
Ayotzinapa, Guerrero, a 6 de noviembre de 2025.- Familias jornaleras de los municipios de Tlapa, Copanatoyac, Atlixtac y Cualac migraron a los campos de cultivo de Sinaloa y Guanajuato para el corte de verduras.
En una estimación, se considera que cerca de mil personas entre adultas y menores de edad salieron de la región Montaña el miércoles, porque 15 autobuses partieron del crucero de la comunidad nahua de Ayotzinapa, municipio donde los contratistas concentraron a las familias cercanas y otros cinco, en la sede del Consejo de Jornaleros en Tlapa, y otros que no se registraron.
La salida de los jornaleros en el crucero de Ayotzinapa, municipio de Tlapa, ya estaba programada, por lo que desde las 5 de la mañana las familias empezaron a concentrarse a la orilla de la carretera en espera de los autobuses que la empresa Buen Año contrató para su traslado. Dos van a Campo Toro y uno más a Guanajuato.
Los carros del servicio público y particulares realizaron varios viajes, para llevar a los hablantes de nahua al espacio improvisado de ascenso donde los esperaban los autobuses para salir. El viaje de una familia tuvo un costo de alrededor de 400 pesos desde la comunidad que, dijo un chofer, corrió a costo del contratista.
Las camionetas, combis y taxis locales llegaban con enormes bultos, maletas, costales y cajas donde llevaron sus pertenencias de viaje para los seis meses que estarán en los campos de cultivo de la empresa a la que le refrendan su mano de obra, como cada año, después de la ofrenda a sus muertos.
Uno a uno acarrearon sus bolsas al autobús que les correspondía, esperando la indicación de subirse, luego de que el mayordomo revisara la lista. A las 10 de la mañana ya estaba la mayoría, por lo que empezaron a salir.
En el lugar no se observó a ningún representante de instituciones de gobierno estatal o municipal, sobre todo, para constatar las condiciones de viaje, el transporte que se prevé llevará entre 40 a 50 personas, adultos y niños.
Estuvieron los integrantes del Consejo de Jornaleros Agrícolas realizando el registro e integrantes del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
De la asociación civil Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública, Margarita Nemecio, quien distribuyó carpetas, cuadernillos y la Cartilla de Derechos Laborales y Buenas Prácticas de Migración para cualquier eventualidad, así como números de contacto.
El primer autobús salió a las 10:40 de la mañana con 33 adultos y 15 niños. El último a las 5 de la tarde. En la Casa del Jornalero se registraroin, comieron frijoles en el comedor y continuaron el camino.
Unas familias tardaron en salir porque el camión que los llevaría se descompuso antes de llegar y la espera para salir fue larga.
El número de jornaleros fue mucho y los de Salud no vacunaron a todos contra el sarampión, además de por el paro laboral que tiene el centro de salud.
No hay trabajo ni apoyos
Las familias jornaleras salieron de nuevo desde sus comunidades, porque no hay fuentes de empleo para permanecer, el campo no da lo suficiente, si bien tienen granos por la siembra, no hay dinero efectivo para los gastos.
Quienes salieron ya levantaron su cosecha y las familias que faltan, apuran los trabajos para dejar todo guardado.
Una mujer contó que ella no tiene terrenos propios para sembrar y cuando lo hace pide prestado, pero no le alcanza, porque no recibe el fertilizante y lo tiene que comprar. Por lo que desde hace tiempo no siembra y se va con su esposo a los campos donde va estar seis meses en Sinaloa y de ahí se pasa a Guanajuato, donde siempre hay trabajo y regresa a Ayotzinapa en septiembre, para irse pasando la celebración del Día de Muertos.
Agregó que no hay manera de quedarse, porque no hay trabajo en la comunidad y si llegan a tener es por unos días, con un pago de 130 pesos, con almuerzo y refresco.
De ahí en fuera, sólo están las artesanías con la elaboración del sombrero de palma, que les pagan a 180 pesos la docena, pero bajó a 130 pesos en esta temporada, lo cual no alcanza y es muy cansado.
Los programas no la benefician, porque no puede inscribirse por su condición migratoria al no estar cuando los registran.
Celia aseguró que migra porque no hay trabajo y salir les permite juntar dinero para sobrevivir el resto del año y hacer algunas cosas. Lo que logren juntar con su marido, dijo, será para hacer su casa, porque ahora les prestan un lugar. Tiene 20 años, desde los 12 años, que sale a trabajar a los campos y tiene un hijo de cuatro años que llevará a la guardería mientras trabajan.
Dice que la empresa, al menos cumple con lo básico, porque hay otras que no se responsabilizan.
En el campo
Las familias jornaleras que salieron van al campo Buen Año, donde dijeron que no se cumplen las expectativas en prestaciones laborales, pero trata al tener guardería y escuelas para que los menores continúen sus estudios y hay atención médica.
En caso de algún accidente, aunque sea a la fuerza o por presión, cumple haciéndose cargo de los gastos o en caso de una defunción, se hace cargo del traslado del cuerpo.
Aunque en las viviendas se propicia el hacinamiento, porque en algunas galeras se acomoda a dos o tres familias, cuando son para una. Cuando llegan no les da apoyos que les permitan subsisti,r como dinero adelantado, que sí dan en otros campos o alimentos y tienen que esperar una semana a cobrar su raya.
Las comunidades que salieron fueron de Cuautololo, municipio de Copanatoyac; Ayotzinapa, Chiepetepec, Santa María Tonaya municipio de Tlapa; Buena Vista, municipio de Atlixtac.
Los pagos
El trabajo en esta empresa es de dos formas, por salario diario, de 315 pesos, y un horario de 7 de la mañana a 4 de la tarde, dependiendo que se haga corte o limpieza de las verduras. El otro es por cajas, que no tiene horario, por lo que algunas familias pueden decidir cuál toman y generalmente les conviene por caja, porque pueden hacer más.
El Consejo de Jornaleros y Tlachinollan
Por su parte, el Consejo de jornaleros manejó que este miércoles salieron 855 jornaleros y jornaleras indígenas de las comunidades de los municipios de Tlapa, Cochoapa el Grande, Metlatonoc, Atlixtac, Copanatoyac, Chilapa, Alcozauca, Iliatenco, Acatepec, Cualac, San Luis Acatlán, Atlamajalcingo del Monte y Zapotitlan Tablas, con destino a los campos agrícolas de Sinaloa, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit.
De enero a septiembre se tiene una cifra de 8 mil 532 jornaleros que han salido de sus comunidades, a trabajar a los campos agrícolas del norte del país.
Texto y foto: Carmen González Benicio


