
En el mejor de los casos, el modelo de educación indígena cubre los niveles de preescolar y primaria, “donde se garantiza como una asignatura”, pero de ahí en adelante desaparece, señala Félix Vargas Guzmán, director de Educación Indígena de la SEG
Tlapa, Guerrero, 12 de septiembre de 2025. En Educación Indígena “todavía hay escuelas de tablas, plástico y cartón” en comunidades pequeñas, pero sobre todo, “estamos lejos del mandato constitucional de garantizar el acceso a la educación en lenguas indígenas”, aseguran funcionarios de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).
Por ello, en el mejor de los casos, el modelo de educación indígena cubre los niveles de preescolar y primaria, “donde se garantiza como una asignatura”, pero de ahí en adelante desaparece, señala Félix Vargas Guzmán, director de Educación Indígena de la SEG.
“Hace falta mucho para llegar al ideal marcado por la ley”, pues por mandato “una lengua indígena se debe de implementar en todos los niveles educativos”, pero no, porque se interrumpe en secundaria, se retoma “en algunos bachilleratos, en la escuela normal o en la Universidad Pedagógica Nacional, pero sólo la toman como un taller y eso no garantiza nada”, asevera.
Más de mil escuelas
Las más de mil escuelas de educación indígena de nivel primaria iniciaron el ciclo escolar sin mayores contratiempos, con casi 4 mil 400 maestros para atención de cerca de 85 mil pequeños estudiantes.
Según estadísticas de la Dirección General de Educación Indígena, Intercultural y Bilingüe, en Guerrero hay 40 mil 800 estudiantes de este nivel primaria serían hablantes sólo de su lengua indígena, mientras que 42 mil 700 serían bilingües y, cerca de 2 mil, serían hablantes sólo del español.
La estadística, confirmada por los entrevistados, señala que entre el personal docente hay un trabajador con nivel de doctorado, 140 con maestría, 2 mil 945 con licenciatura, 90 con normal y, casi mil, con bachillerato o pasantía.
En tanto, de las mil 40 primarias indígenas, sólo 340 serían escuelas completas; es decir, con sus seis grados y cuando menos un maestro por grado. El resto son incompletas, por grados o docentes faltantes.
Lenguas indígenas para todos los niveles
Las lenguas indígenas se deben incorporar en todos los planes y programas de estudio de todos los niveles educativos, señala el directivo Félix Vargas en entrevista con El Sur, pero lamenta que para lograr eso falte mucho.
Por su cuenta, la docente Indira Almazán Guadalupe señala que “es obvio que hay avances, si comparamos con décadas pasadas”, y ejemplifica con la producción y distribución de libros y materiales didácticos bilingües; la apertura de foros, congresos y cursos; así como la Ley de Derechos Lingüísticos, “pero el problema de fondo es el déficit de lengua indígena en el sistema educativo, que no se ve para cuándo se remonte, con todo y la reforma constitucional que ya cumple en este mes un año”.
Interrogado al respecto de los avances en Guerrero, Félix Vargas informa que en producción propia de materiales educativos, destacarían los docentes me’phaa y ñomndaa, al grado que han sistematizado la ortografía de sus respectivas lenguas y estarían por oficializar el reconocimiento de su norma ortográfica. En el caso de la lengua me’phaa, incluso, estarían por publicar un diccionario actualizado.
En tanto, los docentes ñuu savi estarían avanzando acuerdos entre las distintas variantes lingüísticas, “lo que no es fácil”, mientras que para los docentes de lengua náhuatl, dadas sus muchas variantes, ha resultado más complicado.
Aunque el presupuesto es raquítico, hay talleres de capacitación con maestros “para que reconozcan y revaloren la importancia de la lengua, y de su lectura y escritura”, aunque es complicado, señala Vargas Guzmán, porque “da la casualidad que hay jóvenes que tienen la plaza de educación indígena pero no son hablantes, aunque son pocos”, por lo que espera que a través de estos talleres puedan “aprender lo básico y desarrollar las habilidades de lectura y escritura”, señala.
Escuelas de cartón
En Educación Indígena “todavía hay algunas escuelas de tablas, de plástico y cartón” en comunidades pequeñas, asegura Jaime Neri Garzón, titular del nivel de Primaria Intercultural Bilingüe, quien agrega que además se carece de baños, cercado y otros servicios elementales.
Precisa el directivo que se trata sólo de pequeñas escuelas, porque “la mayoría, que está en comunidades grandes, sí tienen su baño, para qué engañarles”, dice y no queriendo lanzar culpas, señala en tono comprensivo, “es que el recurso no alcanza para infraestructura”.
En su recuento de arranque del nuevo ciclo, dice que la mayoría de escuelas ha iniciado sin contratiempos, “gracias a Dios”, aunque hay zonas donde la inseguridad es “el problema más fuerte, muy complicada”, lo que provoca deserción y afecta la normalidad del servicio educativo, en especial en municipios como Metlatónoc y Cochoapa el Grande, donde la delincuencia se encuentra desatada.
Entrevistado por separado, estima que sería como el 5 por ciento de maestros los no hablantes de las lenguas en las que deben ofrecer el servicio educativo, “jóvenes de nuevo ingreso, egresados de normales”, pero que la SEG tiene compromiso con ellos de asistir a los citados cursos en lengua.
Un caso representativo de las escuelas de palitos es la primaria de la comunidad Y’uu Timi, del municipio de Metlatónoc, fundada en 2020 y cuyas dos aulas fueron levantadas en 2023 con gran esfuerzo de esta comunidad de muy alta marginación y rezago, que sin embargo sucumbió durante el tristemente célebre huracán John, y hasta hoy sólo cuenta con promesa de la autoridad municipal para edificarle sus dos salones.
Toda la sociedad debe ser intercultural
La educación indígena, en resumen, ha pasado de ser una herramienta para la integración de los indígenas mexicanos a una presunta cultura nacional, a otra que dice reconocer la diversidad cultural y lingüística, y que además, es promotora de la interculturalidad. Y aunque este último modelo lleva al menos dos décadas como política pública, la verdad es que sigue siendo una promesa a medias.
Al respecto, la académica e investigadora Indira Almazán Guadalupe pide una valoración general y recuerda que la historia de la educación indígena empieza, de alguna forma, con la evangelización colonial, por necesidad de los religiosos para propagar la nueva fe cristiana, a lo que continuaron acciones para castellanizar, seguidas del fallido intento de integración a la cultura nacional y, en las últimas décadas, hasta los días que corren, la educación intercultural que reconocería, según dicen, y buscaría conservar, la pluralidad cultural.
No obstante, continúa, “del sueño intercultural a la realidad, o al revés, hay un abismo”, pues las universidades interculturales del país, radicadas en territorios indígenas, parten del supuesto de que sólo estos pueblos necesitan reconocer la pluralidad cultural, cuando “la verdad es que toda la sociedad debe ser educada en la interculturalidad, desde el ITAM, la UNAM, La Salle, y todo el sistema educativo, público y privado”, concluye.
El director Felix Vargas, para ilustrar la importancia de cursos y talleres para fortalecer las habilidades lingüísticas, dijo que para este año se destinan “para el área náhuatl 100 mil pesos para alimentos, pero hay que considerar que al hacer las compras y pagar IVA, esa cantidad se reduce”, que tampoco quisiera aceptar que ese sea el justo nivel de prioridad de la educación indígena.
Martín Equihua/ Foto: Cortesía de padres de familia


