
La selección mexicana enfrentará a Surinam el próximo miércoles en Dallas en el segundo juego de la Copa Oro. La afición mexicana desafió el miedo a las redadas del gobierno de Trump, al acudir el sábado al estadio de Los Ángeles para apoyar al Tricolor
Los Ángeles, California, 16 de junio de 2025. La Selección Mexicana sigue ganando en la Concacaf, aunque cada triunfo es con mucho sufrimiento.
El Tricolor batalló de más para vencer 3-2 a una modesta Selección de República Dominicana, la noche del sábado en el Estadio de Los Ángeles.
Y es que el Tri no solo padeció para superar en el marcador a los dominicanos, sino que se vio superado por momentos en el desarrollo y manejo del juego.
La victoria, más allá de ser apretada, fue un “cariño” para los 54 mil 309 aficionados, en su mayoría mexicanos, quienes viven momentos hostiles en territorio estadounidense por un tema migratorio.
México comenzó mejor con opciones de Roberto Alvarado, Santiago Giménez y Raúl Jiménez y en las que respondió bien el arquero Xavier Valdez.
Sin embargo, pasada la media hora de juego, los dominicanos se adueñaron de la posesión del balón y comenzaron a triangular con mucha profundidad por los carriles laterales de la zaga mexicana, pero les falló el último toque.
Y cuando mejor jugaba el cuadro centroamericano, vino el gol de México. Tras el cobro de un tiro de esquina, Edson Álvarez anticipó a primer poste y anotó de cabeza el 1-0, al minuto 42.
Para el segundo tiempo, entraron Charly Rodríguez y Alexis Vega y muy pronto el Tricolor encontró la contundencia.
De una conexión entre el Piojo Alvarado y Santi, el delantero del Milán le bajó el balón a Raúl y éste la mandó guardar para el 2-0 al 47’.
El juego se volvió eléctrico cuando 2 minutos después, República Dominicana descontó a través de Peter Federico en un tiro suave y colocado que no pudieron cortar ni César Montes ni Luis Malagón para el 2-1, al 50’.
Poco le duró el gusto a los quisqueyanos, pues en la siguiente jugada, otra vez de un tiro de esquina, el capitán Edson hizo el 3-1, en un balón que se desvió en el trayecto y lo hizo imposible para el arquero.
Todo parecía decidido, pero los dominicanos vendieron muy cara su derrota; al minuto 66, Edison Azcona marcó el 3-2 y ahora sí el nervio comenzó a rondar el área mexicana.
Sobre el final, México estuvo cerca del cuarto, pero también en la compensación, Malagón evitó el empate a tiro de media distancia dejando una sensación de apuro.
El Tricolor enfrentará a Surinam el próximo miércoles en Dallas en el segundo juego de la Copa Oro.
Muchos atacantes, pocas ideas
Un equipo que sufre para generar ocasiones ofensivas contra República Dominicana definitivamente está en graves problemas.
El ataque de la Selección Mexicana dio pena contra un rival que apenas estaba disputando el primer partido de su historia en Copa Oro, uno al que, en el papel, se le debería haber ganado con mucha más facilidad de lo que sucedió.
El Tri no tuvo conexiones al ataque, sus delanteros batallaron para concretar combinaciones y, sobre todo, hizo falta un jugador desequilibrante que pudiera romper las cerradas líneas defensivas dominicanas con una jugada individual.
Afortunadamente México aprovechó las falencias rivales en la marca de acciones a balón detenido, en las que anotó dos de sus tres goles, los cuales maquillaron ligeramente su inoperancia para atacar.
El miedo no fue vencedor
La Selección Mexicana le dio una alegría a medias a la afición de Los Ángeles, que vive con temor por las redadas a los migrantes en territorio estadounidense.
El Tri ganó, pero no logra convencer y la idea de Javier Aguirre, técnico de la Selección, de darle una sonrisa a los paisanos, por momentos la consiguió, pero al final los angustió.
Los aficionados mexicanos, que no le fallan a la Selección en Estados Unidos, ayer acudieron con el miedo a los disturbios y protestas por el tema migratorio, que sigue haciendo ruido y eco a nivel internacional.
En la previa del juego ahora no hubo carnes asadas en los alrededores del estadio, la afición llegó tranquila al inmueble, pero sin hacer mucho ruido, con pocas porras, cantos y gritos.
Tampoco hubo redadas de parte de las autoridades migratorias y el partido se pudo llevar en paz.
El Cielito Lindo no retumbó y más allá de algunos gritos de “¡México, México!”, la afición trató de mantenerse mesurada en la entrada al partido.
Aun así, el color no faltó, las banderas ondearon, algunos aficionados escribieron mensajes en pequeñas cartulinas para desaprobar las acciones tomadas por el Gobierno de Donald Trump ante los migrantes y los jerseys de México abundaron en las inmediaciones del estadio.
Con los 22 jugadores sobre el rectángulo verde y el árbitro pitando el inicio, todo lo que sucedía en el exterior pasó a segundo término, la hinchada gritó con todo los goles tricolores y estuvo metida con el equipo en todo el encuentro.
Los goles de Edson Álvarez, Raúl Jiménez y César Montes en un rebote, hicieron gritar de euforia a la afición mexicana, que desahogó el estrés y toda la incertidumbre que había en el ambiente con la felicidad de los tres puntos.
La salida fue tranquila, sonrisas en los hinchas nacionales, algunos gritos de “¡Viva México!” y serenidad sin la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, militares u otras autoridades externas al partido.
Las protestas siguen en Los Ángeles, pero los disturbios le dieron un breve respiro a la ciudad, el fin de semana siguió sin contratiempos y sin afectar el espectáculo del futbol con temas políticos o problemas graves.
Texto: Juan Carlos Jiménez / Agencia Reforma


