22 octubre,2017 6:39 am

Ciudad de México: en el desamparo, la Catedral y otros 106 templos históricos

CIUDAD DE MÉXICO, 19SEPTIEMBRE2017.- La caedral metropolitana quedo afectada tras el sismo que se sintió en la capital. FOTO: ADRIANA ÁVÁREZ /CUARTOSCURO.COM

La Catedral Metropolitana, símbolo del catolicismo mexicano y uno de los inmuebles históricos emblemáticos de la Ciudad de México, muestra severos daños ocasionados por el sismo del pasado 19 de septiembre, los cuales se agravaron con el concierto del domingo 8 en el Zócalo. Pero no es el único templo católico afectado por el terremoto: son 107 en total, la mayoría de los cuales se localizan en el centro capitalino y sus alrededores. Por tratarse de bienes históricos nacionales, su resguardo le corresponde al INAH, institución que, según el vocero de la arquidiócesis capitalina, no está preparada ni siquiera para hacer los peritajes necesarios

Rodrigo Vera / Agencia Proceso

Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 22 de octubre 2017.-Alfredo Martínez, del voluntariado de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, apunta hacia las torres agrietadas de ese histórico inmueble y se lamenta: “Observe esas grietas. Fueron provocadas por el sismo del pasado 19 de septiembre, que las dejó con un centímetro de grosor. Pero ahora ya se abrieron a dos centímetros a causa del concierto en el Zócalo, el pasado domingo 8, justamente para apoyar a las víctimas del temblor”.

–¿Tan lastimada dejó el sismo a la Catedral, que incluso la afectó el concierto Estamos Unidos Mexicanos?

–Sí, así es. Al igual que muchos templos de la arquidiócesis de México, la catedral también resultó muy dañada por el sismo. Los peritos nos dicen que el Zócalo es una caja de resonancia, por lo que durante los conciertos, el fuerte sonido de la música y el brincoteo de las multitudes producen vibraciones que ya están dañando a la Catedral, ocasionando una especie de microsismos.

–El Zócalo siempre ha sido centro de manifestaciones sociales y festejos, como el del grito del 15 de septiembre, ¿ahora tendrán que suprimirse para no dañar a la Catedral?

–Todo eso necesitará platicarse con las autoridades. Sabemos bien la importancia del Zócalo en cuanto a punto de manifestaciones sociales. Aquí, por ejemplo, la gente suele encadenarse a las rejas del atrio en señal de protesta. Pero, por otro lado, la Catedral Metropolitana es un importantísimo patrimonio histórico y artístico… y hay que saber cuidarlo.

Durante el temblor del 19 de septiembre, además de agrietarse esas dos torres, se cayó la cruz de cantera que coronaba a la torre oriente y la escultura La Esperanza, se vino rebotando de lo alto para caer hecha pedazos en el atrio.

Esta valiosa pieza formaba parte del conjunto escultórico sobre las tres virtudes teologales –fe, esperanza y caridad–, realizado a principios del siglo XIX por el prestigiado ingeniero y escultor Manuel Tolsá.

Los inmuebles catedralicios –Patrimonio de la Humanidad y que empezaron a construirse en el siglo XVI– sufrieron otros daños: el de la excuria se desprendió del edificio principal de Catedral, el atrio se agrietó, los púlpitos de ónix se movieron de sus bases, el área del coro igualmente tuvo desplazamiento, se desprendió el estuco del techo de las naves y un torreón interno se resquebrajó.

Encargado de llevar el recuento de los daños, Alfredo Martínez va señalando al reportero uno a uno los estragos. Explica: “La Catedral se construyó sobre tres diferentes tipos de suelo: sobre el lago de Tenochtitlán, sobre lodo y sobre el Templo Mayor. De ahí su fragilidad ante el sismo”.

–¿No se cerrará al culto?
–No, porque los peritos nos dicen que no está en riesgo de derrumbe inminente.

Pero nos recomiendan tomar estrictas medidas de seguridad. Por ejemplo, el acceso principal está cerrado, ahora sólo se entra por la puerta lateral que da a la calle Monte de Piedad.

Martínez camina por la plancha agrietada del atrio, cuya área de fachada, que da al Zócalo, se cerró al público.

“Esta zona es peligrosa porque siguen cayéndose pedazos de la fachada. Incluso las dos esculturas de Tolsá que quedaron en lo alto, la de la fe y la caridad, se movieron con el sismo porque no están fijas en su base. Se sostienen por su propio peso. También pueden caerse. Hay que tener mucho cuidado”, dice.

Daños en 107 templos

El vocero de la arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, señala que el sismo provocó daños en 107 templos de la Ciudad de México; muchos de ellos, como la Catedral, son “bienes históricos nacionales” cuyo resguardo le corresponde al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Oficial y legalmente, el INAH es el responsable de esos templos, considerados bienes nacionales. Le corresponde restaurarlos en caso de que sufran cualquier daño”, agrega y lamenta que esa institución haya quedado totalmente rebasada ante los estragos del sismo, al grado de que ni siquiera ha podido hacer los peritajes de daños en esos templos.

Dice: “El INAH no está preparado para un colapso de esta magnitud. No tiene ni la estructura ni el personal para poder hacer los dictámenes. Esperemos que poco a poco vaya haciéndolos, dándole prioridad a los templos más dañados”.

–¿Algunos de estos templos quedaron inhabilitados para el culto?
–Sí, claro. Hay varios templos en esa situación, como el de Nuestra Señora de Loreto, el de la Santa Veracruz, Nuestra Señora de Los Ángeles, San Gregorio o el templo de Tláhuac, entre otros.

La arquidiócesis ya emitió una lista de los 107 templos afectados, donde detalla su ubicación y los daños sufridos. Varios son inmuebles con un alto valor histórico y arquitectónico, como el templo de La Profesa, en el Centro Histórico, y el de la Santa Veracruz, a un costado de la Alameda Central y mandado construir por Hernán Cortés.

Otros inmuebles aledaños al Centro son el de Santiago Apóstol, en Tlatelolco, afuera del cual ocurrió la matanza estudiantil de 1968; y el de la Sagrada Familia, en la colonia Roma, a cargo de los jesuitas y donde se guardan los restos de Miguel Agustín Pro.

En el sur de la ciudad resultaron dañados otros importantes templos coloniales: el de San Juan Bautista, en el centro de Coyoacán; el de San Jacinto, en San Ángel; y el de San Agustín de las Cuevas, en la plaza central del pueblo de Tlalpan.