
Marcial Rodríguez Saldaña
El Veladero es una comunidad rural histórica para nuestro Estado y para la patria, porque ahí el Siervo de la Nación, José María Morelos y Pavón, instaló su campamento para luchar en esta región por la Independencia de México.
1.- Esta población se ubica al noroeste de la ciudad de Acapulco, como a 15 kilómetros del centro de la cabecera municipal. De acuerdo a los datos del último censo del Inegi del año 2020, tiene una población de 657 habitantes, quienes en su mayoría se dedican a labores del campo y otros prestan servicios en el puerto de Acapulco.
He tenido la fortuna de visitar muchas ocasiones esta comunidad. Lo hacía con alguna frecuencia cuando desempeñé el honroso encargo de primer síndico municipal de Acapulco y en esa condición se fue generando un ambiente de confianza con los pobladores, que son gente buena, noble, generosa, trabajadora y de lucha.
Fue así, que la señora María Elena Jiménez de la Cruz, quien tenía una niña estudiando en el Kinder Dante Alighieri, me invitó a visitar ese centro escolar, cuyas aulas eran de piso de tierra, techo de láminas de cartón y como debe de ser, ellas, las madres de familia y las docentes me solicitaron gestionar la construcción de sus instalaciones. Hice una revisión del presupuesto, se realizaron los estudios técnicos y se iniciaron los trabajos de la obra.
2.- En ese periodo, seguí visitando la comunidad. Los pobladores tienen y sienten un enorme orgullo por el campamento que instaló Morelos, me llevaron a conocerlo, caminamos hacia el cerro como un kilómetro y ahí encontré ese lugar histórico donde también estuvieron entre otras y otros: Juan Álvarez, Hermenegildo y la familia Galeana, María Manuela Molina –La Capitana–, Leonardo, Nicolas y la familia Bravo, Julián de Ávila y Felipe González.
Es un lugar geográficamente estratégico, toda vez que, gracias a la altura, desde ahí Morelos y los insurgentes podrían observar el movimiento de embarcaciones y de tropas en la bahía de Acapulco, la isla La Roqueta, el Fuerte de San Diego, los accesos de la Costa Grande y Costa Chica.
Encontramos restos del campamento, pedazos de recipientes de barro y luego uno de mis amigos el señor Vitorio López Hernández, me invitó a su vivienda, en donde guarda todavía en costalillas vestigios de esa lucha: balas de cañón, pedazos de bayonetas, baquetas para meter la pólvora a los fusiles, mazorca de armas, partes de pistolas, balines, hachas, monedas de plata, collares, brazaletes, agujas para hilar el algodón y estatuillas de grupos indígenas, que ha encontrado ahí y en cerros aledaños. Estas piezas –que suman varias decenas– son una joya histórica cultural que vale la pena ubicarlas –así como otras que tienen los pobladores– en un museo en esa localidad que sirva además como un atractivo turístico.
3.- A los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de El Veladero, le ha gustado practicar el deporte, especialmente el futbol, que ha sido impulsado por otro estimado amigo de esa Comunidad, el contador público Nolberto Juárez Julián, quien ha sido autoridad en esa localidad y un gran gestor de su pueblo, con él hemos compartido la promoción de torneos deportivos en la cancha que se encuentra a la entrada de esa localidad.
Logramos que se construyeran e inauguramos las nuevas instalaciones del kínder con sus aulas y techo digno para las niñas y niños de esa población, en donde también se abrió un Centro de Salud.
Así después de varias visitas, seguimos haciendo muchas amistades, la de don Salomé Juárez Reséndiz –a quien siempre encontraba caminando por la carretera, sin camisa y con su machete en la mano–, la familia Juárez Julián –con quienes asistí a las bodas de oro de sus padres–, la de doña Cenorina de la Cruz –donde en cada visita, junto con don Leopoldo Rodríguez Adame– comíamos pollo de rancho en mole o caldo rojo con arroz, frijoles negros de la olla y tortillas de maíz blanco o morado hechas a mano cocidas con leña en el comal. Así fue creciendo un ambiente de gran confianza, de cariño con personas y familias de esa comunidad.
4.- Las primeras veces que visité El Veladero, su carretera de acceso era de terracería, pero poco a poco fue mejorando hasta que ha quedado totalmente asfaltada, lo cual ha beneficiado mucho a la población.
Regresé otras veces, a afilar a Morena, a organizar Comités de Protagonistas del Cambio Verdadero, a distribuir el periódico Regeneración, a concientizar a la ciudadanía y siempre los encontré dispuestos a luchar. Así como he visitado en muchas ocasiones a El Veladero, así he recorrido las comunidades, las colonias, barrios, los municipios y todas las regiones del Estado, solo así se conoce a nuestra gente, a ras de tierra, solo así se puede aspirar a representar al glorioso pueblo de Guerrero.
Ahora que se libra una nueva batalla en la nación, entre los grupos de extrema derecha a nivel internacional y nacional, quienes promueven la injerencia de gobiernos extranjeros en nuestro país, que atentan en contra de nuestra soberanía, que usan mucho dinero para realizar campañas en medios convencionales y redes sociales de desprestigio contra del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, y quienes defendemos a nuestra patria, realicé una asamblea informativa en El Veladero y encontré a un pueblo orgulloso de su pasado, de la lucha de Morelos y de los insurgentes por la independencia de México y dispuestos a luchar juntos en el presente y en el futuro por la Cuarta Transformación y la defensa de la Soberanía Nacional.
* Maestro emérito de la Universidad Autónoma de Guerrero
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