
Acatlán, Chilapa, 27 de diciembre de 2025. Pobladores de Acatlán conservan el tradicional huentli, una ofrenda para la novia previo al casamiento.
La actividad trata del pedimento de la mano de la novia por parte del novio, padrinos y familia antes de la boda. No son matrimonios forzados sino una tradición y algarabía con el consentimiento, principalmente, de los novios.
Ayer en la comunidad nahua de Acatlán se realizó el ritual para formalizar un matrimonio entre dos jóvenes profesionistas de alrededor de 25 años de edad. Tras el ritual se realizó el enlace por lo civil y ambas familias convivieron.
Hasta la casa del novio llegaron los invitados con cartones de cerveza. La banda de música de viento Puro Guerrero, de Zitlala, tocó un popurrí de cumbias para alegrar a los presentes.
Las mujeres llegaron ataviadas con el típico vestido de Acatlán, una blusa blanca y nahuas bordadas con la flora y fauna de la región. Y algunas con vestido de San Jerónimo Palantla, una colorida falda y blusa que lleva bordados listones multicolor.
Se sirvió barbacoa de pollo.
Se llevaron 16 chiquihuites con pan, chocolate y fruta que fueron cargados y bailados por las mujeres. También cerveza, mezcal y guajolotes.
“El presente es para ir a dialogar con la familia materna. Si los jóvenes ya vivían juntos es para consolar a la familia materna. Se dejan los presentes, pan, fruta, algunas alhajas. A su vez los padrinos del muchacho tienen que dar de beber a la familia y padrinos de la muchacha”, explicó el escritor Jaime Eutimio Hernández.
Dijo que en los pueblos nahuas se ha realizado el huentli con ciertas diferencias, pero en el mismo contexto de la unificación de las familias por medio de los presentes.
Comentó que a lo largo del tiempo el ritual se ha desgastado.
“Anteriormente el hecho de que fueras a pedir a la novia era para consolidar y unificar. No sólo era la entrega de huentli, sino un proceso largo.
“En el tiempo de Semana Santa se entregaba un cirio blanco, eso constaba de que la muchacha estaba pedida, y en mayo se hacía la petición de lluvias donde se dejaba una entrega de flores de tomoxóchitl, eso es la unificación ante los ojos de la comunidad”, recordó Eutimio Hernández.
Juan Carlos Panchito, maestro en Pedagogía por la Universidad Autónoma de Guerrero, dijo que el pueblo de Acatlán se centra más en el huentli que en la ofrenda.
Las que llevan el huentli son las mujeres. Los invitados a la boda tanto del novio como de la novia traen obsequios ya sea una botella de bebida o un regalo que sirva para el futuro matrimonio, añadió.
La tradición en Acatlán, comentó, es similar a otros pueblos, donde el novio prepara toda la ofrenda para llevar a la casa de la novia y van acompañados de la música de viento.
En el caso del pueblo vecino de Zitlala, dijo, se tienen definidos los sones cuando van en el recorrido, cuando el padrino llega y cuando se entregan los chiquihuites.
El huentli, expresó el profesor, se utiliza en la pedida o consolada. En el caso de que los jóvenes ya estaban en unión libre y se van a casar, el novio lleva una ofrenda de consolación a la familia, un presente.
“En general las bodas de los pueblos nahuas de la región el novio junta a sus invitados y la novia aparte con sus padrinos, sus tíos. Y en la boda ya es cuando se une la familia completa de ambos”, dijo.
El recorrido concluyó cerca de las 5 de la tarde en la casa de la novia, donde ambas familias dialogaron y se procedió a la ceremonia civil.
Luis Daniel Nava


