
Madrid, 16 de marzo de 2025. Con una polémica ley estadounidense del siglo 18, que otorga al presidente poderes de guerra para acelerar las deportaciones de migrantes indocumentados acusados de pertenencia a organizaciones terroristas, Estados Unidos expulsó a El Salvador a más de 200 presos salvadoreños y de otras nacionalidades.
Los expulsados irán al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, la cárcel más grande de América Latina, donde están recluidos miles de acusados de pandillerismo en el país centroamericano.
El anuncio de las deportaciones fue realizado al unísono en redes sociales por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La medida afectó a 238 señalados como miembros de la organización delictiva de origen venezolano Tren de Aragua y a 23 identificados como integrantes de la pandilla salvadoreña Mara Salvatrucha MS-13, según los informes oficiales.
“El Salvador se ha comprometido a mantenerlos en sus excelentes cárceles a un precio justo, lo cual también ahorrará dinero a nuestros contribuyentes”, dijo Rubio, quien describió a los expulsados como “extranjeros enemigos”.
Agregó que Bukele es “el líder más fuerte en el tema de seguridad de nuestra región y un gran amigo de Estados Unidos”.
El término empleado por Rubio coincide con el usado por la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, que invocó Trump el pasado sábado y que concede al mandatario amplísimas competencias para expulsar gente del país.
La ley, que a grandes rasgos se salta todo el proceso migratorio habitual, está diseñada para ser invocada si Estados Unidos está en guerra con otro país, o si una nación extranjera ha invadido Estados Unidos o amenaza con hacerlo. Permite al gobierno deportar inmediatamente a los detenidos.
Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, se utilizó para justificar la detención y expulsión de inmigrantes alemanes, austrohúngaros, italianos y japoneses.
En su declaración, Trump apuntó específicamente al Tren de Aragua, considerado como “grupo terrorista” por Estados Unidos, que se ha “infiltrado ilegalmente en Estados Unidos y está llevando a cabo una guerra irregular y realizando acciones hostiles contra el país”.
El mandatario salvadoreño, por su parte, confirmó el traslado de los primeros 238 señalados como miembros del Tren de Aragua al CECOT por “un período renovable de un año” y de otros “23 miembros de la MS-13 buscados por la justicia salvadoreña, incluyendo a dos cabecillas”.
“Como siempre, seguimos avanzando en la lucha contra el crimen organizado. Pero esta vez, también ayudamos a nuestros aliados, logrando la autosuficiencia de nuestro sistema penitenciario y obteniendo información vital para hacer de nuestro país un lugar aún más seguro. Todo en una sola acción”, celebró Bukele
Horas antes de los anuncios, el juez federal James E. Boasberg suspendió durante 14 días la ejecución de cualquier tipo de deportaciones basadas en esta ley de guerra.
El magistrado tuvo que convocar dos sesiones: la primera para anular cinco deportaciones iniciales y la segunda para extender la primera anulación a cualquier futura deportación similar.
Según se desprende de la reacción burlona de Bukele en su cuenta de X (“Ooops, demasiado tarde”), las expulsiones de los presuntos miembros del Tren de Aragua pudieron ocurrir entre ambos dictámenes.
Texto: Europa Press/Foto tomada de el Diario El Salvador


