6 junio,2018 8:31 am

Con protesta por los estudiantes de cine desaparecidos, entregan los premios Ariel

Texto: Fabiola Santiago y Mauricio Ángel/ Agencia Reforma/ Foto: Redes sociales
Ciudad de México, 6 de junio de 2018. La lengua sikril –en riesgo de desaparecer–, que se muestra en Sueño en otro idioma se impuso a la criatura misteriosa de La Región Salvaje en una de las ceremonias del Ariel más politizadas de los años recientes, celebrada anoche en el Palacio de Bellas Artes.
Después de una actuación musical de Jesse & Joy y Lila Downs, el actor Héctor Bonilla subió al escenario del Palacio de Bellas Artes, y dio el discurso oficial, en el que subrayó que el cine “crea formas de luchar, de dar la cara frente a lo que nos aqueja como sociedad”.

“Sueño en otro idioma”, de Ernesto Contreras.

Las películas nominadas de este año, subrayó el protagonista de Rojo amanecer, han contribuido, con su crítica, a atacar “la intolerancia que nos está asediando”, evitando caer en un “silencio cómplice”.
“El cine mexicano se une a su sociedad para poner un hasta aquí en estos momentos en que estamos pasando por una época siniestra y que necesitamos una sociedad participativa”, dijo Bonilla.
El actor manifestó su deseo de que el cine “sea el adalid de la protesta contra aquello que hiere a la sociedad”.
Antes de que diera comienzo la gala, durante la alfombra roja estuvo muy presente el clamor de que se haga justicia en el caso de los tres estudiantes de cine que fueron desaparecidos y presuntamente asesinados en marzo pasado en el municipio de Tonalá, Jalisco.
Varios de los nominados acudieron con camisetas y cintas con el texto “No son tres, somos todxs”, el cual ha sido el lema principal en las protestas sobre el caso.
Asimismo, la directora del filme Vuelven, Issa López, y sus protagonistas, posaron a las cámaras con camisetas en la que se podía ver el mismo lema y el rostro de los tres jóvenes.
Con seis premios, incluido Mejor Película, la cinta de Ernesto Contreras, Sueño en otro idioma, se impuso por una estatuilla a la de Amat Escalante, La región salvaje, que se quedó con la de Mejor Dirección.
Para Contreras, convertirse en el director de la película más ganadora de la noche a la par que es el presidente de la Academia Mexicana de Artes Cinematográficas, responsable de los premios, no resulta preocupante.
“Que sigamos activos es parte de lo que nutre a nuestra Academia. Todos los que estamos ahí somos miembros activos y me parece que en la medida que sea una entidad viva podremos tener más proyectos y hacer más acciones.
“Yo estoy consagrado a mi trabajo y por eso me siento tranquilo. El sistema de votación está diseñado por la UNAM, todo está certificado por un notario público y ante todo está mi ética. Si no estuviera seguro de cómo funciona la Academia, no me estaría exponiendo”, expresó el director en entrevista después de recibir su reconocimiento.
La fiesta del cine mexicano enumeró algunos de los descontentos sociales del país: en sus tres horas de duración, se guardó un minuto de silencio para recordar a los desaparecidos, se honró la memoria de los estudiantes de 1968 y se pidió por la defensa del cine ante el monopolio hollywoodense.
Fueron varios los que aludieron a sucesos violentos que han marcado al país, pero destacaron Lucía Bello, Mónica Ruiz e Ignacio Rosas Landa, aspirantes a cineastas, en representación de los jóvenes Javier Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos, estudiantes de cine desaparecidos en Guadalajara.
Karina Gidi recibió el premio a Mejor Actriz por su papel como Rosario Castellanos en Los adioses y también aportó luz a la noche al exhortar a las mujeres a alejarse de la violencia.
Considerado el Mejor Actor por Sueño en otro idioma, Eligio Meléndez animó a seguir trabajando por atravesar este ciclo y “no dejar el hospital en manos de tanto loco”.
Una de las sorpresas de la noche fue Gael García Bernal, quien presentó el premio a Largometraje Documental, y dio un chispazo de humor al recordar su participación en los Oscar.
“No se preocupen, no voy a cantar”, bromeó Gael antes de dar el galardón a Everardo González por La libertad del diablo, en la que se retratan testimonios de víctimas del narcotráfico.
La carga musical la puso Emmanuel del Real, quien interpretó en el obituario El mundo en que nací y después, para recordar a las víctimas del 68, invitó a Gran Sur, con Saúl Hernández en la voz, para cantar Antes de que nos olviden.