
El dirigente Jesús Plácido señala al grupo delictivo Los Ardillos. Informa que entre las víctimas está el promotor de la agrupación indígena y ex coordinador de la CRAC-PF Isaías Morales Lucas, quien estaba amenazado y solicitaron para él medidas cautelares al gobierno, mismas que negó
Chilpancingo, Guerrero, 7 de abril de 2026. Sicarios presuntamente del grupo delictivo de Los Ardillos, asesinaron la mañana de este lunes a cuatro integrantes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ), en la comunidad nahua de Xicotlán, municipio de Chilapa, cuando se encontraban trabajando en una obra.
El dirigente del Cipog-EZ, Jesús Plácido Galindo, declaró por teléfono que entre las víctimas está el ex coordinador de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF), y promotor del Cipog-EZ, Isaías Morales Lucas, para quien habían pedido desde hace dos años medidas cautelares, por amenazas de Los Ardillos, solicitud que no tuvo respuesta.
Isacar Villalva Rosario, y los hermanos Bernardino e Hilario Ocotlán son las otras víctimas de la organización que forma parte del Congreso Nacional Indígena surgida a instancias del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de Chiapas.
Plácido informó que los cuatro se encontraban a las 7 de la mañana trabajando como albañiles en una obra cerca de la carretera Chilapa-Hueycantenango, cuando hombres armados llegaron en una camioneta blanca blindada y “los rafaguearon” con armas de alto poder.
El dirigente indígena responsabilizó de la masacre de los cuatro vecinos de la comunidad nahua de Tula a los tres órdenes de gobierno “por su vinculación y la protección que brindan a Los Ardillos”.
Aparte, en un comunicado de prensa con el encabezado: “Mientras los pueblos construimos vida, los malos gobiernos nos ofrecen muerte y destrucción”, el Cipog-EZ denunció que los cuatro indígenas nahuas fueron atacados a 15 minutos del crucero del Jagüey, donde se encuentra un cuartel del Ejército por donde entraron y salieron los sicarios a bordo de una camioneta blanca blindada.
Las comunidades de Xicotlán y de Tula forman parte del Cipog-EZ y ambas han sido constantemente asediadas por ese grupo delictivo al que “hemos denunciado por muchos años, pero que sabemos que han sido protegidos por los tres órdenes de gobierno”, se denunció en el pronunciamiento.
“Nuestros cuatro compañeros habían llegado por la mañana a realizar su trabajo de albañilería, cuando de pronto hombres armados en una camioneta blanca, blindada, abrieron fuego en contra de ellos, arrebatándoles la vida”, se añade.
“Ellos se dedicaban a la construcción, al mismo tiempo formaban parte del sistema de justicia de la Montaña Baja de Guerrero; eran policías comunitarios de los Pueblos Fundadores y del Cipog-EZ, pues la tortura, descuartizamientos, desapariciones, asesinatos y demás atentados en contra de la vida a nuestras comunidades cometidos por Los Ardillos, los llevaron a ser defensores de la vida, de la tierra y del territorio”.
El Cipog-EZ recordó que en 2022 fue asesinado Guillermo Hilario Morales, promotor del Cipog-EZ, y tío de los hermanos Bernardino y Ernesto Hilario, que fueron ultimados ayer.
Se explicó en el comunicado que el crucero de El Jagüey está a menos de 15 minutos de Xicotlán.
“El Ejército no vio nada, como tampoco vio ni hizo nada en los más de 67 asesinatos de hermanos y hermanas de nuestras comunidades, que se suman de 2018 a la fecha”, denunció la organización.
Recordó que Isaías Morales Lucas, “fue uno de nuestros hermanos, promotor del Cipog-EZ, defensor de la vida, tierra y del territorio, y hoy también fue asesinado”.
La agrupación reprochó que llevaba dos años solicitando al Mecanismo de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas, resguardo para él, “pero le fue negado, y hoy ya no está con nosotros”.
El Cipog-EZ evocó el mensaje escrito en una lona que se desplegó en el 2022 a espaldas de Isaías Morales, en la que decía: “Nos están asesinando frente a la indiferencia del gobierno”, durante una protesta debido a que el 5 de noviembre de ese año Los Ardillos habían asesinado a Adán Linares, Moisés Cuapipistenco y Guillermo Hilario Morales, a 100 metros de un puesto de control del Ejército, cerca de Chilapa.
“Hoy fue asesinado frente a la indiferencia del gobierno, quizás en 2022 quienes gobernaban eran unos, hoy son otros u otras; da lo mismo, el gobierno ha dejado claro que no le interesan los muertos de los pueblos, la violencia a la que son sometidos, ni hablar de la pobreza y miseria”.
Manifestó: “Los gobiernos nos han dejado claro que están con los delincuentes: El diputado del PRD Bernardo Ortega (fue diputado en la 63 legislatura que terminó en agosto de 2024), es hermano de Iván Ortega y Celso Ortega, líderes del grupo narcoparamilitar Los Ardillos, desde donde se construye una red criminal entre la clase política de Guerrero y Los Ardillos; derivado de esta red, presidentes municipales, policías municipales, estatales, ministeriales, están al servicio de Los Ardillos”.
Recordó que Celso Ortega “es el mismo que se aprecia en un video con Norma Otilia Hernández, ex-presidenta municipal de Chilpan-cingo y parte de Morena, quien le pregunta a Celso Ortega, cómo lo puede ayudar”.
El Cipog-EZ denunció: “La presidenta municipal de Chilapa, Mercedes Carballo Chino, está vinculada con Los Ardillos, que extorsionan, cobran piso, secuestran, asesinan, torturan, desaparecen, queman negocios, transporte público, obligan a las personas a hacer bloqueos carreteros, siembran, procesan y venden drogas”.
Denunció que todo ello lo hacen “con total impunidad y protección de los tres niveles de gobierno. Es por lo anterior que responsabilizamos a los gobiernos municipales, al estatal de Evelyn Salgado, y al subsecretario del gobierno de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, así como a la presidenta Claudia Sheinbaum por el asesinato de nuestros cuatro compañeros”.
Insistió: “Denunciamos frente al pueblo de México y al mundo que nuestro estado está controlado por el crimen organizado en alianza con los gobiernos y que éstos últimos sólo simulan orden, pero en realidad los rebasa y la sangre de nuestros muertos es una muestra más del desprecio por la vida que los malos gobiernos actuales practican y encubren”.
El Cipog-EZ llamó a las organizaciones de derechos humanos y a las organizaciones solidarias a exigir al gobierno mexicano “el alto a la guerra en contra de los pueblos de México”.
Redacción/ Foto: El Sur


