7 diciembre,2024 8:40 am

Celebra Café Tacuba con un concierto ante 65 mil fans sus 35 años de trayectoria

Vuelven a tocar La ingrata, luego de tenerla autocensurada durante siete años

Ciudad de México, 7 de diciembre de 2024. “Todo vuelve a su forma circular”, dice uno de los éxitos de Café Tacuba (El ciclón, tercer tema del álbum Re, 1994), y eso representó anoche la esencia de lo que 65 mil personas, cifra oficial, vivieron en el Estadio GNP.

El cuarteto de Ciudad Satélite irrumpió en el escenario para celebrar sus 35 años de carrera y, de paso, los 30 de ese segundo material, producido por Gustavo Santaolalla, ese que ha sido comparado con el álbum blanco de Los Beatles, el que ha vendido más de 500 mil copias y el que habla, precisamente, de los ciclos y el recorrido hasta su punto inicial.

Rejuvenecidos, revolucionarios, repoderosos, Rubén Albarrán (Cosme en aquellos ayeres), Meme del Real y Quique y Joselo Rangel reconquistaron a su fanaticada, mayormente chavorruquiza en su apogeo.

La cita comenzó a las 21:19 horas, con un zapateado de bailarines para introducir 10, y luego, temas del primer disco, como María y Rarotonga, para calentar motores.

Enfundado en un conjunto blanco y sombrero de palma, Rubén saludó a sus fans desde el entarimado en forma de T.

“Qué inmensa alegría, es algo significativo cumplir 35 años, se nos vienen las imágenes, los pensamientos, nunca pensamos que íbamos a tocar para tantas personas, nos sentimos muy agradecidos”, dijo el vocalista.

La respuesta del público fue un cántico futbolero: “Oe oe oe oeee, Caféee Caféee”.

Aquel 1994, el año de Colosio, del levantamiento zapatista y del “error de diciembre”, surgieron canciones como El Metro, tan vigente entonces como ahora, sobre ese amante empedernido atrapado en un vagón, cuya letra cantaron a rabiar los fans.

Sin prejuicios, Rubén abrió el armario del recuerdo para lucir sus viejos atuendos y apodos, Gallito Gasss y Rita Cantalagua entre ellos, y divertir a la audiencia.

No fue un concierto de baile intenso como en otras épocas, sino más bien contenido, donde los cánticos se gozaban a placer, a ojos cerrados y cuerpos que se dejaban ondear. Es más, Rubén hasta pidió “apoyo para las rodillas” de sus compañeros cuando en Cómo te extraño se agacharon por unos momentos mientras tocaban sus instrumentos.

Luego empezaron a llegar los invitados, como la banda sinaloense Los Inútiles y su maestro de maestros, Santaolalla, para acompañarlos en lita del altamar y Futuro, dos de las más recientes.

Dieron espacio también a un segmento sinfónico para honrar su segundo MTV Unplugged, que por la pandemia no pudieron salir a girar. El espacio, Mediodía y La locomotora sonaron con este concepto y con la orquesta en el escenario.

Las flores fue de los momentos más gozosos, como suele ser, pero apenas duró dos minutos. Supo a muy poco.

Su gusto por la literatura, plasmada sin pretensiones en rolas como El fin de la infancia (Arthur C. Clarke) y El baile y el salón (D. H. Lawrence), también bañó la noche.

Álvaro Henríquez, de Los Tres, acompañó al grupo para entonar Déjate caer, con todo y la coreografía correspondiente.

Recuperan La ingrata e invitan a reflexionar

Tuvieron que pasar siete años para que Café Tacuba volviera a tocar en vivo una de sus canciones más emblemáticas, La ingrata, casi al final del concierto.

Para cerrar su segundo encore, Rubén Albarrán, vocalista, explicó a sus seguidores por qué dejaron de interpretar este tema.

“Hace mucho tiempo que no la tocábamos… Y pues hoy tampoco la vamos a tocar… No. Decirles, muchachos, que sí, la dejamos de tocar para provocar el diálogo y para decir que la violencia nunca es la solución. A ser conscientes de que es una canción lúdica, es para pasarla bien, no para perpetuar formas de ser ni acciones.

“Deseando así que la diversión, del baile y de la música, nos dé fuerzas para comprender al otro, para tener entendimiento sobre sus formas y respetarnos. Eso, muchachos”, manifestó Albarrán antes de arrancarse.

El grupo de rock anunció en 2017 que dejaría de tocar La ingrata tras recibir algunas críticas respecto a que fomentaba la violencia de género al incluir mensajes como “por eso ahora tendré que obsequiarte / un par de balazos pa’ que te duela” o “sólo falta que yo quiera lastimarte y humillarte”.

Pero el público respondió cantándola al unísono, frase por frase, abrazando el mensaje de Albarrán.

Texto: Omar Cabrera / Agencia Reforma