20 julio,2026 7:20 am

Bordan, se acompañan y exigen hallar a sus desaparecidos mujeres de colectivo de Acapulco

Integrantes de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos bordaron este sábado en la Casa Diocesana de la Arquidiócesis, “para construir una memoria”. Presentarán el Tendedero de Recuerdos en el aniversario del colectivo

Acapulco, Guerrero, 20 de julio de 2026. Unas 30 mujeres integrantes de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos bordaron este sábado en la Casa Diocesana de la Arquidiócesis de Acapulco el rostro de sus familiares desaparecidos en tela, “para construir una memoria” en conjunto.

Los bordados forman parte del Tendedero de Recuerdos que será presentado en el aniversario del colectivo de familiares de desaparecidos para visibilizar los casos, “trayendo al presente a esa persona que no tiene voz ahorita, y vas a construir una memoria junto con tus compañeras, qué le gustaba, qué no le gustaba”, expuso la representante Emma Mora Liberato.

En el taller, pudo documentar El Sur, algunas de las participantes compartieron su testimonio de búsqueda de sus familiares y la importancia de participar en este tipo de actividades del colectivo que cumplirá 10 años el próximo 5 de noviembre.

Este ejercicio de tejer a los desaparecidos, o algo referente a los desaparecidos, está catalogado como “una poderosa herramienta de resistencia, memoria y sanación comunitaria que ha cobrado gran fuerza en América Latina”, y está documentado en Atoyac, y en comunidades de países como Colombia y Guatemala, y lo implementan el Comité Internacional de la Cruz Roja, así como la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem).

Alma lleva 14 años buscando a su esposo, “entre más pasa el tiempo pues más duele”

A casi 14 años de la desaparición de su esposo Leonardo Polco Muñoz, Alma Rojas Reyes relató que “entre más pasa el tiempo pues más duele, porque uno va perdiendo esa esperanza de encontrarlos”.

Leonardo, entonces de 39 años, desapareció en Chilpancingo el 28 de diciembre de 2012, era su día de descanso como agente de la Policía Ministerial del estado, estaba con su primo Jorge Polco Niño y “hasta la fecha de hoy por parte de la Fiscalía de Guerrero pues no tenemos ningún avance de investigación, no sabemos qué fue de ellos, nunca les pudieron seguir la ruta, nunca los pudieron localizar”.

Cuando se unió a la Asociación de Familias en 2016, Alma no sabía dónde estaba la carpeta de investigación, acudió junto con Mora Liberato al Ministerio Público “y no la encontraban, ya la tenían en el archivo muerto, donde tienen carpetas que ya fueron de personas localizadas, que ya se terminó…ya le habían dado prácticamente, como dicen, el carpetazo”.

Una década después y con tres hijas que mantuvo sola a partir de la desaparición de su esposo, Alma hizo el esfuerzo de venir a Acapulco porque con sus compañeras “me siento a gusto, porque como que tenemos el mismo sentir, como que no nos criticamos de que ésta llora o ésta se ríe, como que me alimenta, me alienta y me da más fuerza”.

La convivencia ayuda a las familias, enfatiza Mora Liberato

La presidenta de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, Emma Mora Liberato, indicó que uno de los objetivos de la actividad fue “recuperar la memoria de los que no están ahorita, que siempre los tengamos presentes”.

Los bordados, un corazón rojo con la foto del desaparecido en medio serán presentados con algunas pertenencias de los desaparecidos durante el Tendedero de Recuerdos, una de las actividades programadas para el aniversario del colectivo de familiares de desaparecidos fundado en 2016.

Los bordados evocan también los gustos de los desaparecidos, la comida, su programa de televisión favorito, un intercambio de recuerdos entre los familiares, principalmente mujeres que los buscan y “que te va ligando una con otra”.

“Desde el momento que estamos bordando sabemos que es una manera muy ad hoc a lo que somos como Familias de Acapulco, no de contención, sino de decir aquí está mi persona desaparecida, existió, estoy hablando de memoria, y estoy diciéndote quiero saber dónde está y seguir buscándolo”.

La actividad, subrayó la madre de José Alberto, desaparecido en 2011, propició, sobre todo, la convivencia entre las integrantes del colectivo, lo que “nos ayuda a ir soltando un poquito al menos, entre risas, ese sentimiento de culpa, de que si él hubiera”.

El sábado fue el sexto aniversario de la desaparición de Cristian

Este 18 de julio se cumplieron seis años de la desaparición de Cristian Mariano Carbajal Zarabia, un bolillero de la colonia Zapata a punto de cumplir 26 años que ya no regresó a su casa después de su jornada laboral, su hijo mayor apenas iba a cumplir 2 años y su esposa estaba embarazada de otro varón.

Su madre Agustina Carbajal Zarabia ubicó inmediatamente a los presuntos responsables a bordo de un Tsuru blanco y acudió donde estaban en la colindante colonia Fidel Velázquez, para pedirles que se lo devolvieran, pero los hombres lo negaron y se burlaron de ella dando a entender que ellos lo agarraron. Después, le pidieron dinero.

En una oficina de la Casa Diocesana, ubicada a un costado de la primaria Ignacio Manuel Altamirano, Agustina de 49 años sollozó: “soy una madre destrozada que está en espera de su hijo, aunque sea encontrar a mi hijo para darle cristiana sepultura ya que sé que no va a estar vivo, es lo único que deseo en estos momentos, quisiera saber de mi hijo”.

“Paso las noches, los días, sufriendo por él, por eso cuando vengo aquí siento que somos una familia unida, me dan ánimo de seguir esperando a mi hijo y luchando por él hasta el final”.

La Arquidiócesis las acompaña desde el 2016

La coordinadora del Programa de Acompañamiento a Víctimas de Violencia de la Arquidiócesis de Acapulco, María Elena Valente Díaz inició la jornada con actividades para preparar la llegada de “esa emoción de tristeza, algunas comparten su desesperanza por tantos años de búsqueda y es estar ahí pendiente”.

La relación entre el programa de Acompañamiento, creado en 2012, y la Asociación de Familias existe desde su fundación del colectivo gracias a la promoción de su conformación por el sacerdote Jesús Mendoza Zaragoza.

Valente Díaz asiste a las reuniones mensuales de la organización como parte de la atención a víctimas, el acompañamiento de la Arquidiócesis de Acapulco también se lleva a cabo en los siete centros de escucha que existen en distintas parroquias del municipio, y uno particular en la Casa Pastoral de Cristo Rey, detrás del supermercado Aurrerá de la avenida Universidad.

Flavia Domínguez Guzmán encontró los restos de su hija desaparecida, Alejandra Magdalena Vega Domínguez, en 2018, pero sigue acudiendo a las actividades de la Asociación de Familias porque le ayudó a buscarla ante la inacción de las autoridades.

Acude a las actividades del colectivo de familiares de desaparecidos con el fin de darle a sus compañeras buscadoras, “ánimo para que sigan adelante, yo les digo a ellas que no se rindan, hay que seguir en la lucha”; y sigue luchando porque no ha sido detenido nadie por la desaparición y el asesinato de su hija.

Ramón Gracida Gómez