
Chilapa, Gro., 4 de noviembre de 2017. En la comunidad nahua de Acatlán noviembre es dedicado a los difuntos, los reciben con una variedad gastronómica, flores, cohetes y decenas de veladoras.

Justo al medio día del 1 de noviembre, en todas las casas de la comunidad las calles son tapizadas de pétalos de flor de cempoalxóchitl, el aire se llena del humo blanquecino del copal y se escuchan los chiflidos y estruendos de los cohetes.
Ese día empieza la celebración a los muertos que se extiende a todo noviembre, hasta que se consume la última vela, en la misma comunidad que las produce y vende en la región, en el estado y el país.
Por la tarde, los casi 7 mil pobladores acuden al panteón ubicado en un pequeño cerro para limpiar sus tumbas y al siguiente día acuden desde las 4 de la mañana a recibirlos con velas, incienso, flores, pan, rezos y plegarias.
En su hogar, doña Juana Moreno Matías, de 72 años, cuanta en su español accidentado por tener como lengua materna el náhuatl, cómo recibe a sus 15 familiares fallecidos con mole verde de pescado seco, nacatamales (de puerco y pollo), tamales de frijol, calabaza en conserva, atole y pan, camarones y hojaldras, dulces, fruta, elotes hervidos y agua. La ofrenda es adornada por flores silvestres, de cempoalxóchitl y de calaverita, una flor color lila.
“Yo estoy contenta porque van a venir los difuntitos, florecita, mi copal, mi molito, ya cuando llegaron les digo aquí está tu pancito, coman su tamalito, molito, van a comer más al ratito. Cuando vienen yo estoy contenta de mi corazoncito, todos llegan aquí, yo me siento aquí en mi silla cuando llegan. Hasta yo lloro, cuando llegan mis difuntitos siento que ya están saliendo mis lágrimas”.
En esta comunidad no tienen la costumbre de colocar fotografías de sus familiares difuntos porque, dicen, la imagen de sus seres queridos la tienen en su mente.
Doña Juana añade que todo noviembre es para celebrar a sus difuntos y que todos los días permanecen prendidas las velas.
También añade que cuando una persona fallece, durante nueve días se le ofrendan las tres comidas de un día, como si aún estuviera viva.
La comunidad de Acatlán ha sobresalido por ser la creadora de la famosa falda azul oscura con bordados de flora y fauna regionales, por ser productora de velas y por su organización comunitaria en labores como la limpieza y hasta la seguridad pública.
Nota y foto: Luis Daniel Nava.


