fue impedido por las protestas de habitantes de la región; en respuesta el diplomático expresó lo que sonó a regaño, acusando la corrupción y falta de transparencia como obstáculos a la inversión.
Todo ello en los prolegómenos de la revisión del TMEC, el tratado comercial trilateral del que Trump y sus funcionarios se han mostrado críticos y renuentes a renegociar, pese a la relevancia que tiene para la economía regional.
Entretanto, en una jugada estratégica, la presidenta Claudia Sheinbaum asistió, a mediados de mes en Barcelona, España, a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, un encuentro de líderes de gobiernos progresistas del mundo, en el que destacan los mandatarios de España y de naciones latinoamericanas. Ahí propuso destinar una décima parte del gasto mundial en armamento para la reforestación del planeta, y una declaración en contra de la intervención militar en Cuba, además de proponer a nuestro país como sede de este foro el año próximo
Mientras la diplomacia y la economía internacional ponen a prueba la capacidad de la nación para responder a los embates y amenazas, el movimiento de la IV Transformación se prepara para otro examen en puerta, las elecciones de 2027, en que se renovará la Cámara de Diputados, la mitad de las gubernaturas estatales, así como la inmensa mayoría de los congresos locales y los ayuntamientos; también se prevé, aunque hay la posibilidad de que se aplace, la elección de la segunda mitad del poder judicial.
Con vistas a ese magno proceso, el partido en el poder se apresta al cambio de su dirigencia, una vez que su actual Presidenta, Luisa María Alcalde, ha renunciado para aceptar el cargo de Consejera Jurídica de la Presidencia, lo que algunos ven como una caída para arriba, y se espera la llegada de la actual secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, en un proceso en el que ya ha arribado como avanzada Citlalli Hernández, que de secretaria de las Mujeres, ahora ha sido nombrada presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, posición de primera importancia por lo que se avecina. Con estos primeros movimientos, la conclusión de los observadores es que la Presidenta Sheinbaum tomará el control directo de su partido para garantizar que no habrá retroceso en la próxima elección.
La primera entidad en que han repercutido estos cambios es en Guerrero. La todavía Consejera Jurídica de la Presidencia, Esthela Damián, oriunda de Chilpancingo, ha dejado ese puesto en el que estuvo apenas cuatro meses, y que como mencionamos ahora ocupará Alcalde, porque le interesa competir por el gobierno estatal. Nadie duda de que por su origen reciente y por sentido común, tiene ya la bendición que importa. Su reto será mantener la unidad dentro de su partido, en un estado emblemático donde la inercia conducía a una sucesión familiar, ahora impedida por los estatutos partidarios y por la voluntad presidencial.
¿Podrá lograrse sin fisuras esta opción, en esta entidad donde los huracanes pegan devastadoramente de cuando en cuando? Ojalá los temporales electorales no frenen o impidan que la reconstrucción, el orden y el progreso obtenido se pierdan entre ambiciosos y ambiciosas tan populares, aparentemente.


